Gorila mexicano buscaba el amor y encontró la muerte

El gorila Bantú sufrió un infarto durante su traslado para buscar pareja en Guadalajara
Gorila mexicano buscaba el amor y encontró la muerte
Bantú cumpliría 25 años en septiembre.
Foto: EFE

CIUDAD DE MÉXICO, México – El gorila Bantú del Zoológico de Chapultepec murió de un infarto durante su traslado a Guadalajara para buscar pareja, informaron las autoridades de medioambiente de la Ciudad de México.

La muerte del gorila, nacido hace 24 años en el Zoológico de Chapultepec, ocurrió la noche del miércoles debido a una complicación cardíaca en momentos en que estaba sedado, indicó la Dirección General de Zoológicos y Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente capitalina.

La institución explicó en un comunicado que, “estando sedado”, el gorila sufrió un paro cardiorrespiratorio, mismo que fue confirmado de manera preliminar por la necropsia. “Los especialistas intentaron reanimarlo por más de 30 minutos“, señaló.

Sin embargo, expertos ambientales en México señalan negligencia médica y una sobredosis de anestesia como posibles causas de la muerte.

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El gorila mexicano era trasladado al zoológico de Guadalajara, capital del occidental estado de Jalisco, “con el propósito de formar una familia con dos hembras residentes de ese lugar”, añadió.

Destacó que la preparación del traslado de Bantú se hizo conforme a los protocolos médico-veterinarios internacionales establecidos por la Asociación de Zoológicos y Acuarios de Estados Unidos.

Además, un equipo de 20 médicos y técnicos especializados de los zoológicos de la Ciudad de México y de Guadalajara atendió en “todo momento” a Bantú, que cumpliría 25 años el próximo 20 de septiembre.

bantu

Con 1.75 metros de altura y 220 kilos de peso, era el único gorila de tierras bajas occidentales en zoológicos de México. En cuanto a hembras, hay tres de su especie, dos en Guadalajara y una en Toluca.

El gorila pasó los últimos ocho años de su vida en soledad después de un intento infructuoso de cruzarlo con la gorila del zoológico de Toluca, que pasó cinco años en su hábitat de la Ciudad de México.