Los ayudantes de Santa Claus contestan las cartas de los niños buenos

Decenas de voluntarios "adoptan" cartas y compran los regalos que piden los pequeños como parte de la Operación Santa de USPS
Los ayudantes de Santa Claus contestan las cartas de los niños buenos
Voluntarios leen las cartas dirigidas a Santa Claus para adoptarlas y ayudar a los niños más necesitados.
Foto: Jacqueline García / La Opinión

En los días previos a la navidad los ayudantes de Santa Claus llegan a selectas locaciones del servicio de correo postal (USPS) para asistirlo con la lectura y adopción de cartas que son dirigidas al “Polo Norte”.

Hola Santa, nos puedes dar unos regalitos o para una cena de navidad en familia”, dice una carta. “Aurora solo quiere un gatito. Gracias”, se lee en otra. “Querido Santa, yo no necesito nada para navidad pero mi hermanito necesita unos zapatos urgente”, se lee en una más.

Miles de cartas son enviadas cada año por medio de USPS. (Jacqueline García)
Miles de cartas son enviadas cada año por medio de USPS (Foto: Jacqueline García/La Opinión)

Y así, uno a uno los pedidos van desde lo más común como ropa, zapatos, juguetes, comida y cobijas hasta los más lujosos como tabletas, laptops, teléfonos celulares y consolas de videojuegos.

Los ayudantes de Santa Claus como Yolanda Barbosa y su hija Yesenia Rodríguez, quienes son residentes locales, se encargan de que algunas de las cartas sean contestadas y reciban los regalos. Rodríguez dijo que se enteró el año pasado de Operación Santa ofrecido por la oficina del servicio postal y le dijo a su madre que participarán.

“El año pasado veníamos por una carta y nos llevamos cinco cartas cada una”, dijo Barbosa con una sonrisa y ansiosa para comenzar a leer las cartas el jueves a medio día. “No tenemos mucho pero lo que podemos se lo daremos a algún niño y eso es bueno porque les ayuda a tener el espíritu para seguir creyendo”, añadió.

Yolanda Barbosa (izq.) y su hija Yesenia Rodríguez (centro) leen las cartas que los niños escriben a Santa Claus. (Jacqueline García)
Yolanda Barbosa (izq.) y su hija Yesenia Rodríguez (centro) leen las cartas que los niños escriben a Santa Claus (Foto: Jacqueline García/La Opinión)

Rodríguez dijo que recuerda que el año pasado una de las cartas que la conmovió fue la de un niño que pedía cobijas y calcetines “porque en la noche tenía frío en los pies”. Barbosa dijo que otro niño pidió borradores de animalitos.

Otra ayudante, Rosaline Bugg viajó desde el Valle de San Fernando al sur de Los Ángeles durante su tiempo libre en el almuerzo para llevarse cuatro cartas.

“Unos compañeros de trabajo lo hicieron en el pasado y esta vez yo quise venir y llevarme algunas”, dijo Bugg. “Es bueno ayudarlos con un poco… A veces sus cartas te hacen llorar”, añadió.

Las cartas dirigidas a Santa Claus comenzaron a ser enviadas desde hace más de cien años, explica USPS. Sin embargo, su lectura y adopción bajo el programa “Operación Santa” comenzó en 1912 cuando el entonces director de la oficina general de USPS Frank Hitchcock autorizó a sus empleados y ciudadanos a responder a las muchas cartas que eran enviadas.

"Aurora solo quiere un gatito" dice una de las cartas enviadas a Santa Claus. (Jacqueline García)
“Aurora solo quiere un gatito” dice una de las cartas enviadas a Santa Claus (Foto: Jacqueline García/La Opinión)

Las cartas usualmente son enviadas por niños de bajos recursos y respondidas por personas, organizaciones y compañías de buen corazón que desean ayudarlos. Operación Santa se ha expandido a varias ciudades del país incluyendo Nueva York, Boston, Chicago y Los Ángeles.

En el área del condado de Los Ángeles se reciben alrededor de 30,000 cartas por año en sus tres locaciones disponibles de Santa Ana, Santa Clarita y el sur de Los Ángeles, dijo Richard Maher, portavoz con USPS.

“Muchas no tienen dirección de remitente y no pueden ser parte de Operación Santa”, explicó Maher. “[Pero] usualmente conseguimos que alrededor de 1,200 cartas sean adoptadas y contestadas en Los Ángeles cada año.”

Algunas de las cartas son escritas por los papás, que piden ayuda para que sus pequeños disfruten de regalos que ellos no pueden permitirse (Foto: Jacqueline García/La Opinión)
Algunas de las cartas son escritas por los papás, que piden ayuda para que sus pequeños disfruten de regalos que ellos no pueden permitirse (Foto: Jacqueline García/La Opinión)

Sé un duende ayudante

Uno de los fervientes ayudantes desde el 2004 es Patrick Reyndols quien junto a su organización Be an Elf (sé un duende ayudante) se encarga de adoptar alrededor de dos docenas de cartas por año. Reynolds dijo que se enteró de este servicio cuando un amigo lo invitó a llevar regalos a niños necesitados de Los Ángeles.

Sus sonrisas lo decían todo”, recordó Reynolds. “Me gustó tanto que quise ayudar y crear conciencia acerca de este programa”. Su página web beanelf.org ofrece información importante para quienes quieran ser duendes ayudantes de Santa Claus. Ahí se pueden leer las cartas, encontrar locaciones del servicio postal disponibles y para quienes no puedan llegar a las oficinas postales cómo hacer una donación monetaria.

Cada año el duende ayudante Patrick colecta varias cartas para adoptarlas con su organización no lucrativa Be an Elf. (Suministrada)
Cada año el duende ayudante Patrick colecta varias cartas para adoptarlas con su organización no lucrativa Be an Elf (Foto: Suministrada)

En la oficina postal los ayudantes de Santa Claus escogen las cartas que van a adoptar y se les pide llenar un formulario. Después deben regresar con los regalos y comparar el timbre postal para que USPS los envíe a la dirección adecuada. Debido a razones de seguridad las cartas no tienen la dirección de los niños y los ayudantes no las pueden enviar directamente. La oficina de correo postal se encarga de identificarlos por medio de un código en cada carta.

Los interesados en adoptar alguna carta pueden ir a una de las tres locaciones disponibles de la oficina de servicio postal el martes 13 y jueves 15 de diciembre de 11a.m. a 1 p.m.

Para más información puede llamar a la línea de ayuda al (323) 586-4380 o por internet en beanelf.org.