El caso de abuso sexual de menor latina que se dio a conocer tras el suicidio de un policía

Jasmine Abuslin, la latina con la que decenas de policías mantuvieron relaciones sexuales cuando aún era menor, exige compensaciones a la ciudad de San Francisco

Jasmine Abuslin fue la víctima en el centro de un escándalo sexual que ha implicado a docenas de policías.
Jasmine Abuslin fue la víctima en el centro de un escándalo sexual que ha implicado a docenas de policías.
Foto: KTVU / Twitter

La joven Jasmine Abuslin, que fue prostituida desde los 12 años y esta envuelta en un escándalo sexual que ha implica a decenas de policías en el norte de California, busca una compensación por los abusos que sufrió y por ello exige a la ciuda de San Francisco $1.8 millones.

El reclamo fue interpuesto el 30 de septiembre por los abogados de la joven, Pamela Price y Charles Bonner, y señala que tres agentes de la policía de San Francisco, identificados solo por las iniciales A.L., G.N., y R.D, y sus supervisores y superiores mantuvieron relaciones sexuales con ella cuando Abuslin era todavía menor de edad, y encubrieron activamente los hechos o hicieron la vista gorda sobre “esta forma moderna de esclavitud”.

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La víctima habría sido coaccionada a cometer los actos para su supuesta protección, señala la denuncia. Los agentes le avisaban sobre redadas policiales por prostitución que iban a tener lugar a cambio de sexo.

Esta sería el tercer reclamo que los abogados presentan ante una ciudad, pues en septiembre también lo hicieron contra Oakland y Richmond por un total de $96 millones, y planean reclamar asimismo contra el condado de Alameda y Livermore.

El reclamo precede a una demanda; la ciudad tiene seis meses para responder a ella. De momento, la Oficina del fiscal de San Francisco no ha hecho comentarios sobre cómo piensan proceder.

Los abogados de Abuslin, Pamela Price y Charles Bonner, planean exigir retribuciones económicas y responsabilidades legales en nombre de la joven (Foto: Haaziq Madyun via Twitter)
Los abogados de Abuslin, Pamela Price y Charles Bonner, planean exigir retribuciones económicas y responsabilidades legales en nombre de la joven (Foto: Haaziq Madyun via Twitter)

La polémica

El caso de Abuslin, quien utilizaba el seudónimo “Celeste Guap” como trabajadora sexual en las redes sociales, viene de largo y es uno de los incidentes recientes más sonados y preocupantes de corrupción policial y abuso de menores.

La joven, ahora de 19 años, vecina de Richmond e hija de una extrabajadora de la Policía de Oakland, mantuvo relaciones sexuales con al menos 30 agentes en activo y retirados de varios departamentos de policía del área de la Bahía de San Francisco cuando todavía era menor de edad, después de ser obligada a prostituirse desde que tenía solo 12 años.

En febrero de 2015, cuando la joven tenía 17 años, un agente intervino cuando Abuslin estaba siendo perseguida por un proxeneta. El policía entabló una relación sexual con ella y pronto comenzó a “pasársela” a otros colegas.

“En lugar de darle un medio para salir de esa explotación, el agente O’Brien y sus colegas continuaron traficando, violando, victimizando y explotando a una chica adolescente que necesitaba ayuda“, acusaron sus abogados.

El asunto se descubrió cuando en septiembre de 2015 uno de los implicados, el agente de la policía de Oakland Brendan O’Brien, se suicidó y dejó una carta en la que mencionaba haberse acostado con la menor y señalaba a otros culpables.

La investigación que surgió a raíz de ello señaló, en principio, a tres agentes del departamento de policía de San Francisco. Solo uno de ellos fue identificado públicamente: Rodger Ponce De Leon, que tuvo relaciones con la víctima y consumió cocaína con ella cuando todavía tenía 17 años. El agente fue transferido a otra unidad donde no tenía contacto con el público y se le retiró su arma a raíz de su implicación en el escándalo.

Este no hizo sino crecer y crecer, hasta que llegó a implicar a docenas de agentes de al menos ocho agencias de policía diferentes. Doce agentes de la Policía de Oakland fueron disciplinados, entre ellos cuatro que fueron despedidos; y 11 de la Policía de Richmond fueron investigados, de los cuales nueve se enfrentaron a medidas disciplinarias y uno fue despedido. Un investigador de la Oficina del Fiscal de Distrito del condado Alameda también acabó en la calle.

La policía, en lugar de ayudar a la menor a salir de la red de prostitución, perpetuó su explotación sexual a cambio de chivatazos (Foto: Celeste Guap via Facebook)
La policía, en lugar de ayudar a la menor a salir de la red de prostitución, perpetuó su explotación sexual a cambio de chivatazos (Foto: Celeste Guap via Facebook)

¿Una trampa?

El caso dio un giro digno de un thriller cuando Abuslin fue instada por la Policía de Richmond para que acudiera a un centro de rehabilitación por el uso de drogas en Florida cuando la investigación todavía estaba en marcha, diciéndole que sería “como unas vacaciones pagadas”. Una vez allí, le impidieron llamar a su padre y aunque la joven debería haber podido marcharse libremente dado que había ingresado de forma voluntaria, intentaron retenerla por la fuerza cuando lo intentó.

Durante la confrontación, Abuslin mordió a un hombre que intentaba sujetarla y eso bastó para que la encerraran en la cárcel acusada de agresión en grado grave, aunque después los cargos se redujeron a delito menor. Los abogados de Abuslin denunciaron que todo había sido una estrategia de la policía para engañar a la joven e intentar apartarla del caso, y consiguieron llegar a un acuerdo para traerla de vuelta a casa.

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Medidas legales

La joven pudo salir de la cárcel en septiembre y regresar a California, y fue entonces cuando presentó una reclamación contra la ciudad de Oakland por valor de $66 millones. El documento acusaba al entonces jefe del departamento de policía Sean Whent (que renunció cuando empezó a destaparse el escándalo), por tener conocimiento de que la menor era objeto de explotación sexual y no hacer nada al respecto.

A eso le siguió una reclamación contra la ciudad de Richmond por valor de $30 millones, que señalaba a cinco policías como responsables de perpetuar su explotación y aprovecharse sexualmente de su situación de vulnerabilidad en lugar de protegerla o denunciar los hechos. Ningún policía de Richmond ha enfrentado todavía cargos criminales.

De momento se han presentado cargos criminales contra siete agentes: cinco de la Policía de Oakland, Giovanni LoVerde, Brian Bunton, Leroy Johnson, Tyrel Smith y Warit Utappa; el exagente del Sheriff del condado de Contra Costa, Ricardo Pérez, y el expolicía de Livermore, Dan Black.

Los cargos van desde cometer cópula oral y actos de prostitución con menores hasta actos lascivos en público, hacer búsquedas no autorizadas en las bases de datos de la policía u obstruir a la justicia.

El escándalo podría ser todavía mucho más grande: de acuerdo a los abogados de la joven, hay más víctimas en Richmond que formaban parte de la misma red de tráfico sexual con menores para la que trabajaba Abuslin y en la que estaban envueltos varios agentes de policía. Victimas que, confían, podrían empezar a hablar.

Ahora, Abuslin planea recibir tratamiento psicológico y le gustaría estudiar para convertirse en veterinaria. “Va a construirse la vida que cualquier joven debería tener”, dijo su abogada, Price. “Jasmine tendrá una segunda oportunidad”.