Ofrecen ayuda para proteger a latinas contra la violencia de género

El Centro del Este de Los Ángeles ofrece apoyo y recursos a mujeres abusadas
Ofrecen ayuda para proteger a latinas contra la violencia de género
Desde hace más de 40 años, el Centro de Mujeres del Este de Los Ángeles ayuda a mujeres latinas a escapar de la violencia de género.
Foto: Cortesía East Los Angeles Women Center.

Por años, María sentía tanto temor de regresar a su casa, que prefería ir a dormir a su auto, para que su esposo no la lastime.

Como tantas víctimas de violencia, la madre de seis – quien pidió usar otro nombre por cuestiones de privacidad – no sabía dónde acudir, y prefería callar por miedo y para evitarle el sufrimiento a sus hijos.

“Cuando iba a trabajar, me metía en los cuartos a llorar. Me sentía como volando, porque mi cerebro iba a mil”, recordó María, que trabaja haciendo la limpieza en una organización de LA. “Yo sentía que no valía nada, por todo lo que él me decía. Mi autoestima estaba muy baja y ni siquiera podía hablar, porque me ponía a llorar”.

María contó que cuando conoció a su exesposo, él no era violento, pero que su personalidad cambió después que perdió el trabajo y comenzó a hacer drogas.

“En las noches andaba de aquí para allá, me seguía por todos lados queriéndome pegar. Me perseguía con las tijeras para cortarme el pelo. No me dejaba dormir”, recordó con dolor. María contó que su ex incluso sentía celos cuando la veía hablando con jóvenes de su trabajo.

“Decía que iba a matarme. Una vez me llevó secuestrada y yo ni sabía ni donde estaba. Otra vez me golpeó la cabeza y tuvieron que llevarme al hospital”, compartió.

“Es bien duro. Una se deprime mucho y eso te cambia. Es realmente triste porque una cree que nunca va a poder salir adelante”.

Pero gracias al apoyo de sus hijos y del Centro de Mujeres del Este de Los Ángeles (http://elawc.org), una organización que ayuda a mujeres violadas y abusadas, María logró escapar de la violencia.

La sobreviviente vivió seis meses en un refugio, hasta que recibió su cupón de Sección 8 y pudo mudarse a su propio hogar. En la actualidad, su exmarido está preso.

“Tendría que haberlo denunciado antes y las cosas no hubiesen llegado tan lejos”, reflexionó.

“A otras mujeres que están pasando por lo mismo, yo les digo que se armen de valor y que lo dejen. Yo podría estar muerta. Lo más importante es perder el miedo. La vida de una y la de nuestros hijos, que también corren peligro, es demasiado importante para dejarlo pasar”, destacó.

Las promotoras salen a su comunidad a compartir información y recursos con otras mujeres.
Las promotoras salen a su comunidad a compartir información y recursos con otras mujeres.

Sí se puede

El Centro de Mujeres del Este de Los Ángeles es una organización sin fines de lucro que ayuda a víctimas de violación y violencia de género. El enfoque de la organización es primeramente la comunidad hispana.

“Existen otras organizaciones que hablan inglés y que también atienden a hispanas, pero en nuestro caso es al revés, primero hablamos en español y después en inglés”, explicó Rebecca Meléndez, Coordinadora de programas del Centro de Mujeres.

La organización no sólo es bilingüe, sino también bicultural, lo que hace que pueda ayudar con el aspecto cultural de la violencia.

“Como cualquier otra cultura, la herencia latina tiene bellas costumbres y tradiciones, pero al mismo tiempo, tiene muchos mitos, y ese es el punto donde hay que comenzar”, indicó Meléndez.

La posición de la mujer en la cultura latina es diferente al de otras sociedades, tanto desde el punto de vista económico como social.

“Muchas mujeres llegan diciendo que esa era el modo en que trataban a las mujeres en sus países, pero nosotros les explicamos que ya no tiene que ser así”, indicó Meléndez y describió cómo la influencia cultural puede interferir en este tipo de situaciones.

“Desde chiquitas nos guían diciendo ‘Una niña no se comporta de esa manera”, o ‘¿Qué va a decir la gente?’. Recibimos estos mandatos y se hacen sagrados. Y sin embargo, no inculcamos los mismos valores y exigencias en los hijos varones”, señaló.

Meléndez se refirió a la reacción de mucha gente cuando violan a una mujer.

“Lo primero que le preguntan es ‘¿Andabas en la calle?, ¿Qué tomaste?, o ¿Qué hiciste para que te violaran?’. Como si el hombre no hubiese tenido nada que ver con ello”.

