“Claro que tengo miedo de que me deporten”

Aunque el TPS hace que muchos centroamericanos se sientan protegidos, a finales de noviembre, Trump desató una psicosis general en la comunidad latina
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“Claro que tengo miedo de que me deporten”
Delma Gladys Valencia (d) abraza a su nieta Hazell para tranquilizarla.
Foto: Jorge Luis Macías / Especial para La Opinión

“Abuela, ¿verdad que no tenemos miedo?”, dijo la pequeña Hazell Giselle de 4 años de edad. De inmediato Delma Gladys Valencia, oriunda de Santa Ana —El Salvador- acurrucó a la niña en su pecho y le dio un beso para calmar su inquietud.

Al igual que Valencia, miles de adultos salvadoreños, hondureños y nicaragüenses amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) no saben cómo responder a las inquietudes de sus niños, en cuyas mentes se ha alojado el temor de las deportaciones anunciadas por el presidente electo, Donald Trump.

“No mi niña, nada nos va a pasar”, dijo Valencia a Hazell. “Véngase, yo la voy a proteger siempre”.

Fue cuando la niña se retiró que la abuela salvadoreña, de 57 años de edad, pudo hablar con franqueza.

“Claro que tengo miedo que nos quieran deportar a todos!”, dijo. “Allá [en El Salvador] hay mucha violencia, muchas matanzas y está muy peligroso”.

Por ello, Valencia que es residente legal ya planea presentar de nuevo los documentos para obtener su ciudadanía estadounidense. Ella reprobó el primer examen por no dominar bien el inglés.

Aunque eso le da cierta tranquilidad, su incertidumbre aumenta al recordar que aún tiene a dos de sus cinco hijos, de 32 y 26 años en El Salvador.

Su otro hijo Wilfredo, de 39 años, quien desde 2001 ha renovado su TPS, trabaja en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles y se encuentra amparado de la deportación.

Aunque el TPS hace que muchos se sientan protegidos, a finales de noviembre, Trump desató una psicosis general en la comunidad latina, al decir que tiene la intención de deportar o “encarcelar” entre dos y tres millones de inmigrantes con antecedentes criminales, pandilleros o traficantes de drogas.

Por su parte e imposibilitada para hacer declaraciones sobre política exterior María Mercedes López Peña, cónsul general de El Salvador en Los Ángeles, dijo a La Opinión, “Hasta ahora no hemos percibido una situación de alarma”.

María Mercedes López Peña, cónsul general de El Salvador en Los Ángeles. / Foto: Jorge Luis Macías
María Mercedes López Peña, cónsul general de El Salvador en Los Ángeles. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

“Nosotros seguimos trabajando con quienes tienen un proceso de deportación, otorgando identificaciones a la gente, emitiendo sus documentos de identidad… esa es la función consular y reiteramos que ante cualquier situación, el consulado está para ayudar y proteger a la comunidad”, agregó López Peña.

Cálculos no oficiales señalan que hay cerca de tres millones de salvadoreños indocumentados en EEUU, entre los que se encuentra Julio Benedicto Bonilla, oriundo del Departamento de Cabañas, quien confía en el aporte laboral de los inmigrantes.

“Aquí todos somos necesarios”, dijo Bonilla, de 54 años quien trabaja en la construcción desde 1990, cuando llegó a EEUU. “Este país sin nuestro trabajo no es nada”.

Otra que, a pesar de las circunstancias, guarda la calma es la hondureña Antonia Alvarenga Valle.

“Yo estuve protegida por el TPS, pero cuando cambié de domicilio no recibí los documentos y no pude renovarlo [a tiempo]… Me quedé indocumentada a los 67 años”.

Guatemaltecos sin TPS

Guillermo “N”es el “candidato” viable para deportación por parte de la nueva administración del presidente Trump.

A pesar de estar casado con una nicaragüense, que es residente permanente, y que sus hijas nacieron en este país, un problema del cual no quiso hablar podría enviarlo de regreso a su natal Xelajú.

El guatemalteco Guillermo “N” es uno de los miles que le temen a la deportación. / Foto: Jorge Luis Macías
El guatemalteco Guillermo “N” es uno de los miles que le temen a la deportación. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

“Claro que tengo miedo de que me deporten”, dijo Guillermo. “He tenido problemas con la ley, pero de eso no quiero hablar”.

A pesar de reiterados pedidos, la administración del presidente Barack Obama no ha dado señales de que renovará el TPS para 294,463 guatemaltecos, que deambulan en el limbo migratorio.

Sin embargo no todos temen y hay algunos centroamericanos que confían en que las amenazas no se harán realidad.

“Yo no tengo miedo porque solo me dedico a trabajar”, comentó Benito Juantá, un cargador indocumentado de la empresa Mazatex en el área de Pico-Union.

El guatemalteco Benito Juantá dice no tener miedo porque siempre se ha dedicado a trabajar. / Foto: Jorge Luis Macías
El guatemalteco Benito Juantá dice no tener miedo porque siempre se ha dedicado a trabajar. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

“Quizás solo vayan a echar a las personas malas; ese señor [Trump] prometió muchas cosas para ganar la presidencia pero a la hora de la hora no va a hacer nada”.

Estuvo de acuerdo con él su patrón guatemalteco, Ferdie Morales, quien añadió: “Yo llegué hace 35 años y no tengo ni TPS ni nada; me he dedicado a hacer el bien creando esta empresa y siempre he pagado impuestos.

“Hay esperanzas” …No sucumbir ante el miedo

“Efectivamente, no contamos con el TPS que tienen hondureños, nicaragüenses y salvadoreños y aunque el gobierno de Estados Unidos lo rechazó para Ecuador y no dijo nada de Guatemala, eso quiere decir que la esperanza está ahí”, dijo Roberto Archila, cónsul de Guatemala en Los Ángeles.

“Invito a cualquier guatemalteco a acercarse al consulado para aclarar sus dudas”.

El temor más grande para los centroamericanos radica en los criterios para el asilo y que el proceso administrativo para quienes huyeron la violencia se convierta en un punto difícil en el futuro para algunos países.

El miedo es real, pero no podemos sucumbir ante él”, indicó Pablo Alvarado, director de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON).

“Yo tengo familiares amparados por el TPS y otros indocumentados; por ello tenemos que conocer nuestros derechos y apoyarnos”.l