Editorial: A merced de los secuestradores

El secuestro es ahora el mayor riesgo para los migrantes en el territorio de México

Los secuestros de inmigrantes se han incrementado considerablemente en México. Si bien el crecimiento de este delito, ya sea a nivel individual o masivo está ocurriendo, está cobrando víctimas mexicanas y extranjeras, y ahora es el mayor peligro que enfrentan quienes transitan la nación vecina rumbo a Estados Unidos.

El número de secuestros se había reducido desde la cifra de 10,000 migrantes en un semestre reportados en 2009 por la Comisión Nacional de Derechos Humanos ocurridos principalmente en la zona sur, sureste y noroeste, en las regiones dominadas por los cárteles de Los Zetas y el Golfo.

Hoy las cifras concretas son difíciles de hallar ya que la nueva manera oficial de contar estos hechos se basa en el número de “rescates” que se realizan, sin determinarse si estos son de centroamericanos de paso o mexicanos.

Lo que sí se sabe es que el número de denuncias de inmigrantes secuestrados por las bandas de narcotraficantes y otros grupos del crimen organizado ha crecido, según las autoridades diplomáticas de las naciones centroamericanas destacadas en distintas regiones de México y las organizaciones de ayuda a los migrantes. El cónsul de Honduras en el Estado de Veracruz, Raúl Otoniel, resumió la situación actual diciendo que el secuestro es uno de los principales problemas de la migración.

Hace menos de un mes se recordó la masacre de San Fernando, en Tamaulipas, ocurrida hace seis años en donde mataron a 72 migrantes. El recuerdo revivió la magnitud de la tragedia y la incapacidad de las autoridades mexicanas no solo para hallar a los culpables, sino para realizar una investigación correcta.

Un año después de la masacre, las pertenencias y ropas de los asesinados seguían tiradas entre la maleza que creció en la bodega donde los mataron.

También se cometieron numerosos errores en la escena del crimen, en el levantamiento de los cadáveres y en los estudios forenses realizados.

La violencia y el secuestro en México son un problema grande. Los hechos como los de Iguala muestran la colusión entre delincuentes y autoridades locales que existe en algunas áreas de ese país. Ese es el panorama por el que deben pasar los migrantes con todas las vulnerabilidades de su condición. En repetidas ocasiones hemos mencionado el compromiso moral que tiene México en proteger a los migrantes que cruzan su país. No hay diferencia entre los migrantes mexicanos o no que demandan una protección en Estados Unidos, ambos buscan el mismo ideal de un futuro mejor.