¿Quién dijo yo?

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¿Quién dijo yo?

Mi gente, la decisión de la Corte Suprema de dejar a nuestros seres queridos en el limbo migratorio en que vivimos fue ante todo una movida política por parte de los antiinmigrantes y republicanos. Fueron ellos que detuvieron la implementación del programa llevando el caso ante las cortes. Sus maniobras retrasaron el programa casi dos años. No podemos negar que su estrategia funcionó.

Pero mientras que son peras o son manzanas, el resultado es el mismo: nos quedamos sin protección, por ahora. Y digo “por ahora” porque aunque esta derrota duela en los huesos, los que quieren nuestro silencio no van a lograr callar nuestro valor, pasión, y ánimo por seguir luchando por un mejor porvenir en este gran país aque ahora es nuestro hogar.

Tanto demócratas como republicanos son culpables de que una reforma migratoria no avanzara en los últimos ocho años. La cautela del Presidente Obama permitió que las deportaciones continuaran sin cambios legislativos. Incluso la diferencia de opiniones entre los grupos proinmigrantes contribuyó a que en el Congreso no se llegara a ningún acuerdo. Pero fueron los republicanos en el Congreso que se opusieron a toda costa a cambios a las leyes migratorias.

Viendo hacia el futuro, tanto cercano como lejano, la comunidad inmigrante tiene mucho que reclamar y planear. Sin embargo, hay que quedar muy claros quiénes son nuestros oponentes: los antiinmigrantes y republicanos como Donald Trump, Paul Ryan, Steve King, Lamar Smith (además de otros), igual que gobernadores en estados como Texas y Arizona. Son estos a los que debemos pasarles la factura por nuestro dolor. ¡Que no se nos olviden sus nombres!

Este verano, los líderes electos estarán en sus distritos visitando y pidiendo nuestro voto para las elecciones nacionales de noviembre. Aprovechemos para exigir que representen nuestros intereses. Si conocemos amigos que no se han naturalizado, que se hagan ciudadanos ya.

Si no votan, que este noviembre se comprometan a votar. Que hagan algo para lograr el cambio que buscamos. Lo que menos podemos hacer es tirar las manos al aire, maldecir al sistema político, y dejar que otros decidan nuestro futuro. ¡Es nuestro destino el que está en juego!

He llorado en las últimas horas junto a varias familias y sé que somos una comunidad vulnerable. Pero ante todo, somos guerreros y sabemos unirnos cuando la pelea lo requiere. Vamos a necesitarnos los unos con los otros en los próximos meses para evitar que los anti-inmigrantes y racistas lleguen al poder.

Vamos a necesitarnos el uno con el otro para no caer. Vamos a necesitarnos el uno con el otro para triunfar y asegurar un pedacito del sueño americano que nos hizo venir a este país. Cada poquito de participación cuenta, pero tiene que haber movimiento en cada apartamento, cada casa, cada comunidad, cada estado.

¿Quién dijo yo?