Organizó una “Tetas Party” cuando supo que le quitarían ambos senos

Bany Sepúlveda sufre cáncer de seno y decidió no quedarse llorando para siempre
Organizó una “Tetas Party” cuando supo que le quitarían ambos senos
"Con lo que no puedo cambiar, bailo", dijo.
Foto: Wanda Liz Vega Dávila/El Nuevo Día

Cuando Bany Sepúlveda supo que las primeras pruebas a las que se había sometido dieron positivo a cáncer en uno de sus senos, sintió como si la hubieran golpeado con tanta fuerza, que quedó aturdida. Incrédula, le preguntó con insistencia al médico si tenía “¿Cáncer, cáncer?”, esperando una contestación distinta, que no obtuvo.

Esa no sería la primera vez que debería manejar los sentimientos que producen su diagnóstico. Con la biopsia en la mano, que reconfirmó lo que ya sabía, llegó el llanto profundo. Ese que desgarra el alma. Después, apareció el frío. El del miedo ante lo desconocido.

“Cuando vino la biopsia, que es la certificación, yo comencé a llorar intensamente”, cuenta Bany durante una entrevista teléfonica.

“Lo único que yo repetía era: ‘Es que a mí me queda mucho por servir, mucho por servir. Yo quiero hacer servicio’. Eso era lo que yo repetía. Entonces, me empezó a dar frío, y le dije al doctor si me podía dar un abrazo, y él me abrazó muy fuerte y me dijo que esto era un ‘wake up call’ (llamada) de Dios”, añade con serenidad la mujer de 51 años.

Pasado ese trago amargo, Bany ha decidido convertir en una bendición lo que para muchos sería una tragedia. O como ella muy bien dice: “Yo vivo bailando con lo que no puedo cambiar”.

Así las cosas, la mujer, que será sometida a una mastectomía radical de ambos senos, ha decidido despedirse de sus “dos amigas” con una fiesta que ha bautizado “Mis Tetas Party”.

La actividad, que comenzó como una fiesta entre amigos, se ha convertido en todo un evento que ha provocado que personas que Bany no conoce, se hayan comunicado con ella para ofrecerle amor y consuelo.

“Yo pretendo con el Tetas Party sentir con intensidad cada abrazo, tatuármelo en el espíritu, en el pecho, porque antes de la anestesia el día de la operación, yo voy a pedirle al médico que me dé un espacio para cerrar los ojos y pasar una película de todos los abrazos de ‘tooodos’ que reciba el domingo. Porque la cirugía, como la muerte, es un espacio solo, de uno con Dios”, razona la mamá de dos mujeres, Jennifer y Camila.

“Yo decidí que iba a sacar lo mejor de este proceso. Yo quiero muchos abrazos y no me importa que sea gente que yo no conozca. Con cada abrazo, voy a sentir un jalón hacia la vida. Como si estuvieran fecundado mi nueva vida”, agrega la mujer, quien siente que este proceso será como un renacer.

Bailar y bailar

Bany reconoce que le ha asombrado la reacción de las personas cuando se enteran que ella se despedirá de sus tetas, como le gusta llamarlas sin falsos pudores, con una celebración. Sin embargo, ella cuenta que siempre ha vivido su vida con intensidad, y no dejará de hacerlo en estos momentos.

“A mí me ha impresionado mucho que la gente se haya impresionado con mi manera de ser porque yo vivo así. Yo vivo, desde muy niña y por situaciones particulares, bailando con lo que no puedo cambiar”, declara sobre su fiesta que ya no es tan suya.

La exprofesora de literatura y exconsejera es muy enfática en señalar que para ella ha sido muy importante el uso de las palabras al hablar de su enfermedad. Por eso recalca, que ella no padece de cáncer, ella lo atraviesa.

“Yo sé que mi primer encuentro con el cáncer va ser después de la cirugía. Porque yo sé que aunque tengo este diagnóstico, yo no lo padezco. Yo intento dentro de lo difícil de las circunstancias, dejar que las palabras me rediman, que las palabras me salven”, reflexiona.

“Yo atravieso un cáncer de seno, y como lo atravieso, me veo al otro lado de la orilla. Yo decidí defender la alegría, decidí identificar una burbuja de oxígeno dentro de todo lo tóxico y el caos”, agrega.

Yo no estoy en negación, yo sé que tengo un diagnóstico de cáncer. No lo padezco, no le voy a dar entrada a ese vocablo en mi vida. Yo lo atravieso y me puedo ver al otro lado”, recalca.

cancer seno
En el mundo, octubre es el mes dedicado a la lucha contra el cáncer de seno.

Nuevos amaneceres

La entrevistada, que espera escribir un libro para motivar a otras personas que afronten situaciones como las de ella, aceptó que desde que supo que tenía cáncer, ha comenzado a apreciar con mayor intensidad las cosas hermosas que ofrece la vida. “Mis amaneceres son los más hermosos… Qué pena que tenga uno que llegar a estas circunstancias para empezar a valorar lo que siempre has tenido. Reniego de la ira, reniego de la queja”.

Por otro lado, Bany agradece muchísimas cosas, como su familia, el que no tiene metástasis y que las mamas no son un órgano vital para vivir.

Sin miedo a la muerte

Bany sabe que lo que le espera no es fácil. Entiende que va a haber dolor y que sentirá malestar. También sabe que podría perder la batalla contra el cáncer. Sin embargo, ancara con optimismo lo que le depare la vida.

“Claro que he pensado en la muerte, ¿pero sabes cómo lo manejo? Como no lo puedo cambiar, voy a aprovechar el tiempo que me quede con intensidad. Si eso es lo que me toca, porque a la larga me voy a morir porque es parte del ciclo, pues. Pensaré que es una ventaja y aprovecharé para vivir al máximo y con mayor intensidad”, piensa.

“No es que yo invoque la muerte, porque no es así. Yo quiero vivir, pero si eso es lo que me tocara, pues me preocuparía por tocar muchas vidas, por disfrutar y entender que se me acabó la trillita. Yo le pido a Dios, que si esa es su voluntad, me lleve de la mano hacia la luz”, puntualiza con serenidad.

– Sara Del Valle Hernández

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