California impone duras sanciones a Wells Fargo

El enorme fraude por el que el banco habría creado hasta dos millones de cuentas falsas continúa pasándole factura
California impone duras sanciones a Wells Fargo
El banco de Wells Fargo se ha deslindado de los mensajes y urge a la comunidad contactarlos a su línea telefónica.

El Tesorero del estado de California, John Chiang, anunció el miércoles que suspenderá al menos durante el próximo año la mayor parte de las relaciones de negocios entre el estado y la entidad bancaria Wells Fargo a la luz del escándalo que protagoniza estos días la compañía.

Wells Fargo, con sede corporativa en San Francisco, ha llevado a cabo durante un período de al menos cinco años uno de los mayores fraudes bancarios de Estados Unidos al incurrir en prácticas como abrir hasta dos millones de cuentas falsas suplantando la identidad de clientes que no las habían solicitado o despedir a empleados que se habían negado a cometer estas acciones ilegales.

Por este motivo, Chiang ha anunciado en una carta que no puede “continuar confiando el dinero público a una organización que ha mostrado tan poca consideración por las legiones de californianos que han puesto su bienestar en sus manos“.

Chiang ha decidido imponer tres sanciones principales a Wells Fargo:

  • Suspensión de inversiones procedentes del Tesoro en valores del banco: el estado dejará de comprar títulos de deuda de Wells Fargo, que de acuerdo al tesorero adjunto de finanzas públicas Tim Schaefer actualmente asciende a $800 millones.
  • Suspensión del uso de Wells Fargo como corredor de valores (“broker-dealer”) para la compra de inversiones del Tesoro: según Schaefer, California ha colaborado con Wells Fargo en transacciones por valor de $1.65 billones durante los últimos 18 meses, lo cual habría generado beneficios de cientos de miles o millones de dólares para el banco.
  • Suspensión de Wells Fargo como el asegurador responsable de negociar la venta de bonos estatales en California: durante los últimos 18 meses, California habría asignado al banco la negociación de venta de 5 bonos, dos de las cuales ya se le retiraron el lunes.

Sin embargo, dos de las principales relaciones comerciales entre el estado y Wells Fargo continuarán funcionando: los gobiernos locales pueden seguir utilizando este banco para enviar dinero a la administración estatal, y dos importantes fondos para pensiones públicas (para funcionarios y profesores retirados) por valor de al menos $2.3 billones continuarán alojados en Wells Fargo.

El Contralor de California, John Chiang, no solo ha decidido cortar negocios con Wells Fargo sino que también quiere presionar a la compañía para que lleve a cabo cambios en sus políticas internas (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)
El Tesorero de California, John Chiang, no solo ha decidido cortar negocios con Wells Fargo sino que también quiere presionar a la compañía para que lleve a cabo cambios en sus políticas internas (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Estas medidas se impondrán en principio durante un año, pero Chiang advierte en su carta que si se demuestra que Wells Fargo sigue llevando a cabo prácticas similares, se prolongarán y podrán establecerse nuevas sanciones hasta llegar a cortar por completo las relaciones comerciales entre el Tesoro y el banco.

Chiang es, además del Tesorero de California, parte de la junta de las mencionadas billonarias pensiones públicas, y ha afirmado que utilizará esa posición para presionar a Wells Fargo para que lleve a cabo reformas en la compañía tales como implementar un sistema de reportes éticos que proteja a los denunciantes o llevar a cabo restricciones contra los ejecutivos relacionados directamente con las malas prácticas denunciadas.

“El desplume de Wells Fargo a sus clientes mediante la apertura de cuentas fraudulentas con el propósito de conseguir millones en cuotas ilegales demuestra, en el mejor de los casos, una imprudente falta de control institucional, y en el peor, una cultura que promueve activamente la avaricia” escribió Chiang en su carta.

Gabriel Boehmer, portavoz de Wells Fargo, explicó a través de un comunicado que el banco había trabajado “diligente y profesionalmente con el estado durante los pasados 17 años para apoyar al gobierno y la gente de California” y que están “preparados para continuar proporcionando un servicio excepcional”. También afirmó que comprendían las acusaciones contra ellos y estaban “muy arrepentidos y asumían la total reponsabilidad por los incidentes“.

Investigación en Wells Fargo

La decisión de California se suma a otra serie de represalias que se están tomando desde dentro de la compañía: el martes se supo que dos de los principales ejecutivos de Wells Fargo, el CEO John Stumpf y la ex-directora responsable del Sistema de Banca Minorista donde se abrieron las cuentas fraudulentas Carrie Tolstedt (que se retiró en julio con una compensación de más de $124 millones) deberán renunciar a acciones que les habían sido adjudicadas por valor de $41 millones y $19 millones respectivamente.

Ninguno recibirá tampoco la prima anual de 2016. Stumpf también se quedará sin recibir una porción de su sueldo base de $2.8 millones mientras la compañía lleva a cabo una investigación, que podría resultar en más penalizaciones contra Stumpf, Tolstedt y otros implicados.

Las medidas que ha tomado la compañía les fueron sugeridas por el Comité de Banca del Senado durante la audiencia que éste mantuvo con Stumpf el 20 de septiembre. La Senadora Elizabeth Warren, que criticó duramente al CEO de Wells Fargo y pidió su renuncia, ha llamado a estas medidas “un pequeño paso en la dirección correcta, pero todavía lejos de una rendición de cuentas real“.

John Stumpf, CEO de Wells Fargo, compareció ante el Comité de Banca del Senado para responder por las prácticas ilegales de la compañía (Foto: EFE)
John Stumpf, CEO de Wells Fargo, compareció ante el Comité de Banca del Senado para responder por las prácticas ilegales de la compañía (Foto: EFE)

Stumpf se enfrenta este jueves a una audiencia en Washington con la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes. El New York Times consiguió una copia de su declaración, que es prácticamente la misma que había presentado en la audiencia con el Senado con la novedad de que se comprometería a revisar más rápidamente sus directrices de venta: serían eliminadas para el 1 de octubre, en lugar de enero del 2017 como había anunciado anteriormente.

Fueron estas directrices, excesivamente agresivas y ambiciosas, las que llevaron a empleados de la compañía a abrir cuentas falsas para poder alcanzar la cuota mínima que se les exigía si no querían perder sus salarios, trabajar horas extra sin remunerar o perder su trabajo.

Aunque en un principio la compañía señaló que las malas prácticas eran obra de empleados individuales de bajo nivel y que había despedido a 5,300 personas por ello, denuncias de ex-trabajadores de Wells Fargo indican que eran bien conocidas y fomentadas desde arriba.