Más allá de la cumbre de la ONU: Por qué EEUU debe acoger a más refugiados

Es necesario rechazar las políticas de miedo

Los refugiados huyen de las zonas de conflictos para dar una mejor vida a sus familias.
Los refugiados huyen de las zonas de conflictos para dar una mejor vida a sus familias.
Foto: EFE

Durante más de un siglo, la isla de Ellis de Nueva York y la Estatua de la Libertad a hecho de Estados Unidos un faro de esperanza para los refugiados que huyen de la persecución y la violencia. Este lunes 19 las Naciones Unidas será el anfitrión de una Cumbre para Refugiados y Migrantes, con el objetivo final de  determinar cómo los EEUU y otros países pueden responder mejor a las necesidades de los refugiados. Mientras que la cumbre de la ONU en Nueva York es una oportunidad para abordar las necesidades de los migrantes, los líderes políticos de nuestro país, incluyendo los de nuestro estado, están quebrantando las tradiciones de inclusión que tiene nuestra nación invocando temor hacia los inmigrantes. Estamos en un momento decisivo en la determinación de quienes forman parte integral de nuestra nación. Debemos recordar que los líderes que dan la espalda a los refugiados y migrantes traicionan los mismos valores estadounidenses que pretenden proteger.

Desde 2011, el número de personas desplazadas en todo el mundo ha aumentado, debido en gran parte al conflicto en Siria, que ha causado millones de hombres, mujeres y niños a abandonar sus hogares. Buscando seguridad y paz, estos refugiados han emigrado principalmente a los países vecinos, pero también a Europa y EEUU. En lugar de reconocer la situación peligrosa que estas personas enfrentan y ofrecer asistencia, algunos líderes políticos han sacado provecho de la islamofobia para convertir a estas víctimas de la violencia en un existencial amenaza para nuestra seguridad nacional.

El clima político ha madurado con acusaciones sin fundamento hacia los refugiados, incluyendo los llamados a que se prohíba la admisión de refugiados de Siria a los EEUU, en base a las afirmaciones de que los grupos de refugiados han sido infiltrados por organizaciones terroristas.

Esto simplemente no es la verdad. Cada uno de los 85.000 refugiados que vayan a ser admitidos a EEUU este año, tendrán que ser revisados ampliamente por tres agencias federales en un minucioso proceso que puede durar hasta 2 años. El registro histórico muestra también que los refugiados no son una amenaza: de los 784.000 refugiados que han sido reubicados desde el 11 de Septiembre del 2001, sólo tres han sido condenados por nada parecido a terrorismo, dos de los cuales no estaban conspirando para atacar a EEUU, y cuyos planes no eran creíbles.

Desafortunadamente, estos hechos han sido convenientemente pasados por alto por los políticos que tratan de superarse unos a otros en un espectáculo para avivar el miedo, incluso aquí en el estado de Nueva York. Ellos están traicionando el legado histórico de nuestro estado como un bastión de apoyo a los derechos de los migrantes y refugiados. Un senador del estado Nueva York incluso ha pedido una suspensión en la aceptación de refugiados Sirios “hasta que haya un claro proceso para investigar sus antecedentes y garantizar que no suponen una amenaza para los residentes del estado de Nueva York” y otro político ha afirmado erróneamente que “el gobierno de Estados Unidos es incapaz de hacer una investigación exhaustiva de los antecedentes  de refugiados.”

Además, en enero de este año, se propuso un proyecto de ley que requeriría que los refugiados se registren con agencias del estado de Nueva York, forzándolos a  controles de seguridad más costoso y sometiendolos a vigilancia gubernamental adicional. Este proyecto de ley se olvida de nuestra propia historia oscura del registro sistemático e internación de los japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial, y el equívoco “registro especial” de 85.000 inmigrantes por parte del gobierno de Bush que dieron como resultado ni una sola condena por terrorismo.

Podemos y debemos hacerlo mejor. Como estado, como nación, debemos rechazar las políticas de miedo que nos harían tratar a nuestros vecinos, especialmente los refugiados que huyen de la violencia, como enemigos.

El estado de Nueva York ha sido un hogar acogedor para los más de 200.000 refugiados y solicitantes de asilo, y solo en los últimos tres años ha recibido a más de 12.000 menores no acompañados que huyen de la violencia en América Central. Estos recién llegados han añadido, sin duda, a la diversidad que hace a Nueva York. Como lo ha dicho el gobernador Andrew Cuomo, ” El día que América diga: ‘Cierra las puertas, construye el muro,’ entonces yo diré retira la estatua de la libertad, porque te has ido a un lugar diferente.”

Con los líderes de todo el mundo reunidos en la ONU en Nueva York estos días para discutir el problema mundial de los refugiados y la migración, la Coalición de Inmigración de Nueva York (NYIC) y American Jewish Committee Nueva York Región (AJC) hace un llamado a nuestros líderes del estado de Nueva York, y los Estados Unidos en general, para dejar de demonizar a los refugiados. Este es el momento para pensar profundamente sobre la construcción de un ambiente acogedor para los refugiados. En última instancia, tenemos que ampliar la visión única de la empatía que ha hecho el Empire State un lugar tan rico.

(Steve Choi es el director ejecutivo de  New York Immigration Coalition, y Michael Schmidt es el director de  AJC New York)