Violencia contra las mujeres aumenta en Navidad

No te conviertas en víctima durante los días festivos
Violencia contra las mujeres aumenta en Navidad

Con las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina, las reuniones familiares, con amistades y compañeros de trabajo son la orden del día. Fechas en las que se promueve la armonía, el perdón y la felicidad. Pero son días en los que también muchas mujeres sufren en carne propia la agresión física, verbal o psicológica de quien se supone sea la persona amada.

Una lacra social que, según algunos, se incrementa notablemente en la época de Navidad y Año Nuevo, fechas en la que se supone haya alegría, paz y amor. La mayoría de las veces, bajo los influjos del alcohol. Y es que, al parecer, se le pone tanta energía a las celebraciones que, en familias disfuncionales o con relaciones inestables, cualquier cosa puede provocar una explosión.

Un ejemplo típico que puede causar una situación de violencia es cuando llega el momento de tomar decisiones tan sencillas como dónde o con quién pasar las fiestas de esta temporada

Si la pareja no tiene una relación muy armoniosa, hablar de estas decisiones puede ser causa de problemas”, dice la doctora en consejería profesional Monsita Nazario Lugo, del Centro de Calidad de vida.

De hecho, según su experiencia, la temporada navideña es una época del año en que tradicionalmente hay más reportes de violencia y abuso.

A esa situación se añade la ansiedad que genera el factor económico, la ingestión de bebidas alcohólicas y que, en términos generales, puede que el agresor esté de vacaciones y pase más tiempo en el hogar, lo que causa más tensión.

“Casi siempre en Navidades y en verano hay más mujeres en busca de orientación”, indica Ivette del Valle, directora ejecutiva de Casa Protegida Julia de Burgos (CPJL), albergue para mujeres sobrevivientes de violencia género.

Según destaca, el estrés y los problemas económicos que “todos enfrentamos”, agudizan un poco más la violencia de género en estas fechas. “En diciembre -y a veces desde noviembre-, empezamos a recibir más llamadas de situaciones de maltrato o violencia. A veces nos llaman para orientarse sobre lo que les está pasando y las opciones que tienen”, agrega Del Valle, mientras resalta que la violencia se manifiesta de muchas formas. “Desde el control físico y emocional, hasta la manipulación de los ingresos (dinero)”.

Por eso también enfatiza en la educación y la prevención para que se identifiquen a tiempo si hay situaciones de peligro en el seno del hogar.

“Muchas veces, cuando la mujer decide irse es porque ve que la situaciónestá afectando a los hijos, víctimas secundarias de la violencia porque ellos escuchan y sienten la tensión. A veces el papá amenaza a los hijos o le pega a la madre al frente de ellos”, explica Del Valle, quien dice que la mayoría de las mujeres que acuden al albergue no tienen recursos ni un lugar seguro a dónde acudir.

Busca ayuda

En este sentido, dice que si una mujer está pasando por una problema de violencia, debe llamarlos o acudir directamente al albergue.

“No les requerimos que tengan una orden de protección. Pero sí les recomendamos que hagan un plan de escape, que preparen un bulto con sus documentos –como seguro social, certificado de nacimiento y una muda de ropa- y vayan al cuartel de la policía o lleguen hasta el albergue”, recomienda.

Es una experiencia muy dolorosa, acepta M. López, una mujer de mediana edad que por años fue víctima de violencia física y verbal, quien dice que en su caso, en esta época la violencia era más patente.

violencia domestica

“A los seis meses de casados, un 22 de diciembre comenzó el maltrato verbal y psicológico. Ese día llegó tarde de una fiesta del trabajo y se notaba que había bebido de más y cuando se lo reproché, comenzó a insultarme de una forma que me dio miedo de que me fuera a pegar”, recuerda López, quien dice que eso no tardó mucho en suceder.

“Un noche, como dos días antes de fin de año, llegó borracho y cuando le serví la comida se puso furioso porque la encontró fría. Cuando le dije que no era cierto, que quizás era por la bebida, me tiró el plato en la cara y después me empezó a dar golpes”, recuerda la mujer, tras aceptar que luego él le pedía perdón y le aseguraba que no lo volvería a hacer.

“Yo le creía porque estaba muy enamorada. A veces estaba más de seis meses y no me maltrataba. Pero cuando había una fiesta o una actividad en la que bebía, cuando llegaba a la casa se transformaba”, agrega la mujer, mientras admite que los golpes que recibió el año pasado para esta época la asustaron tanto que al otro día, se fue de la casa.

