Legisladores republicanos hablan de revivir la reforma migratoria en 2017

Preparándose para una posible paliza en noviembre, algunos senadores y congresistas clave ya se preparan para las conversaciones sobre una reforma migratoria cuando empiece el nuevo gobierno. Analistas añaden que una posible Presidenta Clinton no tendrá la "luna de miel" que tuvo Obama y deberá actuar de inmediato.

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Legisladores republicanos hablan de revivir la reforma migratoria en 2017
El senador republicano de Carolina del Sur, Lindsay Graham, dijo recientemente que su partido va a sufrir una paliza en noviembre y que después deberán "desempolvar la reforma migratoria". (Photo by Drew Angerer/Getty Images)

Algunos legisladores republicanos que tuvieron un papel clave en los incompletos esfuerzos del Congreso en reformar las leyes de inmigración hace tres años, ya están comenzando a hablar de que deben volver a impulsar una reforma, una vez se acaben las elecciones.

La bola comenzó a correr públicamente tras unas declaraciones del senador Lindsay Graham, quien fue brevemente precandidato republicano a la presidencia y representa al estado de Carolina del Sur.

En una reciente entrevista, Graham anticipó una “paliza” electoral para su partido en Noviembre–no es la primera vez que lo dice- pero esta vez agregó que una vez que esto ocurra, su partido debe ponerse las pilas y participar en una reforma migratoria.

“Lo que voy a hacer en el 2017 es retomar el proyecto de ley de la “pandilla de los ocho”, sacarle el polvo, y pedirle al que quiera que trabaje conmigo para mejorarlo que lo haga”, dijo Graham.

La llamada “pandilla de los ocho” fue un grupo de cuatro senadores republicanos y cuatro demócratas que trabajaron por meses, después de las elecciones del 2012, en un proyecto de reforma migratoria que tras muchas consideraciones y enmiendas fue aprobado por esa cámara en 2013.

Pero las buenas intenciones se acabaron cuando le tocó el turno de actuar a la Cámara de Representantes (cámara baja del Congreso), porque su entonces líder John Boehner, presionado por la –substancial- ala derecha del partido, decidió no permitir un voto para la reforma.

Las cosas podrían cambiar después de Noviembre si los republicanos pierden en grande, señalaron varios analistas de organizaciones cabilderas en Washington D. C.

“Lo que pase en la elección va a tener consecuencias”, dijo Clarissa Martinez, del Concilio Nacional de la Raza (NCLR). “Pero no sólo por los resultados de la misma, sino porque la presión para una reforma es cada vez más fuerte, no sólo es la comunidad latina la afectada sino muchos sectores económicos”.

Pero esa realidad también existía en 2013 y en 2006 y 2007, cuando hubo intentos fallidos de reforma. ¿Qué podría hacer la diferencia esta vez?

La “paliza” republicana que predice Graham puede ser un detonante. Este tampoco es el único republicano que está hablando del asunto. Uno de los dos senadores de Arizona, Jeff Flake, también ha dicho que está dispuesto a reiniciar la tarea.

“Si no se entiende la urgencia, haremos otra autopsia tras la elección y veremos lo que hay que hacer”, dijo Flake. Tras la derrota republicana en 2012, cuando Romney perdió estrepitosamente y supermayorías de afroamericanos y latinos apoyaron la reelección de Barack Obama, los republicanos hicieron un estudio interno y concluyeron que hacía falta apoyar una reforma.

Pero eso no llevó a la acción en ese momento, particularmente porque la derecha seguía bloqueando cualquier avance al respecto y esta vez, no se sabe cómo van a actuar senadores como John McCain y Marco Rubio, que participaron en la pandilla de los ocho y ahora reniegan de ella –ambos en una campaña dura de reelección.

Tom Jawetz era el principal asesor legal sobre temas migratorios del Comité Judicial del Senado y ahora es director de asuntos migratorios para el Centro para el Progreso Americano, un grupo cabildero en Washington. Para Jawetz, la condición necesaria para que los republicanos actuen de una vez por todas es que los demócratas tengan un mandato fuerte en noviembre, es decir, un gran triunfo, que afecte profundamente al otro partido. 

“Ese triunfo dejaría claro de una vez y por todas que no hay un futuro para el partido republicano si no lidian ya con ese tema”, dijo Jawetz.

Al final, todo va a depender de quien queda en la mayoría en ambas cámaras del congreso (ambas en manos republicanas en estos momentos, aunque entre 2009 y 2011 estuvieron en manos demócratas, sin mover la reforma migratoria.

La clave está en la Cámara de Representantes y en su líder Paul Ryan. Según Ali Noorani, director ejecutivo del National Immigration Forum la actuación de Ryan va a depender de cómo actúen miembros claves de la bancada republicana.

Hace unos días, ocho congresistas republicanos liderados por Mario Díaz Balart, lanzaron un llamado a sus colegas a retomar el trabajo legislativo en pro de una reforma migratoria.  Entre los firmantes estaban dos congresistas republicanos de California, David Valadao y Jeff Denham.

“Ryan responderá a lo que hagan los que quieran liderar en este asunto”, dijo Noorani.

La virtual candidata demócrata Hillary Clinton, por su parte, ha hecho promesas mucho más concretas que las que hizo en su momento Barack Obama, cuando era candidato.

Noorani dijo que una eventual presidenta Clinton no podrá esperar demasiado para impulsar una reforma.

“La gran diferencia entre lo que pasó con Barack Obama y lo que pasará con Hillary Clinton, es que la comunidad latina no le va a dar a Clinton el tiempo de “luna de miel” que tuvo Obama para actuar en inmigración”, dijo Noorani. “No hay ninguna razón para esperar, este es un asunto que debe atacar inmediatamente”.

Adicionalmente, si los demócratas recuperan la mayoría en el senado, el nuevo líder de la cámara será Charles Schumer, de Nueva York, quien fue miembro integrante de la “pandilla de los ocho” y quien tendría un papel importante que jugar en otro esfuerzo de reforma.

Claro que si el que gana las elecciones es Trump, quien sabe lo que pueda ocurrir. Trump ha prometido las acciones más radicales contra la comunidad indocumentada en décadas, fustigando a los mexicanos, amenazando con deportaciones masivas, para luego decir recientemente que sólo se irán “los tipos malos”.

“Yo creo que nadie sabe lo que podría hacer un Presidente Trump”, dijo Clarissa Martinez.

Pero más pronto que tarde, los republicanos deberán enfrentar su déficit de apoyo entre las minorías, cuyo poder político sigue creciendo, y por supuesto, las cosas serán más fáciles si el voto de este noviembre es sólido y masivo.

“La realidad es que todas las encuestas indican que el país tiene mayorías, incluso entre los republicanos, que favorecen una reforma migratoria. Esta es una oportunidad política si ellos deciden liderar”.