Cuidado con los ladrones de tu identidad médica

Alguien puede robar tus datos personales para obtener medicamentos de venta con receta, atención médica o cirugías. Averigua quién corre más riesgo y cómo protegerte
Cuidado con los ladrones de tu identidad médica

Empezó como un robo común y corriente de una bolsa. El lector de la tarjeta de crédito en la gasolinera en la estación de su vecindario en Houston no funcionaba, así que Deborah Ford entró a pagar. Al momento de regresar al automóvil, ya no estaban ni su bolsa ni su billetera.

Ford presentó una denuncia ante la policía, canceló las tarjetas de crédito y solicitó una nueva licencia de conducir y la tarjeta de seguro médico. Ella confirmó con el banco varias veces para asegurarse de que todo estuviera bien y luego se olvidó del asunto.

Dos años después, la trabajadora postal jubilada recibió una llamada inesperada de un fiador judicial; la iban a arrestar por adquirir más de 1,700 analgésicos opioides con receta a través de farmacias del área. “Me tomaron una fotografía y mis huellas digitales”, indicó. Ford sufre de psoriasis y estaba tan nerviosa que le salió la típica erupción al momento de firmar. “Los policías vieron mis manos y me dijeron, ‘Así es como se ven las manos de los drogadictos’. Simplemente asumieron que yo era culpable”.

Posteriormente, un juez desestimó los cargos. “Lo que me salvó de ir a la cárcel fue que yo había hecho esa denuncia policíaca”, indicó Ford. Lo que sucedió fue que el ladrón alteró la licencia de conducir de Ford y usó esta y su tarjeta de seguro médico robada para ir a los médicos a buscar analgésicos con receta médica. Eventualmente, comenta Ford, un farmacéutico sospechó algo y llamó a la policía.

“Caramba, los ladrones realmente me hicieron mucho daño”, dice Ford luego de su larga y costosa experiencia, que empezó con el robo en 2008 y no terminó hasta que pudo quitar su nombre del expediente de arresto el año pasado. “Una vez que te roban la identidad, te tienen atrapada”, indicó.

La historia de Ford es tan solo una muestra de lo que el “robo de identidad médica” puede hacer en estos días y por qué se ha convertido en una tendencia que crece rápidamente, con un estimado de 2.3 millones de casos identificados en 2014, un número que ha subido casi 22% más del año anterior.

Tu información de seguro médico personal, incluyendo tu número de Seguro Social, dirección de tu casa y dirección de correo electrónico, es valiosa y vulnerable. Cuando cae en las manos incorrectas se puede usar para robar servicios médicos costosos, incluso cirugías, y medicamentos de venta con receta o para adquirir equipo o aparatos médicos como sillas de ruedas. Tu identidad médica es un artículo que se puede secuestrar y usar para falsificar los reclamos de seguro o para adquirir de forma fraudulenta beneficios gubernamentales como Medicare o Medicaid. Tu información médica personal también se puede vender en el mercado negro, donde se puede usar para crear identidades médicas completamente nuevas con base en tus datos.

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Y, con más frecuencia de lo que te imaginas, las personas comparten abiertamente sus propias pólizas médicas con un amigo no asegurado o miembro de la familia que necesita atención médica, lo cual está en contra de la ley. (Más sobre este tema más adelante).

Debido a que las protecciones actuales al consumidor no están diseñadas específicamente para las estafas de identidad médica, los expertos advierten que las personas deben comprender que cuesta mucho más esclarecer las facturas fraudulentas. Algunas víctimas frustradas sencillamente se dan por vencidas y acaban pagando las facturas ellas mismas.

Pero hay otro problema mucho más peligroso con el robo de identidad médica: El tratamiento médico, el historial y los diagnósticos del ladrón pueden mezclarse con tus propios expedientes médicos electrónicos personales, y potencialmente manchar y complicar tu atención médica durante los años que están por venir. Y eso no es un problema hipotético.