“Cuando estamos frente a una mujer en crisis lo primero que preguntamos es, ‘¿Qué es lo que pasó ayer? Pero también es importante evaluar lo que viene pasando en los últimos 30 años. Es fundamental llegar a la raíz y esencia de quienes somos”, reflexionó.

Equipo de empoderamiento de jóvenes.
Equipo de empoderamiento de jóvenes.

¿Por qué se quedan?

Todos tenemos una amiga, familiar o vecina que es víctima de violencia de género. Y generalmente, nuestra primera reacción es decirle que se vaya, que lo deje. Pero en muchos casos, la víctima no sabe cómo hacerlo, o no está lista para dar el primer paso.

La presión nunca ayuda”, explicó Meléndez. “Es como cuando nos dicen a nosotras mismas que no hagamos o digamos algo, más lo queremos hacer”, comparó.

La experta indicó que, en estos casos, lo más importante es recordarle a la víctima que cuenta con nuestro apoyo, y que cuando esté lista para dar el primero paso, estaremos allí para apoyarla. Porque si la mujer no está lista para dejar la situación de abuso, puede dejar al abusador temporariamente, pero va a terminar volviendo.

“Cuando nos llaman de un hospital porque una mujer fue violada, o víctima de violencia, nosotras nos limitamos a darle la información y ofrecerle recursos. En la mayoría de los casos, no pasan ni 6 meses que la sobreviviente contacta al centro en busca de más información”, indicó Meléndez. “Quizás nos dicen que todavía no quieren dejar a su pareja, pero que sí quieren más información para poder manejar su situación”.

“Aprendimos que la clave no es presionar, sino que la mujer pueda aceptar la situación por la que está pasando. No queremos cambiar ni arreglar a nadie, solo ofrecemos educación, información y recursos”, recalcó.

Del Este de L.A. con amor

Desde hace más de 40 años, el Centro de mujeres del Este de Los Ángeles (East L.A. Women’s Center) ofrece apoyo y recursos a niñas, adolescentes y mujeres sobrevivientes de violencia de género.

El centro provee servicios confidenciales y gratuitos para mujeres traficadas, sobrevivientes con VIH, acompañan a las sobrevivientes a hospitales, a la corte, a la policía, apoyan en casos de divorcio, custodia de niños, inmigración y otros servicios legales, y también ofrecen servicios para los hombres que quieren recuperarse.

Entre los muchos programas, se destaca el de las promotoras, esto es, voluntarias que reciben entrenamiento y educación especializada y luego la comparten en su comunidad, en escuelas, reuniones de padres, o iglesias y otros centros religiosos, entre otros. El programa de promotoras es un modelo a nivel nacional.

Las voluntarias tienen una conexión especial con otras mujeres de la comunidad que, al conocerlas, las reciben y confían más que si tratase de un profesional a quien nunca han visto antes.

“Muchas mujeres quizás se sienten avergonzadas por lo que están pasando, pero no saben que probablemente a dos casas de distancia vive otra mujer que está viviendo lo mismo”, recordó Meléndez.

“Fui a una presentación del programa de promotoras y me encantó. Me dije, ‘por qué yo no puedo dar ese servicio?’”, recordó Alma Rivera, exprofesora de la Universidad de Sonora y promotora líder del centro de mujeres.

La promotora destacó que existen muchos tipos de abuso que no siempre incluyen la violencia y dio como ejemplo el control absoluto que ejercen algunos hombres sobre sus parejas. También se refirió al abuso sexual.

“En nuestras comunidades el tema del abuso sexual es tabú”, señaló. “Pero la violencia no es sólo  un problema  de la mujer, sino de la familia entera, incluyendo a los niños y los ancianos que viven en el hogar”, indicó la promotora.

En cuanto a su labor de voluntaria, la sobreviviente de cáncer contó que, en sus charlas, abre su corazón y comparte su vida con otras mujeres, enfocándose en la esperanza y no en el miedo.

“Queremos que sepan que hay esperanza y que esta es la puerta”, dijo la promotora.

“Cuando a una mujer se le dan las herramientas y la educación, es increíble ver lo que surge y como esa mujer puede volver a florecer”, agregó Meléndez

Para más información sobre el Centro de Mujeres del Este de Los Ángeles puedes visitar http://elawc.org/

Para apoyo de crisis las 24 horas del día, confidencial, gratuito y bilingüe, puedes llamar al 800-585-6231