Ver pornografía, camino directo al divorcio

Investigadores indican que no 'reaviva' la llama y puede ser un síntoma de que algo está mal en la relación
Ver pornografía, camino directo al divorcio
Cuanto más jóvenes son los ‘voyeuristas’ de la red, más propensos son a buscar una separación.
Foto: Shutterstock

Al contrario de lo que se creía, la pornografía es una carga de profundidad a la estabilidad de las parejas. Al parecer, cuando uno de sus miembros se pega a las pantallas a consumir escenas explícitas de cama, el riesgo de ruptura aumenta de manera significativa.

Ahora: cualquiera diría que quien se recrea viendo sexo ajeno es porque tiene problemas de catre con su pareja; en ese orden de ideas, no sería la pornografía la causante de las separaciones sino su consecuencia. Sin embargo, al meterle ciencia al asunto se demostró que hay una relación causal directa entre el porno y los divorcios.

Investigadores de la Universidad de Oklahoma analizaron los resultados de una encuesta aplicada a miles de personas sobre el tema. Entre otras cosas, preguntaron a 5,698 participantes si habían visto una película XXX en el último año; de ese total, 1,681 contestaron que sí.

Al adentrase en los datos, los autores, cuyo estudio fue publicado en ‘Nature’, encontraron que los hombres aficionados a las encamadas actuadas tenían 10 por ciento de posibilidades de darles la espalda para siempre a sus mujeres, justo el doble de riesgo de los que no consumían pornografía.

El asunto empeora entre las mujeres, porque las que contemplan las astas de los actores en acción tienen tres veces más probabilidad de sacar a sus lánguidos maridos por la ventana, que las que cierran los ojos cuando aparecen en las pantallas.

Ahora, cuanto más jóvenes eran los ‘voyeuristas’ de la red, más propensos eran a pedir el divorcio, y esto, valga decirlo, es igual en hombres y mujeres.

Las explicaciones son diversas, pero la mayoría apunta hacia los problemas que surgen como consecuencia del consumo solitario, a escondidas y fuera de la casa, de pornografía, principalmente de los señores, que terminan promoviendo disputas con sus mujeres, motivadas por la desconfianza. Por supuesto, muchas de ellas terminan aburriéndose y dejándolos de lado.

Ahora, cuando ellas ven porno sin la compañía de sus parejas pueden golpear la autoestima de sus varones que, muchas veces, terminan por pensar que no complacen lo suficiente, y se deslizan entre altercados que finalizan con cada uno por su lado.