“Aproximadamente 20% de las víctimas nos han dicho que obtuvieron el tratamiento o el diagnóstico incorrecto o que su atención médica se retrasó debido a que hubo confusión sobre lo que era verdad en sus expedientes por el robo de identidad”, dijo Ann Patterson, Vicepresidente Ejecutiva de la Alianza de fraude de identidad médica (Medical Identity Fraud Alliance, MIFA), un grupo de varias docenas de organizaciones de atención médica y negocios que trabajan para reducir el crimen y sus efectos negativos.

La mayor consecuencia de este terrible tipo de robo es que puede hacer estragos en la vida de sus víctimas. Presta atención a la experiencia de Anndorie Cromar. Se dice que una mujer embarazada usó la identidad médica de Cromar para pagar por atención de maternidad en un hospital cercano en Utah.

Pronto, los oficiales de los servicios de protección al menor asumieron que el bebé, nacido con drogas en su organismo, era el bebé de Cromar y ella indicó que el gobierno del estado, sin saber que le habían secuestrado su identidad médica, la amenazó con quitarle a sus 4 hijos. Ella dijo que una prueba de ADN le ayudó a limpiar su nombre del certificado de nacimiento del bebé, pero le tomó años corregir sus expedientes médicos.

“Esa primera etapa fue la cosa más terrible que he experimentado en mi vida, recibir la llamada del Servicio de Protección Infantil (Child Protective Services, CPS) y escucharlos decir, ‘Vamos a llegar a traer a sus hijos’”, dijo Cromar a Consumer Reports.

Leyes de privacidad médica, explicadas

Se han promulgado leyes para ayudar a proteger tu privacidad médica. La más conocida es la Ley de Responsabilidad y Portabilidad del Seguro Médico de 1996 o HIPAA. La ley indica quién puede acceder a tu información personal (proveedores de atención médica, sus asociados comerciales y subcontratistas como los que ofrecen servicios de procesamiento de reclamos) y cómo pueden usarla y compartirla.

La segunda ley clave es la Ley de Tecnología de Información de Salud para la Salud Clínica y Económica de 2009 o HITECH, que tiene un papel importante si se da una violación de los datos de salud no asegurados. Cuando se lleva a cabo una violación de la información, debe notificarse a todos los pacientes afectados. Si esta violación de seguridad afecta a más de 500 personas, debe informarse inmediatamente también a los medios de difusión y al gobierno federal.

Esas protecciones son buenas noticias para los consumidores, pero no están exentas de problemas. Es posible que los médicos y otros empleados de atención médica no estén seguros sobre qué información, y con quién, tienen legalmente permitido compartirla. Así que a un miembro de la familia del paciente se le puede negar información importante sobre su tratamiento debido a las indicaciones de HIPAA, incluso cuando no exista una razón legal para retenerla.

Y en un giro extraño, determinados proveedores de atención médica, preocupados sobre el cumplimiento de HIPAA, no han permitido que las víctimas de robo de identidad médica vean sus propios expedientes de salud una vez que se han mezclado de forma fraudulenta con la información de un ladrón. El gobierno federal ha aclarado que esto no es una lectura real de HIPAA; debes tener bien claro que siempre estás autorizado para ver tus propios expedientes médicos.

Un tipo malicioso de fraude, que parece inofensivo

El robo de identidad financiera no es nada nuevo: Quizá tú o alguien que conoces ha tenido que intentar arreglar el problema que sucede cuando alguien obtiene de forma ilegal tu información financiera personal y la usa para vaciar tu cuenta bancaria o acumular cargos en las tarjetas de crédito tramitadas de forma fraudulenta en tu nombre.

Llevar las cuentas de crédito al estado normal puede ser complicado, pero tu dinero está, la mayor parte de este, protegido bajo la Ley de Facturación Justa de Crédito. Tú eres responsable solamente de $50, a lo sumo, por los cargos no autorizados en una tarjeta de crédito si sigues los pasos sencillos de notificación. Y existen reglas de reembolso definidas si el dinero se retira ilegalmente con una tarjeta ATM (de cajero automático) o de débito robadas. Pero cuando los consumidores se convierten en víctimas del fraude de identidad médica, detener los daños y aclarar las facturas es mucho más difícil además del tiempo que consume.

