Una mariachi mexicoamericana enfrenta la cultura mexicana

Una mariachi mexicoamericana enfrenta  la cultura mexicana
Leticia Soto durante el festival de comida zacatecana en la CDMX.

Poco más de tres años bastaron para que Leticia Soto conociera las entrañas del país que abandonaron sus padres antes de que ella naciera.

“Vine a México porque realmente amo al país, pero no pensé que sería tan duro”, cuenta esta etnomusicóloga de 38 años nacida en San Fernando, California, quien sobrevive a un torbellino laboral por falta de contrato formal de trabajo, presuntas insinuaciones sexuales y supuesto acoso laboral de uno de sus superiores.

Todo mientras intenta sacar adelante el proyecto de Mariachi Tradicional Femenil “Flores de México” con cuatro jóvenes estudiantes que saldrán a competir en un mundo dominado por hombres.

“Me gustaría que un día en los grandes mariachis de México que acompañan a artistas afamados como Luis Miguel podamos tocar juntos hombres y mujeres porque hasta ahora las mujeres son bloqueadas”, añade.

Y no solo en el escenario. “En la vida laboral mexicana el género es un asunto que pesa”, señala: no de manera institucional porque fue la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México quien la seleccionó para ser en 2012 la primera directora de la primera escuela de mariachis del país, sino de manera más fina, en el día a día.

Mariachi Tradicional Femenil Flores de México.
Mariachi Tradicional Femenil Flores de México.

Soto dice que esta adversidad comenzó cuando rechazó las “insinuaciones” románticas de Ricardo Fuentes quien en su momento fue el director del Centro Cultural Ollin Yoliztli (de la cual depende administrativamente la Escuela de Mariachi que lleva el mismo nombre).

A través de este diario Fuentes, quien actualmente trabaja en la Cámara de Diputados,  afirma que no es verdad, que es “una calumnia” y que él siempre ha respetado a las mujeres: ni siquiera sale a comer con ellas si dependen laboralmente de él. “Lo único que le exigía eran los planes de estudio y nunca los entregó porque ella no es ni pedagoga ni administrativa aunque es muy buena violinista”.

Ella afirma que sí los entregó.

Leticia Soto durante el festival de comida zacatecana en la CDMX
Leticia Soto durante el festival de comida zacatecana en la CDMX

Leticia Soto, de padre sinaloense y madre jalisciense, se enamoró del mariachi cuando tenía 11 años y descubrió que en su escuela californiana ofrecían talleres extracurriculares para aprender a tocar la música tradicional mexicana, una opción que con el tiempo se popularizó más y más en California y otros estados fronterizos como Texas hasta volverse una materia curricular.

“Uno se siente más mexicano así ”.

Después estudió etnomusicología, trabajó en una empresa como administrativa y se mudó a la capital mexicana como centro de operaciones para hacer su tesis de doctorado sobre mujeres mariachis y aquí recibió la invitación del gobierno para dirigir la Escuela de Mariachi que dirigió por tres años hasta septiembre de 2015.

Dice que al rechazar el coqueteo de Fuentes a principios de ese año comenzó a ser “boicoteada”: le redujo al 50% de presupuesto, le quitó a su secretaria particular y a la secretaria académica. “Yo personalmente tenía que inscribir a los alumnos”.

Ensayo del Mariachi Tradicional Femenil Flores de México
Ensayo del Mariachi Tradicional Femenil Flores de México

Otro asunto se sumó en su contra: los contratos temporales (conocidos por honorarios porque no hay una obligación laboral) de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México que vencen cada tres o cuatro meses y eso hace posible los despidos sin cargas fiscales ni acumulación de antigüedad.

Ahora mismo dejará de ser profesora  y punto. Miriam Ruíz, directora académica de la Ollin Yoliztli afirma para este diario que no hay nada personal contra Soto, que trabajó por honorarios como mucho otros empleados y que ahora “al reestructurar los planes y programas de estudio no se le va a renovar el contrato”.

Leticia no ha sido notificada. Mientras tanto, ella ensaya con las alumnas con las que formó el Mariachi “Flores de México” para seguir adelante. Son jóvenes, bellas. Aún hay esperanza.

Laura Gil, integrante del mariachi Flores de México
Laura Gil, integrante del mariachi Flores de México

LA OTRA CARA DEL MARIACHI

“No la tienen fácil”, ataja José Torres Ramos, doctorante en musicología por la Universidad del Norte de Texas, quien actualmente realiza su tesis sobre el machismo como expresión implícita en el mariachi porque si bien proliferan las cantantes y músicas aún se le ve como algo menor que a una agrupación conformada por hombres.

El machismo está en las letras, en las posturas físicas, en que se valora más los tonos fuertes y hasta en el sonido de los instrumentos: los sonidos fuertes tienen que ver con el poder del hombre”, detalla. “El guitarrón y la vihuela la tienen que golpear fuerte; una trompeta como objeto sexual va penetrando el sonido del ambiente y todo esto le quita mérito a la mujer porque sus sonidos son más suaves”.

Con todo, Ramos cree que poco a poco las mujeres van a ganar terreno. En Estados Unidos ya se comienzan a ver mariachis mixtos y tarde o temprano van a influir en México.