Make in LA: empujón para innovadores

Isaac Castro y sus socios quieren dar el siguiente paso en la tecnología de la realidad virtual. Su empresa Emerge simula la sensación táctil a larga distancia.

La paradoja que los impulsa es tan clara como desconcertante: en un mundo cada vez más interconectado, el contacto humano escasea.

Si todo sale como esperan, pronto podremos saludarnos con un apretón de manos al ingresar a una charla virtual o darnos un cálido abrazo luego de una exitosa negociación. Todo esto y mucho más, a miles de millas de distancia.

El producto se promociona en su página web (midairtouch.com) como un paquete de hardware y software que reproduce el tacto de manera digital en el aire, sin necesidad de accesorios adicionales. Para ello usa minúsculos emisores ultrasónicos que crean una interferencia y generan presión que hace que nazca un mágico tacto virtual.

Todavía es pronto sin embargo. La iniciativa aún recoge capitales semilla e inversionistas potenciales en eventos como el organizado hace poco por la aceleradora tecnológica de hardware Make in LA en un hangar del Valle de San Fernando.

La labor de esta iniciativa privada es seleccionar candidatos, entregarles 75,000 dólares en espacio de oficina y asesoría por cuatro meses (a cambio de una participación) y ayudarlos a encontrar inversionistas. En otras palabras, acelerar su crecimiento de una manera ordenada que les permita multiplicar sus sus posibilidades de éxito.

Pero no solamente se trata de Emerge. Los socios de Make in LA (makeinla.com) tienen confianza en que Los Ángeles es la ciudad de EEUU con mayor potencial para el desarrollo en el creciente campo del hardware de avanzada, en el que solamente existen cuatro empresas dedicadas a acelerar otras compañías en todo el país.

Para ello, tienen la meta de invertir 10 millones de dólares en 46 startups que ayuden a consolidar un ‘hub‘ tecnológico en esta ciudad que parece tenerlo todo para competir en el mundo de la tecnología de avanzada: mano de obra disponible, un puerto y experiencia lidiando con operaciones complejas como la NASA, entre otras.

Dice Carmen Palafox, una de las mentes detrás de Make in LA, que uno de sus retos es hacer que inversionistas latinos se decidan a apoyar proyectos como estos (ellos representan a una decena de firmas similares) que generan una mayor rentabilidad pero que son más riesgosos.

Es hora de que los latinos dejen de ver el mundo de la tecnología como algo salido de los libros de ciencia ficción y le dediquen tiempo y esfuerzo para recuperar algo de la ventaja que otros nos llevan en este campo.

Solo así nos estaremos subiendo al futuro.

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