Deborah Ford tuvo que averiguar rápidamente qué se había hecho en su nombre e intentar deshacer el daño. Hizo llamadas y escribió cartas e incluso intentó dar seguimiento a los médicos que usó el criminal. “Todo lo que tengo es mi nombre, mi integridad”, dijo ella. Los investigadores le dijeron después que los ladrones sabían lo que hacían pues conocían el sistema, siempre esperaban 45 días entre las visitas a la misma farmacia para evitar que el video de la tienda los identificara. “Fueron muy astutos a este respecto”, dijo Ford. ‘Hasta la fecha no tengo idea de quiénes eran. Pero eran astutos, de eso estoy segura”.

Para detectarlo y prevenirlo

Los expertos dicen que detectar el fraude desde el principio puede ser la parte más difícil. “El fraude y el robo de identidad médica es mucho más difícil de detectar que el fraude financiero”, dice Michelle De Mooy, quien trabaja como directora del Proyecto de datos y privacidad en el Centro no lucrativo para la democracia y la tecnología. “El banco te llama si ve cargos en el sistema que activan una alarma. Este tipo de fraude es mucho más fácil de ocultar durante más tiempo”. Esa es la razón por la cual los consumidores deben ser especialmente inteligentes y cuidadosos sobre cómo y cuándo compartir su información personal, médica y de seguro. (Consulta “Cómo protegerte a ti mismo”).

Aquí te presentamos algunas maneras en las que puedes salvaguardar tu identidad y privacidad médica:

Lee esas cartas de explicaciones de beneficios como si fueran estados de cuenta bancarios. Revisa cuidadosamente toda la correspondencia que recibes de las compañías aseguradoras médicas y de los proveedores de atención médica para verificar la exactitud y las facturas de servicio que no reconoces. Revisa también tus informes de crédito y mira si hay deudas que no te son familiares.

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Sé muy avaro con tu información médica personal, tarjeta de Seguro Social y tarjetas de seguro. Si alguien te las pide, indaga si es realmente necesario.

Y no publiques en Facebook u otros medios sociales sobre una próxima cirugía, recomienda Patterson.

No puedes estar seguro de quién puede verlo. Considera, por ejemplo, que un criminal podría tomar la noticia de tu próximo reemplazo de cadera y agregarle información que pueda averiguar fácilmente en línea, creando un perfil personal más amplio y del que pueda sacar mayor provecho. Como indica Eva Velasquez, presidente y Directora ejecutiva de ITRC, “Nuestra regla de oro es que si es algo que no pondrías en una cartelera de publicidad, no lo publiques.

Porque esencialmente todo lo que publicas en los medios sociales tiene ese potencial”.

Cómo protegerte a ti mismo

Puedes hacer bastante para evitar el robo de identidad médica y reducir sus efectos negativos si se han violado tus datos. Sé proactivo para mantener tu información de salud privada fuera del alcance de los piratas informáticos (hackers) y otros posibles ladrones, conoce cuáles podrían ser señales de un problema y aprende cómo reaccionar en caso de un robo. Nuestra guía te ayudará.

REDUCE TU RIESGO

1. Obtén copias de tus expedientes médicos y agrega información nueva cada vez que recibas tratamiento. Si tus expedientes fueron violados por un ladrón, tendrás pruebas de que fueron modificados. “Las víctimas con las que he hablado me han dicho que de lo que más se arrepienten es de no haber tenido una copia de sus archivos antes del incidente”, dice Pam Dixon del Foro Mundial de Privacidad, un grupo de investigación de interés público no lucrativo.

2. Revisa tus expedientes médicos, al menos, una vez al año. Si observas que hay un error, indícaselo al proveedor de atención médica y solicita un cambio.

3. Lee todo el aviso de la Explicación de beneficios (Explanation of Benefits, EOB) de tu compañía aseguradora. Si ves algo sospechoso, llama inmediatamente.

