Elige: tus hijos o tu nueva pareja

Conoce el testimonio de madres que volvieron a enamorarse y lidiaron con el rechazo de sus hijos a la nueva pareja

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Elige: tus hijos o tu nueva pareja
No le impongas a tus hijos tu nueva relación amorosa.
Foto: Shutterstock

Volver a enamorarse tras un divorcio cuando hay hijos puede resultar difícil, sobre todo cuando estos no aceptan a la nueva pareja. La situación es particularmente complicada para las mujeres, porque por regla general son quienes tienen la custodia de los hijos.

Tres mujeres (para quienes usaremos nombres ficticios para proteger sus identidades y las de sus hijos e hijas) cuentan cómo enfrentaron una situación en la que se debe sopesar la estabilidad familiar y la felicidad individual.

La madre soltera Andrea Rivera tuvo una conversación con su hija de  siete  años que la  hizo tomar una de las decisiones más  importantes de su vida.  Su hija  única le comunicó llorando que no quería a su compañero sentimental.

“No me gusta Carlos, realmente nunca me gustó cuando era tu novio. Lo acepté porque  te veía feliz, pero mami no soy feliz”, le dijo en aquel entonces la menor que  hoy  tiene  14  años.

Esas palabras calaron en el corazón de Rivera y sin ponderarlo puso punto  final a  la relación con su esposo Carlos Rodríguez. Un año después pudo concretar su divorcio.

“Esa fue la razón y punto de  mi  divorcio. Si mi hija no era feliz  yo tampoco  era feliz.  No me  arrepiento de  esa  decisión y dentro de las  enseñanzas de la  vida, ésta  me  ha  servido para analizar futuras relaciones y el factor de poder anticipar cómo se va a relacionar  mi  hija  con esa pareja”, recuerda  Rivera sobre la  relación.

Al reflexionar sobre su experiencia detalla  que desde el principio la niña  rechazó a  su  entonces  novio, pero con el tiemp  la  menor  lo aceptó  y la relación entre ambos fluyó con respeto. El  problema surgió cuando el  novio comenzó a asumir  el rol de  padre de la niña y la  menor no se sentía a  gusto con ello.

“Aunque  ella  no aceptó a  mi  novio  en  esa primera  vez  que  se  vieron con el tiempo ambos pudieron  entablar  una  relación  saludable.  Pero  él  asumió el rol  de  padre de la niña y quería que la nena le llamará papá. Mi  hija no  estaba  cómoda con eso, porque  aunque  su  papá ha  estado ausente, ella tiene a su  papá. Eso  hay que  respetarlo”, recuerda.

“Mi niña comenzó a distanciarse de él y luego de mí”, añade la joven madre que siempre ha entendido que el hombre que llegue a su vida es “para  que  acepte  el paquete completo”.

Compartir a mamá

La  historia de Rebecca Maldonado, una adulta de 40  años, es distinta a  la de Rivera  y su  hija. En su  caso  conoció  al novio de su mamá  cuando tenía  12 años y  aunque lo rechazó al principio  culminó con un final  feliz. Recuerda cómo le  hizo  la  vida  de  cuadritos a  su  mamá, Monín Ortiz.

Maldonado  era  una adolescente y aunque sabía que  entre sus padres el  divorcio era un  hecho, no quería entender  por qué  su madre  se  había vuelto a enamorar.

“Recuerdo que  mi mamá  me  dijo: ‘tú  ahora no los  vas a  entender,  pero  yo  tengo derecho  de rehacer mi  vida.  Soy  una  mujer  joven y tu  padre hizo su  vida con otra’. No  lo  entendía en  ese  momento.  Pienso  que  eran celos”, dice Maldonado.

“Recuerdo que  cuando   se  casó no  fui a  la  boda.  Me  fui a  casa  de  una tía y  regresé  a  las  horas. Tenía  que  aceptarlo  y así  fue.  Ahora  veo todo  desde  otra  perspectiva. En ese  momento fui  egoísta”, narra Maldonado, que  según  fue  compartiendo con el  esposo  de su  madre  comenzó a  desarrollar  una relación  de afecto  y  respeto.

