¿Por qué nadie quiere sembrar marihuana para la DEA?

La Agencia Federal Antidrogas quiere cultivar marihuana para investigar, pero no encuentra quién quiera hacerse cargo, te decimos por qué
¿Por qué nadie quiere sembrar marihuana para la DEA?
El uso de marihuana medicinal está aprobado en varios estados.
Foto: EFE

DENVER, Colorado.- Paradójicamente, la Agencia Federal Antidrogas (DEA) busca quién cultive marihuana, pero encontrar candidatos para este millonario contrato público de investigación es bien complicado dado que esta sustancia sigue siendo ilegal a nivel federal.

Y es que la marihuana ha ganado indudable aceptación social en EE.UU., donde es legal el consumo recreativo de esta sustancia en siete estados y el Distrito de Columbia, donde se asienta la capital del país, y muchas personas quieren saber si son ciertos los supuestos beneficios de esta sustancia o es un mito y esta droga debe seguir entre las sustancias prohibidas.

El gobierno quiere investigar sobre la materia, pero no encuentra quién lo haga, a pesar de ofrecer millones de dólares a universidades para aumentar el suministro y variedad de la marihuana para su estudio.

Por el momento pocas instituciones parecen aceptar un tarea llena de complicaciones y de requisitos contradictorios que ni las multimillonarias ofertas la hacen apetecible para los académicos.

Por ejemplo, la Ley de Agricultura (o Ley de Granjas) de 2014 permitió la creación de centros de investigación sobre cannabis en ciertas universidades, como la Universidad Estatal de Colorado (CSU), un privilegio previamente reservado durante 40 años sólo a la Universidad de Mississippi.

Pero, a la vez, otra federal, la Ley de Sustancias Controladas de 1970 (y revisiones posteriores), establece que ese tipo de investigaciones académicas siguen siendo ilegales, por lo que CSU podría potencialmente ser excluida de los subsidios federales debido a ese “ilícito”, a pesar de ya contar con expertos, experiencia y equipos en el estudio de la marihuana.

Y la investigación sigue siendo necesaria en esta materia, según dijo a Efe Cora Zaletel, directora ejecutiva de asuntos externos de CSU en Pueblo, en el sur de Colorado.

“Aunque en las últimas décadas ha habido importantes avances en ciertas áreas de los estudios relacionados con el cannabis, aún siguen existiendo lagunas en el conocimiento”, indicó.

Las “lagunas” se deben, explicó Zaletel, al hecho que las actuales investigaciones sobre la marihuana, por los límites impuestos por las leyes vigentes, son sólo “evaluaciones no científicas y anecdóticas de los beneficios (de la marihuana) y de su riesgo para la sociedad”,

Y las contradicciones se multiplican entre las leyes federales y las estatales.

El empleado de una tienda de marihuana en Los Angeles prepara cirgarrillos de la droga para la venta. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Un empleado de una tienda de marihuana en Los Ángeles prepara cigarrillos para la venta. (Aurelia Ventura/ La Opinion)

Por ejemplo, a pesar de que en Colorado la posesión de marihuana médica es legal para mayores de 18 años y de marihuana recreativa para mayores de 21, las leyes federales todavía prohíben el uso y posesión de marihuana en las universidades y CSU, en cumplimiento de esas leyes, incluye esa prohibición en su Código de Conducta de estudiantes y empleados.

Como consecuencia, ni siquiera los investigadores universitarios pueden poseer marihuana dentro de la universidad, excepto con una licencia especial de la DEA y bajo estrictas medidas de seguridad.

Pero ese proceso es tan engorroso, incluso para quienes fueron contratados por el Gobierno de Colorado y potencialmente trabajarán para la DEA, que CSU por el momento desistió profundizar su colaboración con la DEA.

De hecho, Chuck Rosenberg, administrador interino de la DEA, indicó por escrito al anunciar la búsqueda de interesados para investigar marihuana para el Gobierno federal que se determinará si los interesados que ya están realizando investigaciones similares autorizadas por gobiernos estatales (como en el caso de CSU) “han cometido actividades ilegales con sustancias controladas”.

Y por eso, según recientes reportes, varias universidades públicas y privadas decidieron rechazar la oferta de la DEA, incluyendo a las universidades Cornell, Kentucky, Kentucky Osted, Tecnológica de Virginia, Estatal de Michigan, Vermont, California en Davis, Nebraska en Lincoln, Estatal de Colorado, Estatal de Oregón y Purdue.