4. Ten mucho cuidado con tu número de Seguro Social y tu número de identificación de seguro. Mantén tu Número de Seguro Social fuera de tu expediente médico y si te preguntan en el hospital o el consultorio del médico, diles que prefieres no compartirlo por razones de seguridad. Eso no es posible si estás en Medicare, donde tu número de Seguro Social está actualmente en tu tarjeta.También ten cuidado con tu número de identificación del seguro médico.

5. Si tu médico u hospital te pide que los dejes escanear tu licencia de conducir u otra tarjeta de identificación emitida por el gobierno, pregunta si es necesario y niégate. Si te roban esa información junto con tus datos médicos, puedes aumentar tu posibilidad de robo de identidad.

6. Si pierdes tu tarjeta de seguro médico, llama y pide un nuevo número de identificación y una tarjeta nueva, recomienda Larry Ponemon de Ponemon Institute, una empresa privada de investigación de ciberseguridad.

7. Nunca compartas tus datos médicos ni tu información personal por teléfono o por correo electrónico a menos que estés seguro con quién te estás comunicando. Los correos electrónicos cuestionables que solicitan esa información, conocidos como suplantación de identidad, generalmente se ven como oficiales, pero provienen de piratas informáticos. Y no caigas en las estafas telefónicas que te piden tu identificación de Medicare o tu número de identificación de seguro médico.

8. No compartas la información médica en sitios web ni en aplicaciones, donde puede estar menos segura.

9. Debes saber que permitir que amigos o miembros de la familia usen tu identificación de seguro es ilegal.

10. Pregunta a tus proveedores de atención médica cómo protegen tu información. “Si observas pantallas con expedientes médicos y personas que se alejan sin bloquearlas, esto es un indicio que no se toman la privacidad en serio”, dice el abogado de atención médica Clinton Mikel, presidente de eHealth, Privacy & Security Interest Group del Colegio de Abogados Estadounidense.

DETECTA LAS SEÑALES DE ADVERTENCIA

Recibes un resumen de explicación de beneficios o un listado de facturación de proveedores de salud por tratamientos médicos que nunca has recibido.

Un cobrador empieza a comunicarse contigo sobre facturas médicas pendientes de gastos en los que nunca incurriste.

Tu compañía aseguradora médica te informa que has llegado al límite de beneficios cuando sabes que no es así, o recibes una carta donde se te niega un reclamo que nunca presentaste debido a una afección médica que no tienes.

Revisas tu historial crediticio y ves cuentas de cobro que no reconoces.

SI ESTO TE SUCEDE A TI…

Llama al lugar donde es posible que se haya llevado a cabo el fraude. “Siempre es posible que haya un error administrativo, así que establece primero que sí haya ocurrido el fraude”, dice Eva Velasquez, Presidente Ejecutiva del Centro no lucrativo de recursos de robo de identidad (Identity Theft Resource Center, ITRC).

Presenta una denuncia ante la policía. “Es el recurso que establece que has sido víctima de un crimen”, dice Velasquez.

Presenta una denuncia por robo de identidad ante la Comisión Federal de Comercio en identitytheft.gov. Recibirás un plan de recuperación detallado que te guiará. El centro ITRC también ofrece ayuda gratis en idtheftcenter.org. Es muy probable que las sugerencias incluyan una congelación de seguridad, lo que evita que los usurpadores potenciales accedan a tu informe crediticio.

Comunícate con tu compañía aseguradora. Algunas cuentan con líneas directas especializadas en fraudes donde puedes denunciar el problema.

Pídeles a los proveedores de atención médica copias de tus expedientes médicos. Algunas leyes estatales te facilitan obtener copias de tus expedientes médicos, así que revisa este sitio web para obtener información sobre tu área: healthinfolaw.org/comparative-analysis/ individual-access-medical- records-50-statecomparison.

Los proveedores de atención médica deben responder en un plazo de 30 días luego de recibir tu solicitud por escrito. Si se rechaza tu solicitud debido a la ley de privacidad, comunícate con el proveedor y explícale que sospechas que ocurrió un crimen. Tienes derecho de ver tus expedientes médicos, incluso si se agregó información del ladrón.

