Protégelos del sol

Consejos para disfrutar las vacaciones de verano de la manera más segura
Protégelos del sol
Hoy se tienen vestidos de baño para niños y niñas con camisetas de manga corta o larga que protegen su piel contra los dañinos rayos ultravioletas del sol.
Foto: Shutterstock

Disfrutar del verano supone para la mayoría de las familias pasar muchas más horas al aire libre, bajo los rayos del sol. Y para divertirse de una forma segura en los días de piscina, playa o parrilladas en el parque, hay que seguir ciertas pautas básicas que previenen quemaduras, deshidratación e insolación.

“Primero que todo, tenemos que proteger la piel de niños y adultos de los rayos del sol”, dice la Dra. Venessa Ferragamo Gutiérrez, vinculada al St. Joseph Heritage Medical Group en Santa Ana (California). “Y, para ello, hay que tener en cuenta la edad de cada integrante de la familia”.

De tener un bebé menor de seis meses, la pediatra explica que hay que proteger su piel 100% del “astro rey”, buscando la sombra bajo una sombrilla de playa, ya que éste no pueden estar por mucho rato expuesto al sol.

“Su piel debe estar además protegida con un poco de bloqueador solar (libre de PABA o Padimato O), así como con ropa ligera de algodón y se debe humedecer a cada rato su cabeza, cara, manos y pies con agua fresca”, detalla la pediatra.

El resto de la familia debe aplicarse un bloqueador solar de amplio espectro (“broad spectrum”), que tenga como mínimo un factor de protección de 30 SPF, 20 o 30 minutos antes de salir de casa y reaplicarlo cada dos horas luego de haber sudado o sumergido en el agua.

“Hoy se tienen sombreros y vestidos de baño para niños y niñas con camisetas de manga corta o larga que protegen de los rayos ultravioletas UVA y UVB cuando se está todo el día en la playa”, denota la especialista.

Evitar tomar sol entre las 10 am y 4 pm, tiempo en que los rayos solares están más intensos y activos es otra de las recomendaciones preventivas.

Quemaduras de segundo grado

Si tras un día o varios de playa o piscina el menor manifiesta, además del enrojecimiento y ardor de la piel, ampollas, dolor de cabeza y fiebre, la pediatra dice que hay que llevarlo al médico para ser tratado de quemaduras solares de segundo grado.

La atención médica debe ser pronta si además presenta escalofríos, brote cutáneo, desmayo, hipotensión arterial o debilidad extrema.

Ojo con la deshidratación

Tanto los niños como los ancianos, por tener menos reservas de líquidos en su cuerpo, son más propensos a sufrir de deshidratación en los días de altas temperaturas o de paseos bajo el sol. Ante ello, la Dra. Carmen Lebrón, con práctica en Kaiser Permanente en Baldwin Park, dice que hay que asegurarse que tomen suficiente agua durante el día.

Cuando la persona siente sed, ya está deshidratada”, resalta la especialista en Medicina Familiar. “Por eso es importante tomar al menos ocho vasos de agua de ocho onzas todos los días”.

Tomar sorbos de agua a cada rato cuando se está de día de playa es básico, así como comer frutas con alto contenido de ésta, como lo son la sandía y las naranjas.

“Las bebidas deportivas, como el Gatorade, son también buenas. Pero hay que recordar que los menores deben tomarlas diluidas con agua, para reducir su alto contenido de electrólitos y azúcar que no es bueno para su salud debido a su corta edad”, alerta la Dra. Ferragamo Gutiérrez.

Señales de la deshidratación

Cambios en la orina. Ésta se torna de un color amarillo. Entre más oscura, mayor la necesidad de tomar agua. También se nota una disminución en la frecuencia de orinar. Lo normal es orinar entre 5 y 8 veces al día.

Cambios en la piel. Se nota una piel seca y fría. Conforme empeora la deshidratación, la piel se empieza a apretar, pierde su elasticidad e incluso, hasta se arruga.

Cambios en la sudoración. Se disminuye y, en casos de deshidratación grave, se deja de sudar.

Resequedad en boca, nariz y ojos.  Conforme agrava la deshidratación, los ojos se pueden hundir, y en algunos casos, las personas pueden llorar y no les salen lágrimas.

Otras señales. Calambres musculares, mareos,  respiración acelerada y confusión.