Pastor del condado de Orange irá a prisión por atacar sexualmente a feligreses

Las agresiones se dieron dentro y a los alrededores de la iglesia, en otras ubicaciones en el condado de Orange y durante viajes financiados por la iglesia
Pastor del condado de Orange irá a prisión por atacar sexualmente a feligreses
Sean Patrick Aday, de 39 años, deberá registrarse como ofensor sexual de por vida.
Foto: Fiscalía del distrito del condado de Orange

Quien antes fue un pastor de jóvenes en una iglesia del condado de Orange ahora se ha convertido en un criminal convicto de agresión sexual debido a actos inapropiados que realizó contra feligreses de su misma iglesia.

Sean Patrick Aday, de 39 años, fue sentenciado a dos en prisión el viernes por los actos lascivos cometidos mientras fungía como pastor en la iglesia Grace Community de Lake Forest, informó la Oficina del fiscal del distrito del condado de Orange.

En 2015, mientras trabajaba como ministro de jóvenes en la iglesia ubicada en el 26052 de Trabuco Road, el hombre tocó indebidamente a dos mujeres sin su consentimiento entre el 1 de agosto de 2015 y el 30 de noviembre de 2015. También ató a otras dos y procedió a agredirlas sexualmente en contra de su voluntad entre el 1 de enero de 2008 y el 6 de noviembre de 2015.

Según la fiscalía, las agresiones se dieron dentro y a los alrededores de la iglesia, en otras ubicaciones en el condado de Orange y durante viajes financiados por la iglesia a Costa Rica, Moldavia y Sudáfrica.

El hombre fue arrestado en noviembre del año pasado luego que una de las víctimas reportó el crimen. Aday fue destituido de su cargo con la iglesia a un mes de ser arrestado.

Inicialmente Aday había sido arrestado bajo sospecha de violación, sodomía, penetración con un objeto foráneo y asalto sexual.

Pero el pasado 4 de noviembre se declaró culpable de cuatro cargos: dos cargos criminales de agresión sexual por medio de restricción de la víctima y dos cargos menores por agresión sexual.

Además del tiempo que pasará en prisión, deberá registrarse como ofensor sexual de por vida.