Informa sobre los problemas para obtener los expedientes médicos o las violaciones a la ley de privacidad a la Oficina de Derechos Civiles: ocrportal.hhs.gov/ocr/smartscreen/main.jsf.

Revisa si tus expedientes médicos y los avisos de la explicación de beneficios tienen errores y notifica a los proveedores o a los planes de salud relacionados por medio de correo certificado con acuse de recibo. Indica la información incorrecta y pide que te la cambien.

Incluye una copia de tu denuncia por robo de identidad o policíaca.Visita idtheftcenter.org/fact-sheets/fs-130a.html para conocer los pasos a seguir.

Pide a tu compañía aseguradora y proveedores médicos un informe que detalle con quiénes han compartido tus expedientes médicos.

Eso te indica qué otros proveedores recibieron tu expediente médico, de manera que puedas comunicarte con ellos.

Guarda todos los documentos relevantes y después de cada conversación anota el nombre de la persona con la que hablaste y la fecha.

Todo en familia

Ronnie Bogle, un supervisor de museo de San Jose, California, dice que durante más de una década, no supo que su hermano Gary le había robado su identidad para conseguir atención médica en varios estados.

Gary tenía una rutina sencilla, dice Ronnie: Se mudaba a una nueva ciudad o pueblo, compraba una identificación con fotografía, luego presentaba la identificación, junto con el número de Seguro Social de Ronnie, para obtener tratamiento, con frecuencia en hospitales. Con frecuencia, Gary afirmaba que no estaba asegurado cuando buscaba atención médica. Después de recibir el tratamiento, las facturas se enviaban a la dirección que había indicado, no a la de Ronnie.

Ronnie le dijo a Consumer Reports que solo se dio cuenta de lo que Gary estaba haciendo hasta el 2010 después de solicitar una nueva tarjeta de crédito que le negaron. Dice que su informe crediticio contenía listado tras listado de deudas sin pagar, por visitas y tratamientos en hospitales de su hermano durante años.

Eventualmente, Gary fue arrestado y se declaró culpable por 10 delitos de suplantación ilícita de identidad en California. Se enfrenta a más cargos en el estado de Washington por supuesto robo de identidad de su hermano allí.

A Ronnie Bogle le ha tomado dos años arreglar su crédito y sacar las facturas médicas de su hermano de su expediente financiero. “El destruyó mi historial crediticio muchas veces”, dice Ronnie.

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El llamado fraude amistoso

Algunas veces las víctimas de robo de identidad médica saben exactamente cómo ocurrió la violación de sus datos pero para otros esto continúa siendo un misterio.

Ponemon Institute, una empresa privada de investigación de ciberseguridad, realizó una encuesta a 1,005 personas cuya identidad médica era “muy probablemente” asumida por otra persona. En el estudio, publicado el año pasado, el 10% de las víctimas indicó que sus casos fueron el resultado de una violación de datos de la compañía aseguradora o del proveedor de atención médica y un 12% adicional cree que se les engañó para que proporcionaran información personal por medio de un sitio web o un correo electrónico falso.

Pero el 47% de los encuestados dijeron que el robo de su identidad fue realizado por un pariente o alguien más a quienes ellos conocían. El 24% dijo que tenía una situación como la de Bogle, donde un pariente le robó su identidad sin su conocimiento ni consentimiento. Y sorprendentemente, un 23% adicional de encuestados dijo que compartieron voluntariamente sus credenciales con alguien a quien conocían. Es por eso que a ese crimen se le conoce como “fraude amistoso”.

De aquellos que dijeron que compartieron sus credenciales de atención médica de esa manera, el 91% informó que lo hizo ya que la otra persona no tenía seguro médico y el 86% dijo que fue debido a que la otra persona no podía pagar el tratamiento médico. El 65% dijo que lo hizo en una emergencia.

La mayoría de las personas que permitió voluntariamente que usaran su información médica dijo que no consideró que sus acciones fueran incorrectas o criminales. “Ellos lo ven como un delito de Robin Hood, en el que nadie sale lastimado y que si un miembro de la familia está enfermo, ellos pueden ayudarlo”, dice Larry Ponemon, presidente de Ponemon Institute.

