Campesinos mexicanos llevan 100 años en problemas

Exigen al presidente Peña Nieto mayores recursos
Campesinos mexicanos llevan 100 años en problemas
Mayores recursos
Foto: Archivo

MÉXICO – Hace más de 100 años que el campo mexicano mantiene a una mayoría de campesinos en la pobreza, la misma que estalló la Revolución a principios del siglo pasado, la misma que provocó las oleadas migratorias y la misma que hoy mantiene a 130,000 campesinos en las calles y muchos inconformes.

La razón es muy simple: no hay dinero.

Los agricultores se encuentran reiteradamente sin capital a pesar de los millones (alrededor de 5, 400 millones de dólares en 2016) que el gobierno reparte cada año a través de polémicos programas de subsidios que les llegan a cuentagotas: alrededor de 40 dólares por año a cada campesino según el Frente Auténtico del Campo.

El FNA, según sus siglas, es la conglomeración de asociaciones que durante esta semana mantuvo un plantón en la capital Mexicana que inició con una marcha para llamar la atención sobre la problemática del campo.

“No queremos abonar más problemas al país, pero es hora de decir ‘ya basta'”, dijo Marco Antonio Ortiz, uno de los organizadores de la protesta cuyo eje central gira en el mismo sentido: necesitan dinero además de una reforma al campo (que prometió el presidente Enrique Peña en campaña) y ser parte de la bonanza.

Porque hoy por hoy existe un sector en el campo que es muy exitoso, el que exporta y aprovecha las bondades del Tratado de Libre Comercio con América del Norte y otros múltiples libres de gravámenes que hacen próspera la tierra mexicana  con 70 productos que se dan de maravilla por el clima.

Actualmente México exporta 12,858 millones de dólares anuales en productos agropecuarios cuyos beneficios regularmente se los quedan empresas intermediarias que conocen los procedimientos, normas y reglas. “A nosotros no nos han capacitado”, precisa Ortiz.

Descapitalizados, los campesinos mexicanos apuestan cada vez menos a sus tierras y a la vez al mercado interno competido por productos del exterior.

El resultado de este desorden es alarmante. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, si México sigue esta tendencia para el año 2030 tendrá que importar el 80% de lo que consume, incluyendo el humano.

Analistas y científicos especializados en la agroindustria coinciden en que la apuesta debe ir más allá de la de dar al agricultor el dinero en la mano y mucho menos a través de las presidencias municipales aunque esta medida no sea popular y no genere votos.

Para empezar, explicó Luis Herrera, analista del Instituto Politécnico Nacional, “se requiere cambios jurídicos que permitan a los científicos asociarse con la empresa de manera comercial” además de la biotecnología para reducir el uso de fertilizantes, un almacén nacional para conservación de semillas y una producción de maquinaria local.

“La apuesta por la ciencia y la tecnología debe ser prioridad, es la mejor vía para impulsar el campo mexicano”, dijo Marcel Morales de Biofábrica Siglo XXI, una de las empresas que participaron en 2014 en los foros que organizó la Secretaría de Agricultura con miras a una reforma que saque del hoyo de una vez por todas al sector.

Sin embargo ese año se volvió apostar al capital contante y sonante y Peña anunció un programa de créditos blando, financiamiento a largo plazo de hasta 15 años.