La teoría que cambiaría toda la historia que conocemos de Ana Frank hasta hoy

La sospecha de que alguien traicionó a la familia Frank y a otros judíos ocultos en una casa de Ámsterdam ha sido la más aceptada a lo largo de 70 años. Una nueva investigación apunta a que el hallazgo del escondite fue una casualidad
La teoría que cambiaría toda la historia que conocemos de Ana Frank hasta hoy
Ana Frank escribió un diario sobre su estadía en la "casa de atrás", el escondite en el que ella, su familia y otros judíos se ocultaban del régimen nazi.

¿Quién delató a Ana Frank y a los otros siete judíos que se escondían del régimen nazi en una casa de Ámsterdam?

Esa es la pregunta que muchos se han hecho en las últimas siete décadas.

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que quizás esa no sea la pregunta correcta.

Un grupo de investigadores ha elaborado una nueva teoría basada en el propio diario de Ana Frank , uno de los testimonios escritos más conocidos sobre la opresión de los judíos por parte del nazismo.

La teoría sostiene que la niña, su familia y los otros judíos fueron encontrados en su escondite por casualidad.

La policía ciertamente allanó el edificio de Prinsengracht 263 donde se ubicaba la “casa de atrás”, como llamó Ana Frank al escondite donde pasaron dos años sin salir para evitar ser detenidos.

Pero según los expertos del museo Casa de Ana Frank de Ámsterdam, los agentes no llegaron ahí porque alguien los hubiera delatado, sino por una investigación sobre el fraude con las tarjetas de racionamiento de alimentos.

“No tenemos cupones”

El 10 de marzo de 1944, Ana escribió en repetidas ocasiones sobre la detención de dos hombres que negociaron ilegalmente cartillas que los nazis daban a la población para cambiarlas por comida.

Los identificó como “B” y “D”, que corresponden a Martin Brouwer y Pieter Daatzelaar.

Eran vendedores de una empresa establecida también en Prinsengracht 263, donde el padre de Ana, Otto Frank, también tenía su negocio y donde la familia se ocultó en un escondite.

Ana escribió el 14 de marzo: “B y D han sido capturados, así que no tenemos cupones”.

Esto muestra que la familia Frank usaba, al menos, algunos cupones de alimentos clandestinamente mediante estos vendedores.

No buscaban a judíos

Hasta ahora, la teoría más difundida dice que una llamada anónima a la Sicherheitsdienst o SD (Servicio de Seguridad alemán) reveló detalles del anexo secreto de la casa.

Pero los autores del estudio ponen en duda que esto fuera así.

Al analizar informes de la policía y documentos judiciales, los investigadores encontraron que los policías que descubrieron a los judíos no tenían la función de bus car y captura de judíos.

Más bien, investigaban casos relacionados con dinero, valores y joyas.

Ese día de agosto de 1944, los agentes pasaron más de dos horas en la propiedad, mucho tiempo como para haber completado una redada para encontrar a judíos escondidos.

Otra evidencia muestra que las personas ligadas a la casa en Prinsengracht 263 habían sido identificadas como hombres que evadieron las reglas de empleo impuestas por los nazis que ocupaban Holanda.

“Una empresa en la que personas estaban trabajando ilegalmente y en la que dos representantes de ventas fueron detenidos por negociar cupones de racionamiento, obviamente corría el riesgo de atraer la atención de las autoridades”, escribieron los investigadores.

¿Y los sospechosos?

Willem van Maaren , uno de los empleados del padre de Ana, ha sido durante estas siete décadas uno de los sospechosos de haber delatado a los judíos de la “casa de atrás”.

Otras teorías apuntan a la esposa de Van Maaren y a un nazi holandés llamado Tonny Ahlers que conoció a Otto Frank.

Pero hasta ahora, ninguna ha quedado plenamente comprobada, por lo que esta nueva investigación podría ayudar a esclarecer el trágico final de la familia Frank.

Todos fueron enviados a varios campos de concentración.

Ana Frank murió de tifus en el campo de Bergen-Belsen a los 15 años.

Su padre, Otto, fue el único de los ocho ocupantes de la “casa de atrás” que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y pudo publicar el diario de su hija.