“Los que participaron en nuestros estudios y dijeron que lo reconocían como un delito, lo consideraban como una falta menor,  equivalente a manejar 5 millas sobre el límite de velocidad. Pero no se dan cuenta de la carga económica que representa para las compañías de seguros o proveedores de atención médica o que al final termina afectando a todos los consumidores”.

Permitir, a sabiendas, que un amigo o pariente use tu seguro médico es ilegal, un fraude contra las compañías de seguro y los proveedores de atención médica. Y compartir arbitrariamente los beneficios de Medicare o Medicaid es un delito contra los programas estatales y el gobierno federal.

Indicar cuánto dinero representa el fraude en la industria médica cada año es difícil. Un estimado en el 2012 estableció el impacto económico total de robo de identidad médica en Estados Unidos en $41.3 miles de millones.

Los proveedores están trabajando en nuevas estrategias para prevenirlo. Están usando software para detectar fraudes en la facturación, capacitando personal y a los consumidores para que reconozcan las señales de advertencia y están pidiendo identificaciones con fotografía, explica James Quiggle de la Coalición contra el Fraude de seguros. Él dice que los consumidores pueden esperar ver pruebas de verificación más extensas en el futuro, como el uso de huellas digitales o impresiones de la palma de la mano. Y muy pronto las tarjetas de Medicare ya no tendrán los números de Seguro Social.

Un aumento dramático en este delito

Hace tan solo 6 años, tu información médica se mantenía en archivos de papel, pero ahora tiene una vida virtual más sólida, en expedientes médicos electrónicos y en detalles que compartes en línea. Todo eso puede aumentar la probabilidad de que gente mal intencionada pueda obtener acceso a tus datos. “Ahora hay datos electrónicos que viajan a través de todo tipo de dispositivos y redes y es mucho más difícil bloquearlos”, indica Patterson.

Las grandes violaciones de datos en la industria de atención médica han aumentado durante la última década, incluso el robo cibernético de la compañía aseguradora médica Anthem en 2015, cuando aproximadamente 70 millones de sus expedientes se reportaron como robados. Y aún así todavía no está claro con qué frecuencia los fraudes de identidad médica están basados en ese tipo de robos cibernéticos, explica Patterson.

Los que están en mayor riesgo

Lo que sí saben los analistas de la industria es que algunas personas tienen más probabilidades de convertirse en blancos de esto, incluyendo a personas en Medicare.

“Ese número de Seguro Social en la tarjeta es una invitación, no solamente para un fraude médico sino también para todo tipo de fraudes”, señala Patterson. Es posible que los adultos mayores sean más susceptibles a las estafas ya que tienden a ser menos circunspectos sobre proporcionar información sobre su salud personal, agrega ella. Los expedientes médicos de los niños son los más atacados por los criminales, y resulta que es porque una denuncia de crédito de un menor, que podría indicar deudas sin pagar, generalmente no recibe la atención de los padres hasta que el menor es suficientemente mayor para solicitar crédito a su nombre.

Según Pam Dixo, directora ejecutiva del Foro de privacidad mundial sin fines de lucro [World Privacy Forum], también son particularmente vulnerables para el robo médico las mujeres que acaban de ser madres, los pacientes de cirugía y las personas con afecciones crónicas tales como la diabetes o enfermedades graves como el cáncer. Eso se debe a que entre mayor sea la interacción que tengas con el sistema de atención médica, mayor será la oportunidad para que se violen tus expedientes.

Cualquiera que casualmente ponga un poco de información personal en las aplicaciones y sitios de medios sociales, como los jóvenes de la generación del milenio, pueden atraer también a los ladrones de identidad médica.

Patterson explica que los criminales son “muy buenos en combinar información de medios sociales y asociarla con los datos de salud u otros datos que obtengan, como fechas de nacimiento y direcciones”.