Su progenitora y su esposo  llevan  más  de  25  años  de matrimonio y, en la actualidad, Maldonado no tiene ninguna queja de él. Realmente  nunca  la tuvo; reconoce  que comprender la nueva  relación  amorosa de  su madre  fue  un proceso que tomó tiempo. Precisa  que cuando  todos  vivían  juntos en  una  misma  casa,  “él nunca  entró a mi  cuarto  sin autorización, me  hablaba  desde la puerta, porque siempre  ha  sido  un  hombre muy  respetuoso”.

Mirta Ramos es otra de las mujeres que estableció una nueva  relación sentimental en medio  de  la negación y  rechazo de sus hijos adolescentes. De  entrada  admite  que no  ha  sido  una historia color  de rosa y  aunque  ambos hijos desfilaron junto a ella  el  día  de boda, la  llegada  de  esta  nueva pareja ha implicado ajustes familiares de parte de todos los miembros.

divorcio
Ante todo, durante el proceso de divorcio considera lo que es mejor para ti y para tus hijos.

“Al  principio  hubo  un rechazo de parte  de  mis  dos  hijos. Uno  de ellos, el mayor,  es  universitario  y  decidió irse de la casa.  Entendí su planteamiento, pero igual le dejé  saber que  tengo derecho a  tener  novio  y ahora  esposo. Eso sí, les dejé saber a mis  dos hijos  que mi esposo  no  venía a ocupar el espacio de  su  padre”, menciona Ramos, quien siempre ha  tenido claro  que su  pareja  es  la  que  se tenía  que  integrar  a la rutina  de  ella y  sus  hijos.

“Tu pareja no es el papá”

Precisamente, la  psicóloga clínica Grisell  Rodríguez enfatiza  que  uno de  los graves  problemas  para  introducir a  esta nueva pareja  al hogar es presentarlo como  un “nuevo papá” y que éste  quiera asumir un rol que no le  corresponde.

De acuerdo a la  profesional,  muchas  mujeres pecan  de creer  que  su  novio viene  a ocupar  el  espacio del  padre  ausente.

“Lo primero que  hay que  entender  es  que  los  niños siempre albergan la posibilidad de una  reconciliación entre  mamá y papá. La mamá  no  puede  imponer a  esa  pareja  y  tampoco le  puede dar el rol del padre, porque el nuevo compañero no  es el padre; es  la  pareja de  mamá y punto. El niño no  puede sentir que  están usurpando ese espacio.  Esto  hay que  dejarlo claro desde  el  primer día  en que se conozcan”,  afirma Rodríguez.

Igual, establece que cada caso es individual y no  se puede pretender que los menores  entiendan y  aprueben la  nueva relación  de mamá  de inmediato. Toma  tiempo, se requiere  de paciencia y tolerancia. Según su experiencia, los niños  menores tienden acoplarse y aceptar a la nueva pareja con  mayor  prontitud que los hijos  grandes.

“La  idea es buscar  afinidades entre el novio de  mamá  y  el menor. El menor no  puede  sentirse  como  que esta  persona  viene a  ocupar  el espacio  de  papá. Se  debe presentar  como  un amigo  de  mamá y  mi  sugerencia  es  que  las  mujeres  deben  estar  seguras de que tienen una relación seria para  poder integrar a  esa  pareja  a la  rutina de la  familia”,  señala la  psicóloga.

Otra  punto que  destaca  es que  es la  nueva  pareja es  quien debe acoplarse a la rutina  de  madre  e  hijo, y  no  puede  llegar a establecer nuevas  reglas  y  conceptos que  trastoquen la  relación  maternal. Un ejemplo  de ello es que  si el niño tiene clases de  música los sábados  no  se debe  alterar porque  mamá ahora va a salir con su  novio.

De acuerdo a  Rodríguez, es la madre la  que  continuará impartiendo la disciplina a  sus  hijos. Las reglas  de  convivencia  las  establece la  pareja, pero siempre teniendo en cuenta  que  la  responsabilidad del menor recae  en los  padres.

“Esto  es un proceso que  requiere  de  mucha  paciencia. Los hijos crecen y alzan vuelo. Ninguna  mujer  debe  privarse el derecho de restablecer  una  nueva  relación amorosa por los hijos”, concluye  la  psicóloga clínica

– Damaris Hernández Mercado