‘Gracias a mi doctor pude competir en las Olimpiadas Especiales’

Nadie quería operar a un joven hispano porque los encefalogramas no mostraban ninguna irregularidad pero un neurocirujano confió en sus instintos
‘Gracias a mi doctor pude competir en las Olimpiadas Especiales’
Edward García le donó su medalla de oro que ganó en las Olimpiadas Especiales Estatales el mes pasado al neurocirujano de UCLA, Isaac Yang. (Araceli Martínez/La Opinión).

Cuando Edward García acudió a su cita médica en la clínica de neurocirugía de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) tomó por sorpresa a su neurocirujano, el doctor Isaac Yang al regalarle la medalla de oro que ganó el mes pasado en las Olimpiadas Especiales Estatales en caminata larga.

“Nunca me he ganado una medalla de oro ni me la voy a ganar en mi vida porque no soy un deportista”, dijo sonriendo el neurocirujano y profesor de UCLA.

“Esta medalla es muy estimulante y una gran inspiración”, confió alegre.

Para Edward García, de 31 años y quien nació con encefalitis, fue un gran honor darle su medalla de oro al único médico que creyó en él y prácticamente le salvó la vida.

“Gracias a él pude competir en las Olimpiadas Especiales”, dijo

Doctor y medalla
El neurocirujano de UCLA, Isaac Yang muestra feliz la medalla de oro que le regaló su paciente Edward García (Araceli Martínez/La Opinión).

Todo comenzó hace cinco años cuando a Edward, seis doctores le dijeron que no tenían nada malo.

Los encefalogramas no mostraban ningún indicio para preocuparse.

“Pero yo despertaba con dolores de cabeza masivos, sentía la cara helada, empecé a tener la visión borrosa, andaba enojado, irritable y no me sentía yo mismo”, recordó.

García le rogó a su médico que lo mandara con un neurocirujano. En lugar de eso lo envió a un hospital donde le pusieron morfina.

Edward presentía que si no era operado, podría quedarse discapacitado severamente y hasta morir.

Terminó con un dolor insoportable en la sala de emergencia del centro médico Ronald Reagan de UCLA donde suplicó que le abrieran la cabeza. “Esto no es normal”, exclamó.

Fue ahí donde se encontró al neurocirujano, el doctor Yang quien al presionar en el cuello de Edward y descubrir el dolor, decidió operarlo sólo para descubrir que el tubo que tiene de la cabeza al estómago para ayudarlo a eliminar los fluidos estaba roto.

“Me lo reemplazó y sentí el cambio de inmediato. Empecé a dormir mejor y a sentirme muy bien”, explicó.

Edward Garcia muestra la medalla que ganó en caminata larga el mes pasado en las Olimpiadas Especiales Estatales. (Araceli Martínez/La Opinión).
Edward Garcia muestra la medalla que ganó en caminata larga el mes pasado en las Olimpiadas Especiales Estatales. (Araceli Martínez/La Opinión).

La encefalitis es una condición que hace que las personas acumulen agua en el cerebro.

Cuando el tubo que le colocaron de niño en el cerebro a Edward para ayudarlo a eliminar el exceso, no funcionaba más, lo que puede ocurrir en un periodo de cinco a diez años, empezó a sufrir dolores debilitantes.

El hispano, hijo de madre salvadoreña y padre mexicano, durante los primeros ocho años de su vida fue sometido a 28 cirugías en la cabeza.

La encefalitis no le ha impedido que desde los 15 años haga deportes y practique la caminata.

“He ganado muchas medallas. Otras veces he perdido pero para mi lo importante es disfrutar la competencia”, dijo este muchacho quien reside en Azusa y está a punto de transferirse a la universidad para estudiar psicología.

Edward García usa por momentos una silla de rueda para descansar. (Araceli Martínez/La Opinión).
Edward García usa por momentos una silla de rueda para descansar. (Araceli Martínez/La Opinión).

“La lección que aprendí es que si uno sabe que no se siente bien, no debe tener miedo a hablarle a los doctores”, expuso.

El neurocirujano y profesor de UCLA, Isaac Yang dice que los médicos no querían operar a Edward porque confiaban en la tecnología que les decía que estaba bien.

“Yo debo confesar que al principio pensaba que él no necesitaba una cirugía. Pero Edward vive con su cuerpo las 24 horas y como es muy elocuente me convenció de operarlo. Y debo decir que tenía razón y yo estaba equivocado”, admitió el experto médico.

Yang comentó que este caso lo enseñó a ser un doctor que escucha.

“Mi recomendación al paciente es que tienen que oír a su propio cuerpo y encontrar al médico adecuado”, observó.

La medalla de oro que Edward García donó a su doctor, el neurocirujano de UCLA, Isaac Yang. (Araceli Martínez/La Opinión).
La medalla de oro que Edward García donó a su doctor, el neurocirujano de UCLA, Isaac Yang. (Araceli Martínez/La Opinión).