Como López, es posible que durante estos días muchas mujeres vivan preocupadas y estresadas por el temor a ser golpeadas o maltratadas por parte de sus parejas. Una situación que muchas veces es ocultada a la familia extendida y que, si no es atendida o subsanada a tiempo, puede degenerar en un problema mayor.

Detonantes frecuentes

Según la consejera Nazario Lugo, frecuentemente las discusiones de pareja en esta época también “sacan corajes viejos” que se tenían guardados.

“Es cuando sale a relucir que ‘tú siempre quieres estar con tu familia y con la mía no compartes y ahora de nuevo pretendes que volvamos a estar con la tuya…’. Empiezan a salir esos resentimientos que estaban acumulados y que no se habían hablado”, agrega.

De hecho, dice que ha tenido parejas en su oficina con problemas de este tipo, aunque resalta que detrás de eso “hay otras cosas”. A esto se suma, dice la consejera, que después de todo el estrés por el que se ha estado pasando en los últimos tiempos, con la llegada de la Navidad, la gente trata de hacer un paréntesis y se da permiso para hacer muchas cosas. Entre ellas, dejarnos llevar por el materialismo y la presión de comprar y comprar, aunque las finanzas se afecten. Además de abusar del alcohol u otras sustancias y “buscando un desahogo, me hundo más”.

Si estos problemas afloran en una familia disfuncional, con miembros de la familia que acostumbran a usar la violencia para imponer sus criterios, es fácil imaginar que son los ingredientes perfectos para explotar en estos días.

Y aunque no hay evidencia empírica de que haya un aumento en la cantidad de casos, sí se sabe que hay una tendencia a que este tipo de violencia ocurra en días festivos. Sobre todo, si las mujeres ya son víctimas de violencia de género, esta es una época en la que están más vulnerables.

“Tradicionalmente, la incidencia de violencia de género aumenta principalmente en la época de Navidad. Entendemos que se relaciona con la ansiedad que genera el factor económico, la ingestión de bebidas alcohólicas y con el ocio. Son unas semanas en las que toda la familia está en casa y se dan diferentes situaciones que pueden hacer más factible que suceda la violencia de género”, señala la directora ejecutiva de Casa Protegida Julia de Burgos.

Sin embargo, indica que al ser una época de fiestas familiares muchas mujeres podrían tener la tendencia a callarse y no reportarlo para no afectar las celebraciones familiares.

“Pero después de fin de año, en enero, vemos un incremento de mujeres buscando ayuda”, agrega Del Valle, mientras destaca que a las sobrevivientes de violencia de género siempre se les recomienda que evite confrontaciones y se asegure de que alguien de su entera confianza sepa lo que está pasando y la acompañe a actividades donde pueda estar en peligro.

“Es una época que queremos compartir en familia. Pero hay que anticipar los problemas para poder protegernos. Por ejemplo, tener un plan de escape para salir de una situación de peligro de inmediato”, reitera Del Valle.

De la misma forma, se advierte que si la mujer tiene una orden de protección, no acuda a una fiesta donde sabe que va a estar su agresor.

También es importante hacer los arreglos con anticipación si es que los hijos van a compartir con su padre y así evitar cualquier tipo de encuentro con la persona agresora.

“Hay mucha vulnerabilidad. Por eso es importante tener los números de teléfono de emergencia disponible para que, en caso de que surja alguna agresión buscar ayuda de inmediato”, aconseja Del Valle.

Técnica del semáforo

Según la consejera profesional Nazario Lugo, esta técnica es muy útil para desarrollar autocontrol. Se refiere a asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta.

El rojo indica que tenemos que parar si sentimos que una situación nos da rabia, nos pone nerviosos y nos quita la paz. Si no lo haces, advierte, vas a decir o hacer algo sin razonar y con mucha probabilidad te va a traer problemas.

El amarillo indica que, después de detenerte, debes analizar qué pasó, por qué te sentiste así y qué opciones existen para resolver asertivamente la situación. De ser necesario, recomienda que consultes con alguien neutral que pueda ayudarte a pensar.

Mientras que el verde indica que de las alternativas que se identificaron para resolver la situación se debe escoger la mejor para actuar y solucionar el problema.

“Todos deberíamos tener un cartel con un semáforo y sus explicaciones en lugares visibles de nuestra casa, nuestro carro y nuestra cartera porque esta técnica es muy útil y no tiene edad. Es un recordatorio necesario de lo que debe ser una prioridad para cualquier ser humano: evitar situaciones que resten calidad a su vida”, recomienda Nazario.

– Ileana Delgado Castro