Elecciones en California: la proposición que afectará la pena de muerte

La Prop.66 busca modificar el proceso de apelaciones que sigue a la sentencia de pena de muerte
Elecciones en California: la proposición que afectará la pena de muerte
En noviembre, los californianos votaron en contra de sustituir a la pena de muerte por la cadena perpetua.
Foto: Archivo / La Opinión

Las elecciones de este año incluyen dos medidas relacionadas a la pena de muerte: la Proposición 62 y la Proposición 66. Y si bien existe un consenso general sobre los fallos y los altos costos de la actual sentencia, no todos están de acuerdo con la solución. Hay quienes proponen abolir este tipo de condena, votando Sí a la Prop. 62 y quienes, en cambio, proponen modificarla, a través de la Prop. 66.

Quienes se oponen a Prop. 62, esto es a la abolición de la pena de muerte, apoyan a la Prop. 66. Y, por el contrario, quienes piden la revocación de la condena máxima, se oponen a la Prop. 66.  Según la constitución de California, cuando, como en este caso, se adoptan dos medidas contradictorias, prevalece aquella que recibe la mayor cantidad de votos afirmativos.

Previamente en La Opinión describimos en detalle la Proposición 62. En este artículo nos dedicaremos a explicar la Proposición 66.

Un voto de sí a la Prop. 66 es un voto a favor de que se modifique el proceso de apelaciones y peticiones que siguen a la condena de muerte. La medida propone límites para las apelaciones y autoriza la transferencia de convictos en el corredor de la muerte (death row) a diferentes prisiones estatales.

Entre quienes apoyan la Prop. 66, se encuentran el exgobernador de California Pete Wilson, la Asociación de asistentes de Sheriff del condado de Los Ángeles, la Asociación de fiscales de California y la Asociación de Patriotas del Tea Party de Redlands, entre otros. Según sus partidarios, la sentencia de muerte le da mayor clausura a las familias de las víctimas y no debe ser revocada.

Entre quienes se oponen a la Prop. 66 se encuentran el Partido Demócrata de California, la Federación del Trabajo, la Federación de Maestros, SEIU y ACLU, entre otros. Según los opositores, Prop. 66 es una medida confusa y mal redactada que aumentará el costo para los contribuyentes, agregando pasos al proceso burocrático y aumentando las posibilidades de que sean ejecutadas personas inocentes.

Ana Zamora, administradora de la campaña No on Prop.66, explicó que la medida está basada en el modelo de sentencia de muerte de Texas, donde fueron ejecutados prisioneros que resultaron no ser culpables. Zamora citó, entre otros, el histórico caso de Carlos Deluna, ejecutado en 1989 y luego encontrado inocente.

Tanto Prop. 66 como su opuesta Prop. 62 requieren que los convictos en el corredor de la muerte trabajen en prisión, y que parte de sus sueldos sean destinados como restitución a las familias de las víctimas.

El costo de los prisioneros en el corredor de la muerte es mayor al de los prisioneros en cadena perpetua debido al alto costo de la defensa y apelaciones.
El costo para los contribuyentes de los prisioneros en el corredor de la muerte es 18 veces mayor al de los prisioneros en cadena perpetua. (Foto: Archivo/La Opinión)

Sentencia en cifras

  • En la actualidad, en California, existen 743 convictos en el corredor de la muerte, la mayor población encarcelada del país. Entre 1978 y 2006, fueron ejecutados 13 convictos. Hace 10 años que no se produce una ejecución.
  • Se estima que las apelaciones a la condena de muerte llevan alrededor de 25 años. Es por ello que 104 convictos condenados murieron en prisión por suicidio y causas naturales, esperando la sentencia final.
  • La pena de muerte tiene un costo aproximado para los contribuyentes de $5,000 millones de dólares, a razón de $384 millones la ejecución, debido al alto costo de la defensa, más los costos de las apelaciones. El costo de los prisioneros en el corredor de la muerte es 18 veces mayor al de los prisioneros en cadena perpetua.
  • Desde 1973 más de 150 convictos fueron liberados del corredor de la muerte, tras encontrarse nuevas pruebas que demostraran su inocencia.