Niños detenidos por inmigración piden su libertad para Navidades

Un total de dieciséis familias -madres con niños pequeños- pasarán su segunda navidad en el centro "residencial" -de detención- de Berks, en Pennsylvania. La razón: pelear contra el gobierno de Estados Unidos por no procesarlas adecuadamente cuando pidieron asilo
Niños detenidos por inmigración piden su libertad para Navidades
Las cartas de Navidad que han escrito algunos de los niños detenidos en Berks.
Foto: Impremedia

“Querido Santa: quiero mi libertad. Y un carro con control remoto de carrera, y unos lentes, y una cachucha, y unos transformers”, escribe el niño salvadoreño, de 9 años de edad, que ha estado detenido con su mamá durante 15 meses en el “Centro Familiar” de Berks, tras cruzar la frontera y pedir asilo. Es la segunda navidad que pasará detenido.

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Mamá e hijo huyeron de El Salvador luego que la madre fue testigo de un asesinato de las maras, y estas la amenazaron, explican abogados que asisten a los detenidos en este centro de Pennsylvania, en el que las autoridades encierran a las mamás y niños migrantes que piden asilo y cuya detención se prolonga durante varios meses.

Una niña de 7 años pide un “peluchito de gatito” y estar con su familia. La pequeña y su mamá huyeron de la violencia doméstica en El Salvador.

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En este caso, se trata de 16 familias, mamás con niños menores de edad, que pasarán su segunda Nochebuena y Navidad privadas de su libertad.  La mayoría son salvadoreñas, hondureñas o guatemaltecas, aunque también hay algunas brasileras.

El más joven de los niños tiene 3 añitos y aprendió a caminar entre rejas. El mayor tiene 15 años. Algunos de los niños han manifestado deseos suicidas por la prolongada detención.

S. de 6 años es uno de ellos. Le diagnosticaron PTSD, un síndrome post traumático similar al que sufren los soldados cuando regresan de la guerra. En la carta a Santa Claus escribió: “me gustan las computadoras, las play stations, ir a la playa y los juegos de video, pero no puedo hacer ninguna de esas cosas, por eso quiero salir…también extraño las pupusas de carne asada”.

Carol Anne Mauer Donohoe, parte de un pequeño grupo de abogados que ayudan a las detenidas en el centro de Berks con sus casos personales de asilo ante los tribunales, explica que la gran mayoría de las detenidas por tiempo prolongado son parte de un caso presentado el año pasado por la Unión de Libertades Civiles Americanas ACLU contra el gobierno, alegando que no se les siguió un proceso justo al ser arrestadas.

Un tribunal federal ordenó que se suspendiera su deportación mientras se litiga la demanda, pero mientras las autoridades podrían dejarla libres bajo fianza -varias de ellas tienen familiares aquí- han optado por mantener encerradas a la mayoría de ellas.

“Es difícil de entender por qué no las pueden liberar”, dijo Mauer. “Todas estas mujeres tienen sólidos casos que podrían ganar asilo, pero el gobierno se niega a darles otra oportunidad luego de realizarles una primera entrevista que no siguió los parámetros legales básicos”.

Una de estas familias logró finalmente ser liberada a mediados de este mes y la mayor de los tres hermanos, Yeslin, de 9 años, grabó un conmovedor video pidiendo la libertad de sus amiguitos en la “cárcel para bebés” que es como los abogados definen a Berks. Para el gobierno es un “centro de detención residencial”, donde actualmente viven más de 80 personas, entre madres e hijos menores de edad, la mayoría centroamericanos.

Yeslin, de 9, su hermanita de 8 y su hermano de 2 años dejaron Berks junto con su mamá la pasada semana para reunirse con el padre, que vive aquí en Estados Unidos. La familia escapó de Guatemala tras recibir amenazas, incluyendo pintadas de niños con cuchillos en el estómago en las paredes de su casa. La niña llegó a sufrir un caso extremo de ansiedad y sangrado de nariz varias veces al día, entre otros síntomas.

He aquí el video de Yeslin, en el que también manda saludos a amiguitos que dejó allí al salir de Berks.

La detención prolongada de niños deja una huella sicológica. Hace unos meses dos instituciones que representan a 9,000 psiquiatras infantiles y a 130,000 trabajadores sociales de todo Estados Unidos ofrecieron su opinión profesional sobre la detención de menores junto a sus padres o madres en “centros de detención familiar” de la Agencia de Inmigración de Aduanas (ICE): no es posible detener a menores de edad, aún con sus miembros de sus familias, sin amenazar gravemente su salud mental y exponerlos a repetidos traumas que llevan incluso a ideas de suicidio.

La Unión de Libertades Civiles ACLU está defendiendo a las familias en los tribunales y ha solicitado su liberación.

En un comunicado, la ACLU Nacional expresó que la detención de migrantes “no es un lugar para familias en lo absoluto – y ciertamente no por más de unos pocos días – pero estos niños han estado encerrados con sus madres durante más de un año. Están huyendo de la violencia en Centroamérica y pidieron asilo en los Estados Unidos. Ellos quedaron atrapados en el limbo legal mientras sus abogados presionan para que la Corte Suprema escuche su caso.

“El gobierno ha argumentado que la detención indefinida de niños es legal y en este caso en particular es indignate que hagan esto, es arbitrario, sobre todo cuando ya han liberado a otras 13 familias del mismo caso de “habeas corpus”, mi pregunta es para qué las quieren presas. Y este es el gobierno de Obama, no sé qué pasará con Trump”, dijo la abogada Mauer Donohue.

Las historias de los niños, así como enlaces para comprarles los regalos solicitados -si desea hacer una donación-, están en este sitio web.

Leslie Acosta, una legisladora estatal de Pennsylvania, ha pedido la intervención de las autoridades de ese estado en el asunto, ya que Berks perdió su licencia estatal hace unos meses ya que nunca fue diseñada para mantener a menores de edad. No obstante, el condado de Berks, que es dueño del centro de detención, está apelando el caso y continúa operando como “centro familiar de detención” para la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE).

La agencia ICE no ha querido hacer comentarios por reglamentos de “privacidad” de los casos de las mujeres.