Los Ángeles termina el año con mayor número de muertes violentas

Se reportaron 288 homicidios, comparado con 275 ocurridos durante el mismo periodo en 2015
Los Ángeles termina el año con mayor número de muertes violentas
Delmi López muestra una fotografía de su esposo muerto.
Foto: Francisco Castro / La Opinión

Este año no hubo arbolito de Navidad, ni nada que celebrar en la casa de la familia Vásquez en North Hollywood.

No es para menos.

La mañana del sábado 12 de noviembre, el patriarca de la familia, Federico Vásquez, de 67 años, fue apuñalado a muerte mientras recorría –como lo hacía todas las mañanas- el parque Victory Vineland Recreation Center.

El sospechoso del ataque –al parecer al azar y sin ninguna provocación- es James Medrano, de 29 años, quien enfrenta cargos de asesinato e intento de asesinato por acuchillar en ese mismo parque a otro hombre de 61 años que sobrevivió al ataque.

Maria Amalia Vásquez en una foto familiar junto a su padre, Federico Vásquez, muerto a cuchilladas en un parquet de North Hollywood en noviembre. /Cortesía
Maria Amalia Vásquez en una foto familiar junto a su padre, Federico Vásquez, muerto a cuchilladas en un parquet de North Hollywood en noviembre. (Foto: Suministrada)

“Él era muy alegre, muy saludable. Le encantaba caminar, recoger sus botecitos y le quitaron la vida”, expresó Maria Amalia Vásquez, una de las hijas del occiso, padre de ocho (cuatro mujeres y cuatro hombres).

Los Vásquez fueron una de 21 familias que perdieron a seres queridos en crímenes violentos este año y que participaron recientemente en una reunión prenavideña en la Mission del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD). Todas ellas tuvieron la oportunidad de colocar adornos (a menudo entre lágrimas) –algunos con fotos de los fallecidos- en un árbol de Navidad colocado a la entrada de la estación policial.

El propósito del evento era que los familiares se dieran apoyo entre sí y también para reunirse con los detectives que trabajaron incansablemente para atrapar a los atacantes o para ponerse al día en casos aún sin resolver.

Muerto al detener un robo

Entre los que se presentaron al evento estaba Delmi López, quien perdió a su esposo Washi Ahmed el 25 de marzo. El gerente de un 7-Eleven en Valley Village fue apuñalado a muerte mientras trataba de detener un robo. “Estábamos trabajando en el 7-Eleven y este hombre estaba agarrando cosas. Había tomado algunas cosas, mi marido se enfrentó a él y comenzaron a discutir. El hombre sacó un cuchillo y él estaba corriendo detrás de mí. Me apuñaló cinco veces. “Mi marido vino y trató de empujarlo, pero lo apuñaló en el corazón”, relató López.

Hasaan Blunt, un indigente de 42 años, fue arrestado por el crimen. Todavía está tras las rejas. Está acusado de asesinato.

Delmi López perdió a su esposo Washi Ahmed el 25 de marzo, cuando un ladrón mató a su esposo a cuchilladas. /Francisco Castro
Delmi López perdió a su esposo Washi Ahmed el 25 de marzo, cuando un ladrón mató a su esposo a cuchilladas. (Foto: Francisco Castro/La Opinión)

“Ha sido difícil, sólo trato de no pensar tanto en eso”, dijo López, de 30 años, que había estado casada con Ahmed, de 55 años, durante 10 años.

Crimen a la alza

Estas muertes también son un reflejo del alza criminal que ha experimentado Los Ángeles en los últimos años, luego de una tendencia a la baja.

Hasta el 17 de diciembre, según registros de la Policía de Los Ángeles, en la ciudad se reportaron 288 homicidios, comparado con 275 ocurridos durante el mismo periodo en 2015 (un aumento del 4.3%).

Asimismo, el número de ataques agravados en la ciudad era de 15,198 casos, en comparación con 13844 ocurridos en 2015 (un alza del 9.8%).

Unido a robos y violaciones, la cifra total de crímenes violentos alcanzó este año 27,010 incidentes, un incremento del 10% comparado con 2015, cuando se registraron 24,558 casos.

El jefe del LAPD Charlie Beck ha culpado esta alza en el crimen a la Proposición 47, que reduce las sentencias para los cargos por robos y drogas más communes, así como mayor disponibilidad de armas y una tendencia nacional de mayor criminalidad.

Para contrarrestar el alza en el crimen, el LAPD creó un centro de comando enfocado en las cuatro divisiones que patrullan el sur de Los Ángeles, la zona con mayor número de asesinatos. Estas incluyen la división 77th Street, Southeast, Southwest y Newton.

El centro de comando tiene a agentes las 24 horas al día y permite a la policía reaccionar más rápidamente cuando suceden tiroteos, en parte para prevenir represalias.

Según Beck, esto permitió que más de 500 armas fueran confiscadas.

Además, hubo mayor patrullaje por parte de policías en moto, para ayudar a buscar los vehículos utilizados en robos y otros crímenes.

María Solloa y su familia - muchos de ellos con camisas negras con la foto de su hijo Jessie Lee Zamora en ellas - todavía se preguntan por qué y quién mató al hombre de 25 años de edad. /Francisco Castro
María Solloa y su familia –muchos de ellos con camisas negras con la foto de su hijo Jessie Lee Zamora en ellas- todavía se preguntan por qué y quién mató al hombre de 25 años de edad. (Foto: Francisco Castro/La Opinión)

Un crimen sin resolver

Y no todos los casos han sido cerrados.

Algunos todavía están abiertos, al igual que las heridas que han dejado en el corazón de aquellos que fueron afectados por el homicidio.

María Solloa y su familia –muchos de ellos con camisas negras con la foto de su hijo Jessie Lee Zamora en ellas- todavía se preguntan por qué y quién mató al hombre de 25 años de edad.

Alrededor de la 1:40 a.m. el jueves 20 de octubre, Zamora fue asesinado fatalmente en la cuadra 14000 de la calle Chamberlain en Pacoima.

Según informes de la Policía, Zamora estaba parado junto a su vehículo cuando fue baleado a muerte.

La policía sigue tratando de determinar si el agresor se acercó a Zamora o disparó desde un automóvil. El joven fue declarado muerto en el lugar.

“Él fue a visitar a uno de sus amigos y llegaron y le dispararon”, dijo Solloa, quien describió a su hijo como un hombre con “un gran corazón”.

Zamora dejó a dos hijos huérfanos, así como cinco hermanos y una gran familia que sufren su trágica pérdida.

“Él no merecía eso. Era un padre para sus sobrinos y sobrinas. Fue un asesinato sin sentido”, dijo Solloa.

Agregó que quería llegar al evento porque “es importante apoyar a mi hijo” y para mostrar que la “violencia de armas no deja nada más que dolor y sufrimiento.

“Hay familias que están dolidas. No es sólo él que fue dañado. La familia entera se ve afectada”, dijo Solloa.