Es hora de pasar la página

Termina la investigación sobre Hillary y el uso de su correo privado

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Hillary Clinton, aspirante demócrata a la Casa Blanca.

El martes concluyó oficialmente la investigación de la FBI sobre el uso -por parte de Hillary Clinton y su equipo- de un servidor de computadora privado para almacenar información clasificada, durante su término como Secretaria de Estado.

El jefe de la FBI James Comey declaró que “no pudimos hallar un caso que apoyase presentar una acusación criminal” contra Clinton y que recomendaba no hacerlo.

Así llegó a su fin una larga investigación que inició cuando un comité de la Cámara de Representantes que debatía el comportamiento del gobierno federal durante los ataques contra el consulado estadounidense en Bengasi, Libia, en 2012, descubrió el almacenamiento privado de secretos nacionales.

La recomendación de Comey es definitiva ya que la secretaria de Justicia Loretta Lynch -quien normalmente hubiera tomado la decisión- declaró que la aceptaría a priori para evitar críticas de favoritismo a raíz de que mantuvo una éticamente censurable conversación privada con el expresidente y marido de la candidata, Bill Clinton.

La críticas de que Comey tergiversa la ley al no enjuiciar a Hillary Clinton ignoran que es un profesional que repetidamente chocó con los políticos para mantener la independencia e integridad de su departamento y que sus conclusiones están basadas en hechos.

Aunque la investigación no deja secuelas judiciales es menester señalar su beneficio para aclarar que ni Hillary Clinton ni sus intereses políticos están por encima de la ley. Que no puede hacer lo que le parezca, sin tomar en cuenta las limitaciones que al poder ponen las leyes y las instituciones, para así garantizar el balance de poderes tan necesario en una sociedad democrática.

Pero es precisamente para preservar esa democracia que es momento de dar una vuelta de hoja, porque se viene una contienda presidencial donde Donald Trump, el virtual candidato republicano, podría ganar las elecciones y convertirse en el peor presidente estadounidense de la historia. El espectro de su elección constituye un peligro no solamente para nuestro país ni solamente para los latinos, sino también para el resto de las naciones.

En un último y terrible gaffe la campaña de Trump  publicó precisamente la imagen de Clinton con el trasfondo de una Estrella de David y montones de billetes que supuestamente simbolizaban su “corrupción”. La imagen fue tomada de un sitio neonazi. Nuevamente, Trump estimuló a los elementos antisemitas que esperaban la llegada de este caudillo.

Como si fuese necesario, este incidente solo refuerza el imperativo de detener a Trump antes de que sea demasiado tarde.

De modo que, después de esta fuerte y justa crítica a Hillary Clinton, hay que dejar de lado la controversia y seguir adelante.