Senadores exigen cuentas a Wells Fargo por escándalo de fraude

La senadora Elizabeth Warren pidió la renuncia del principal ejecutivo de la institución.

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Senadores exigen cuentas a Wells Fargo por escándalo de fraude
John Stumpf, CEO de Wells Fargo, compareció ante el Comité de Banca del Senado para responder por las prácticas ilegales de la compañía (Foto: EFE)
Foto: EFE

El principal ejecutivo de Wells Fargo, John G. Stumpf, ofreció disculpas este martes ante un comité del Senado por el escándalo de millones de cuentas fraudulentas establecidas sin permiso de los clientes, pero sus explicaciones no convencieron a ninguno de los partidos, y la senadora Elizabeth Warren pidió su renuncia.

Durante una tensa audiencia ante el Comité de la Banca el Senado, Stumpf prometió una y otra vez que Wells Fargo tomará medidas correctivas por la creación, desde 2011, de hasta dos millones de cuentas que, en muchos casos, perjudicaron el historial de crédito de los clientes.

“Asumo plena responsabilidad por todas las prácticas de ventas sin ética… queremos corregir esto para todos nuestros clientes y Wells Fargo sopesa medidas también contra los ejecutivos implicados”, afirmó Stumpf.

Aparte de su mea culpa, Stumpf no tuvo respuestas claras a las preguntas de senadores de ambos partidos sobre pasos concretos para corregir, por ejemplo, el crédito dañado de los clientes o el reembolso por cuotas e intereses cobrados indebidamente.

“No tengo todas las respuestas… mis instrucciones son corregir esto para todos los clientes”, insistió Stumpf, al señalar que Wells Fargo ya ha comenzado a contactar a los clientes.

Por ello, si Stumpf esperaba empatía y comprensión, lo que encontró fue duras críticas contra una “cultura” corporativa que presionó a los empleados a alcanzar cuotas de ventas de diversos productos bancarios, especialmente cuentas de ahorro y tarjetas de crédito que fueron concedidas sin el conocimiento o consentimiento de los clientes.

El senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, fustigó a Stumpf por el despido de 5,300 empleados que, aunque presuntamente violaron el código de ética, lo hicieron bajo una “cultura” que se los permitió.

Por lo general,  la apertura de demasiadas tarjetas de crédito puede afectar la calificación de crédito de un consumidor, lo que a su vez suele encarecer los préstamos para la compra de casas o vehículos.

Los empleados afrontaban fuertes presiones para incrementar los ingresos del banco en una cultura que, en efecto, “sembró las semillas que pudrieron todo el huerto”, dijo Menéndez, un miembro de alto rango del Comité.

A juicio de Menéndez, en este escándalo no hay inocentes y los empleados de bajo nivel –típicamente cajeros con bajos salarios- no son los únicos que deben acarrear con las consecuencias.

Wells Fargo, con sede en California, es además uno de los bancos hipotecarios más grandes de EEUU y ya estuvo bajo la lupa en 2012 por discriminación en la concesión de préstamos con altísimas tasas de interés para clientes afroamericanos y latinos, recordó Menéndez.

Su oficina no tuvo un desglosado demográfico de los clientes afectados por el escándalo pero, tomando en cuenta que la principal operación de Wells Fargo se encuentra en Los Angeles, es posible que haya un alto número de clientes hispanos.

Para el senador demócrata Sherrod Brown, el demócrata de mayor rango en el comité de y varios republicanos, Wells Fargo debe revocar parte de la compensación de $100 millones que recibirá Carrie Tolstedt, una alta funcionaria de la institución que supervisó a los empleados implicados en el escándalo y que se jubilará a finales del año.

Pero Stumpf se negó a precisar si apoyaría esa idea porque, según dijo, no quiere influir en las decisiones de la junta directiva que él preside.

El pasado 8 de septiembre, la institución alcanzó un acuerdo con autoridades estatales y federales por $185 millones, de los cuales $5 millones serán destinados a la restitución de clientes perjudicados por el escándalo.

Pero la senadora demócrata de Dakota del Norte, Heidi Heitkamp, indicó que Wells Fargo tiene un largo camino por delante para controlar el daño mayúsculo a su reputación debido al masivo fraude, y para recuperar la confianza de los consumidores.

Por su parte, Thomas Curry, a cargo de la Oficina de Contraloría de Divisas (OCC), dijo que su agencia sopesa posibles acciones policiales contra “directores, oficiales, empleados” y partes allegadas a Wells Fargo que hayan violado leyes y reglamentos.

Stumpf dijo que Wells Fargo ampliará su investigación interna para compensar por cuentas abiertas en 2009 y 2010,  pero nada de su testimonio convenció a la senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, quien criticó su “cobarde liderazgo”  y pidió su renuncia.

“Usted no ha renunciado, no ha devuelto un solo centavo de sus ingresos personales, ni ha despedido a ningún ejecutivo de alto rango…. usted debe renunciar y someterse a una investigación criminal por parte del Departamento de Justicia y la Comisión de la Bolsa de Valores”, señaló.

Tanto Menéndez como Warren elogiaron la labor de la Oficina para la Protección Financiera de los Consumidores (CFPB), creada bajo la Administración Obama y que ha logrado la restitución por unos $12,000 millones para 27 millones de consumidores afectados por fraude u otras prácticas irregulares.

En la misma audiencia de cuatro horas, Richard Cordray, director de la CFPB –en la mira de republicanos que quieren desmantelarla- pidió que el Congreso siga apoyando la misión de la agencia.

Se prevé que Strumpf también comparezca ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, que ha lanzado su propia investigación del escándalo.