Adolescentes centroamericanos le exigen refugio a México

Sesenta jóvenes que huyeron de la violencia ya tienen un refugio en la Ciudad de México

Adolescentes centroamericanos le exigen refugio a México
Menores inmigrantes, procedentes de Centro América.
Foto: Gardenia Mendoza/La Opinión

MÉXICO – Sesenta jóvenes centroamericanos que llegaron este martes a la Ciudad de México exigen de manera “urgente” al gobierno mexicano que les dé refugio para evitar ser deportados a sus respectivos países – principalmente Honduras– donde serían asesinados o reclutados a la fuerza por los pandilleros de la Mara Salvatrucha.

“No tuve opción: o salía de Tela Atlántida (en la región garífuna hondureña) o me mataban”, dijo Yoni, de 14 años, quien viajó durante doce horas desde Ixtepec, Oaxaca, a la capital mexicana, junto con el grupo de muchachos que traen acuestas historias similares y quieren empujar el refugio ante la gubernamenteal  Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados.

De acuerdo con la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, en 2015 hubo más de 17,000 niños y adolescentes no acompañados que fueron presentados ante las autoridades migratorias. Según cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, el país sólo le otorgó a 52 de estos el estatus de refugiado, o sea, apenas el 0.3%.

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Nuevo espacio de atención

Aún con este precedente, los adolescentes tienen esperanza porque con su presencia se inauguró el Albergue para Migrantes Centroamericanos Adolescentes (AMCA) “Nuestros Hermanos en el Camino” que les permitirá permanecer el tiempo que necesitan y dará apoyo sicológico y capacitación laboral.

“Con este proyecto estamos reconociendo que nuestros jóvenes hermanos centroamericanos viven una crisis humanitaria por la inseguridad derivada del narcotráfico y las pandillas que se ha agudizado desde 2014, una crisis que el gobierno de México no ha querido atender y lo tenemos que hacer ahora la sociedad civil”, destaca el sacerdote Alejandro Solalinde, fundador de Nuestros Hermanos en el Camino en Oaxaca y ahora en la CDMX.

“Ellos están entre la vida y la muerte incluso en la zona fronteriza de México y Centroamérica porque los maras cruzan fácilmente: por eso decidimos alejarlos de Chiapas y Oaxaca”.

Hace dos semanas, la fiscalía oaxaqueña detuvo a dos pandilleros señalados por sus víctimas y los confrontó. Los malandrines los identificaron y apenas pongan un pie fuera de prisión buscarán venganza.

En otro caso, Yoni, la mara quiso extorsionarlo. Tenía un pequeño local de mariscos en Tela y le exigían una cuota para dejarlo trabajar. “Como no tenía me golpearon y dijeron que regresarían después”. Por eso me fui, cuenta horas después de su arribo y ya más relajado mientras da un rondín con otros muchachos por los alrededores del AMCA.

Cerca del albergue está el parque de la colonia El Recreo, al norte de la Ciudad de México, con su gimnasio público al aire libre; con sus juegos mecánicos multicolores que de pronto se vuelven el paraíso de Maicol quien, apenas los mira, corre para despeinar su rizada melena y brincar sobre resbaladillas y columpios.

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Nada anormal para un niño de 13 años excepto porque es la primera vez en su vida que está en paz en un sitio público y porque es un prófugo de la pandilla Mara Salvatrucha, según cuenta: que otro niño de 11 años miembro de la Mara lo molestaba mucho, que un día lo hartó, “se le calentó la sangre”, le dio unos trompones  y firmó su sentencia de muerte.

Su mamá convenció a un primo para que se lo llevara a Estados Unidos, pero después de un robo éste se hartó y lo botó en Chiapas. Como pudo, Maicol se subió al tren de carga y llegó a Ixtepec, donde Solalinde le aconsejó esperar, pedir refugio por su seguridad y en esas está aunque no deja de pensar en el Sueño Americano.

Gamaliel, de 17 años, mira de lejos jugar y ejercitarsea sus compañeros que ríen y llaman la atención con gritos estridentes, ¡Dale, chele!, se escucha. “Lo mío es encontrar un buen oficio y una buena oportunidad para estudiar música: yo me voy a quedar aquí, para ¿que me alejo más? No tengo familia en EEUU, todos están en Honduras y yo seguiría allá sino fuera porque un mara celoso de que mi hermano y yo éramos amigos de su novia le metió tres tiros a mi hermano”, cuenta.

Un buen lugar 

“En mi casa todos somos cristianos, buenas personas, entonces donde quiera podemos tener una oportunidad: sí, México puede ser un buen lugar para mi, ¿cómo  ve?”.