El caos en la atención médica

Los efectos del robo de identidad médica de gran alcance, les cuesta a las víctimas tiempo, dinero y molestias. Un informe de 2016 de Javelin Strategy & Research demostró que, en promedio, las víctimas de fraude de identidad invirtieron únicamente $55 de desembolso directo para resolver los problemas de cuentas financieras en 2015. Pero el 65% de las víctimas de robo de identidad médica a las que se les hizo la encuesta por parte de Ponemon dijeron haber invertido un promedio de $13,500 para pagar las facturas de atención médica en su nombre, para recuperar sus seguros médicos y para pagar los honorarios de los abogados entre otras cosas.

Ponemon también indicó que a las víctimas les lleva, en promedio, más de 3 meses para siquiera detectar el fraude y más de 200 horas para arreglar el desastre.

Hay mucho más que hacer para salvaguardar a los consumidores, dicen los expertos, incluyendo crear un proceso definido para resolver los problemas médicos y financieros.

Pero, la doctora Orly Avitzur, M.D., M.B.A., directora médica de Consumer Reports, dice que una cosa que los expertos de atención médica no quieren es bloquear completamente nuestros datos médicos. “Es importante que los médicos puedan compartir entre sí tus necesidades médicas, diagnósticos e información de los tratamientos, y hacerlo rápidamente en caso de una emergencia”, agrega ella.

Debes estar siempre atento

El encuentro de Deborah Ford con el ladrón de identidad médica pudo haber sido muy fuerte, pero la manera en que ella lo manejó fue impresionante. Una vez que se dio cuenta del fraude, tomó las riendas del asunto, alertando a la entidad involucrada, y continuó allí hasta que se resolvió.

Nunca usaron mi tarjeta de crédito ni mi cuenta de cheques, ya revisé. Pero quién lo iba a decir, hicieron mucho más que eso. Obtuvieron lo que querían, mi información de seguro médico”, indica.

Aun así, le costó $1,500 en honorarios y le tomó 5 años más borrar el arresto por medicamentos controlados. Hasta ese día según Ford, “Recuperé mi nombre de nuevo”.

¿Tus datos por un beneficio común?

Es natural que quieras que tu información médica esté completamente protegida y que solo la vean los que deben conocerla: tú, tu médico y tu compañía aseguradora.

Pero hay otra demanda para esto: ayudar a que avance la ciencia. Los investigadores de salud dicen que los “grandes datos”, la información de muchas personas, pueden ayudarlos a entender mejor qué funciona y qué no. Con esa finalidad, se pueden recoger y analizar miles de millones de datos de los expedientes electrónicos de medicamentos y salud y los reclamos de seguro médico.

La información incluso se puede recabar de los dispositivos conectados como los monitores de glucosa y los Fitbits.

Los que proponen esa idea dicen que los grandes datos significan grandes promesas. Por ejemplo, en 2015 algunos científicos en Stanford University y el Instituto Metodista de Investigaciones de Houston publicaron sus análisis de casi 16 millones de expedientes electrónicos de casi 3 millones de personas. Detectaron un riesgo potencialmente grave asociado con los inhibidores de la bomba de protones (para la acidez crónica).

Descubrieron que aquellos que usaban los inhibidores de la bomba de protones (PPI) tenían un 16% más de probabilidades de tener un infarto que aquellos que no los usaban.

Cuando se recaban determinados datos, se pueden poner como “anónimos”, quitándoles los detalles de identificación personal. Pero algunos investigadores han demostrado que todavía existe la posibilidad de señalar la identidad de las personas al hacer referencias cruzadas con la información públicamente disponible.

“Los grandes archivos de datos están haciendo que la atención médica sea más segura y efectiva. Pero el progreso está acompañado del riesgo de que los datos personales de los pacientes se puedan perder, sean robados o ilegalmente obtenidos” dice Chuck Bell, director de programas de Consumers Union. “Es de importancia crítica que se tomen muy en serio los problemas de seguridad de los datos y que se aborden y se resuelvan inmediatamente para asegurar que la atención médica continúe siendo la mejor y que nuestra privacidad esté protegida”.

– Michelle Andrews