Con matrículas consulares y actas de nacimiento robó más de $30 millones

'El Profe', un preparador de impuestos de Oxnard, se enriqueció sometiendo más de 12,000 solicitudes de reembolso al IRS
Con matrículas consulares y actas de nacimiento robó más de $30 millones
La matrícula consular solo es expedida en consulares mexicanos.
Foto: Archivo

Rodrigo Lozano era maestro de escuela, pero su doctorado lo hizo en el mundo de la estafa.

Según una acusación federal, “El Profe”, como le apodan, obtuvo más de $30 millones sometiendo más de 12,000 declaraciones de impuestos usando falsas identidades de indocumentados.

Todo se fraguó desde sus oficinas de preparación de impuestos llamadas “Ayuda” y ubicadas en Oxnard.

“El Profe”, de 61 años, usó matrículas consulares y actas de nacimiento supuestamente emitidas por el gobierno de México para obtener el llamado Número de Identificación Individual del Contribuyente (ITIN), con el cual los indocumentados solicitan devoluciones fiscales.

De esta manera, Lozano presentó declaraciones de impuestos de sus falsos clientes inflando sus sueldos, afirmando que tenían varios hijos y solicitando créditos tributarios para recibir jugosos reembolsos del Servicio de Recaudación de Impuestos (IRS).

Sólo de 2011 a 2012, su negocio solicitó más de $61 millones en devoluciones, de los cuales el IRS le pagó la mitad. En ese período, el acusado recibió un millón de dólares como pago de sus servicios.

Tanto dinero ganó “El Profe” que en algún momento tuvo empleados contando decenas de miles de dólares en efectivo en un baño contiguo a su oficina, según la acusación federal.

Para evitar que lo descubrieran, su negocio solo contrataba a muchachas hispanas para que le ayudaran en sus trámites, aunque él era el único encargado de someter las preparaciones de impuestos.

Otro acusado identificado con el apellido Manríquez (también conocido como Juan Rangel y Santos Campos Barrera), le proporcionaba matrículas consulares y actas de nacimiento presuntamente emitidas por el gobierno mexicano, documentos esenciales para obtener el ITIN.

Durante el curso de la conspiración, un agente del Sheriff en el condado de Riverside detuvo el auto de Manríquez y en una revisión descubrió decenas de identificaciones y reembolsos tributarios que eran consistentes con los trámites realizados por “El Profe”.

Todos los individuos en esos documentos incautados tenían nombres hispanos, todos los retornos contenían números ITIN y citaban al negocio de Lozano como su preparador de sus impuestos.

El IRS le siguió la pista a “El Profe” después de notar que había preparado más de 13,000 solicitudes de reembolso que buscaban beneficiarse de un programa de créditos tributarios por los hijos (conocido por sus siglas como ACTC) y que contenían indicios comunes de fraude.

La dependencia identificó estas características similares en esos trámites: fueron sometidos de manera simultánea entre 2011 y 2012, muchos citaban la dirección del acusado o de su negocio como el domicilio de los solicitantes de los reembolsos, indicaban que habían ganado entre $25,000 y $35,000 en unas diez compañías agrícolas, pero ninguna de éstas había emitido formas tributarias (W-2).

Todas las declaraciones fiscales pedían reembolsos de entre $3,000 y $4,000.

En junio de 2012, agentes federales catearon las oficinas de Lozano e interrogaron a sus empleados.

“Como preparador de impuestos a sueldo, este acusado tenía el deber de que las declaraciones de impuestos que presentó fueran exactas, pero en lugar de ello, mediante la presentación de devoluciones fraudulentas, el señor Lozano engañó al IRS e indirectamente robó a todos los contribuyentes”, declaró la fiscal federal Eileen Decker.

La acusación cita que en al menos cinco ocasiones algunos trabajadores de Lozano le indicaron que los documentos de identidad y las formas W-2 parecían sospechas, mientras que el IRS le envió cientos de avisos de advertencia de que las declaraciones no eran válidas, pero éste continuó su esquema.

El jueves pasado, “El profe” fue declarado culpable por un jurado tras un juicio de dos semanas.

“Esta convicción es un poderoso recordatorio de que no hay dinero gratis, ni recompensas ni incentivos por la creatividad cuando se trata de falsas declaraciones de impuestos”, subrayó Anthony Orlando, agente especial de investigaciones criminales de la oficina en Los Ángeles del IRS.

Esta investigación estuvo liderada por la oficina del IRS en Camarillo.