Nueve señales de que te enamoras demasiado rápido

A menudo confundimos la fantasía con el amor, y eso nos deja con un sentimiento de frustración y decepción difícil de superar Aprender a distinguir el enamoramiento del amor es fundamental. Shutterstock
Nueve señales de que te enamoras demasiado rápido
Aprender a distinguir el enamoramiento del amor es fundamental.
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Lo acabas de conocer y su sonrisa, su mirada y sus halagos te tienen en una nube. Decides darle una oportunidad, y de repente, concluyes que estás enamorada, a pesar de que has salido con él… solo dos veces.

Estás pensando en boda y en cómo será como padre de tus hijos, aun cuando en ningún momento él te ha hablado de esos planes. Tu vida gira en torno a ese galán, a quien no le encuentras ningún defecto. Todo fluye como deseas hasta que, de repente, te das cuenta de que él no corresponde tu sentir como lo creías, ya sea porque se alejó o porque te lo dijo directamente.

¿Te enamoras con facilidad? ¿Con qué frecuencia sueles perderte en una nube de fantasías respecto al amor? La psicóloga y terapeuta sexual Karen Vázquez Chéverez señala que hay que saber distinguir lo que es el enamoramiento de lo que es el amor. El primero “se puede dar tan rápido como en una primera cita. Enamorarse es atracción, es química corporal. No estamos hablando de amar”.

La doctora aclara que al principio de conocer a alguien “nace un querer, una intención de querer estar, nace una disponibilidad, pero el amor, si entendemos en sí lo que es el amor, se distancia de lo que es el romanticismo”. Esto implica querer “estar con la persona escogida pese a que haya diferencias, pero unas diferencias conciliadas” porque “pasa a ser una decisión consciente”, y es un proceso que tomará tiempo.

La baja autoestima, la necesidad de afecto y ciertas inseguridades pueden abonar a este patrón de conducta, que entre sus consecuencias incluye la posibilidad de casarse o convivir “con el enemigo” porque “cuando se van a la convivencia se dan cuenta de que están en una relación tóxica, donde existe la violencia de género, o se da la violencia doméstica, donde no hay forma de que la persona pueda evolucionar y se lastima mucho”. Además, se expone a conocer a un buen candidato, pero a que este salga “corriendo” ante la actitud asfixiante de la persona.

amor

También, menciona que este comportamiento no se ve igual en ambos géneros ya que “la mujer se conecta más rápido por el afecto y el hombre más rápido por el sexo”, aunque esto “no quiere decir que no haya hombres que no puedan tener motivaciones similares a las de algunas mujeres, que tienen unas necesidades emocionales no atendidas, y que vengan con una baja autoestima, que tengan alguna inseguridad, y amarrarse o afianzarse en una relación de pareja sea bien importante para él”.

La también autora de El despertar del deseo y El vestido roto, enfatiza que “lo más importante cuando se trabaja a nivel terapéutico es que la persona pueda entender que el patrón que tiene no es saludable, que los motivos por los cuales está teniendo o tratando de tener una relación de pareja son motivos no saludables”.

Las señales

A continuación, la psicóloga enumera varias señales que indican que te enamoras demasiado rápido:

1. Idealizas a las personas – No ves defectos en ese nuevo candidato, y si los ves, los justificas más allá de la seriedad de los mismos.

2. Confundes sexo con amor – Si tuvieron una noche de intimidad sexual, te preguntas: ‘¿Qué somos? ¿Novios? ¿Somos pareja ya?’. “Buscan una definición inmediata con relación a lo que ocurrió, como si sexo fuera igual a amor”, señala la doctora.

3. Te hace creer que te “completa” – Necesitas estar en una relación de pareja para sentirte realizada. Manifiestas temor a la soledad, lo que promueve que no se dé el espacio para sanar tras una ruptura, y ya entrar en otra relación.

4. Se convierte en un escape – Adelantas o aceleras tener una relación de pareja como una herramienta para salir del hogar o la situación en la que estás. “Esto yo lo veo mucho en muchachas personas jóvenes”, expresa la psicóloga.

“Vemos muchas situaciones de violencia intrafamiliar y estas muchachas buscan rápido salir de las casas porque se hace insostenible la dinámica en el hogar. Automáticamente tienen novio, una rápida definición, hay intimidad sexual pues ‘ya nos vamos a vivir juntos’, y añadiéndole que rápido comienzan a idealizar que si queda embrazada él va a hacerse responsable de esa criatura”, indica la doctora.

5. Reflejas necesidad de sentirte amada – La doctora explica que “a lo mejor ha estado en relaciones que no han sido muy saludables y de momento encuentra una persona que presta una atención diferente y de pronto dice ‘ésta es la persona, no la voy a dejar escapar’”. Entonces llama con frecuencia, se torna posesiva o exige atención (búscame, llámame, quédate aquí conmigo, etc.), y hasta manifiesta celos.

6. Compartes información privilegiada – Esta dinámica se da acabando de conocer al candidato. Datos como cuántos novios has tenido, si sufriste algún maltrato, si fuiste violada y otros datos relevantes de tu pasado. “Es como victimizarse tratando también de llamar la atención, y es una información que no necesariamente se comparte”.

7. Confundes las señales – Realizas una interpretación errada del comportamiento de la otra persona. “Ser simpático puede interpretarse como que está seduciendo”, menciona Vázquez Chéverez. Consideras un buen trato como amor.

8. Tomas decisiones trascendentales a la ligera – Por ejemplo, se conocieron hace una semana, tuvieron intimidad sexual y ya quieres tener hijos o convivir con la persona. En asuntos de vivir con la pareja, la psicóloga es enfática en que se debe esperar un tiempo prudente.

“Creo que en dos años tenemos un tiempo que nos permite conocer un poquito más a la persona. Entiendo que uno nunca termina de conocer bien a la pareja, pero nos da un espacio para explorar, conocer a esa persona en diferentes escenarios”.

9. Sientes pobre amor propio – Podría traducirse como baja autoestima. “La persona que se ama poco tiende a amar más a la otra persona y desarrolla apego afectivo que con mucha frecuencia tiende a confundirse con amor. ‘Yo siempre estoy para él’, ‘dejo lo mío para estar para él’, ‘siempre que quiere sexo estoy disponible’, ‘dejé de estudiar porque él quiere que yo esté en casa’. Se abandona a sí misma para defender las necesidades de la pareja”.

– Rosa Escribano