¿Puedes morir de pena por la pérdida de un ser querido, como Debbie Reynolds y Carrie Fisher?

¿Puede uno morirse de pena realmente? Eso es lo que muchos se preguntan a raíz del caso de la actriz Debbie Reynolds, quien falleció un día después de la muerte de su hija, Carrie Fisher
¿Puedes morir de pena por la pérdida de un ser querido, como Debbie Reynolds y Carrie Fisher?

¿Puede uno morirse de pena realmente? Eso es lo que muchos se preguntan a raíz del caso de la actriz Debbie Reynolds, de 84 años, quien falleció este miércoles un día después de la muerte de su hija, la también actriz Carrie Fisher.

Lo cierto es que casos como este no son poco comunes.

Historias similares de familiares que mueren con pocas horas o días de diferencia hacen pensar que puede tratarse de un patrón.

Una investigación publicada en 2014 en la revista JAMA Internal Medicine encontró que, aunque ocurría raras veces, el número de personas que sufrieron un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular en el mes posterior a la muerte de un ser querido era el doble que el de un grupo de control de gente que no estaba atravesando ningún duelo.

En el grupo de dolientes, de 30,447 personas, 50 de ellas padecieron alguna de las condiciones mencionadas, o el 0.16%, Mientras que en el grupo sin duelos, solo el 0.08%.

Uno de los autores del estudio, el doctor Sunil Shah, de la Universidad de Londres, le dijo a dijo a la BBC: “Con frecuencia usamos el término ‘corazón roto’ para referirnos al dolor de perder a un ser querido. Nuestro estudio muestra que el duelo puede tener un efecto directo en la salud del corazón”.

Corazón aturdido

Algunas personas hablan de “síndrome de corazón roto”, conocido más formalmente como cardiomiopatía por estrés o cardiomiopatía takotsubo.

“Es una condición temporal en la que el músculo cardíaco se debilita repentinamente o se aturde. El ventrículo izquierdo, una de las cavidades del corazón, cambia de forma”, según explican en la Fundación Británica del Corazón.

El nombre científico, cardiomiopatía takotsubo proviene de la palabra japonesa usada para referirse a un tipo de trampa de fondo redondo y cuello estrecho usada para cazar pulpos. El estrés súbito hace que el ventrículo izquierdo del corazón -el que bombea la sangre- adquiera esta forma.

La anomalía puede ser provocada por un choque emocional. “Cerca de tres cuartas partes de las personas diagnosticadas con cardiomiopatía takotsubo han experimentado un estrés emocional o físico significativo antes de enfermarse” , dice la fundación. Este estrés podría deberse a un duelo, pero también a cualquier otro problema.

Hay casos documentados de personas que sufren la condición después de que sus colegas los asusten con alguna broma, o sufren el estrés de hablar ante un gran grupo de personas.

Se especula que la liberación repentina de hormonas -en particular, adrenalina- causa el aturdimiento del músculo cardíaco.

Imagen de un corazón roto.
Mucha gente se recupera del síndrome de corazón roto y sigue con su vida.

Ataque al corazón

Esta situación es diferente a un ataque al corazón, que es cuando el corazón se detiene, debido a que el flujo de sangre se constriñe, tal vez por las arterias obstruidas.

La mayoría de los ataques cardíacos se producen debido a bloqueos y coágulos de sangre que se forman en las arterias coronarias, que suministran sangre al corazón”, dice un artículo sobre el síndrome del corazón roto publicado por la Universidad Johns Hopkins.

La mayoría de los pacientes que sufren de cardiomiopatía “tienen arterias coronarias bastante normales y no tienen bloqueos severos o coágulos”, dice el centro en su sitio web.

Muchas personas simplemente se recuperan. El estrés desaparece y el corazón vuelve a su forma normal. Pero en otros pacientes, como los ancianos o aquellos con una condición cardíaca, el cambio en la forma del corazón puede provocar un desenlace fatal.

Silueta de una persona con el corazón roto.
Las probabilidades de que alguien muera aumentan durante los seis meses posteriores a la partida de la pareja.

¿Morir de amor?

También hay evidencia de un mayor riesgo de muerte después de la hospitalización de un miembro de una pareja, según un estudio publicado en 2006 en el New England Journal of Medicine.

Otras investigaciones publicadas en 2011 sugieren que las probabilidades de que el compañero sobreviviente muera aumentan durante seis meses después de la partida de su pareja.

Especialistas señalan que un matrimonio en el que los esposos se apoyan mutuamente actúa como un amortiguador del estrés. Las parejas también se monitorean mutuamente y alientan el comportamiento saludable: se recuerdan tomar sus medicamentos, por ejemplo, y comprueban que no beban demasiado.

Cualquiera que sea la ciencia detrás del “síndrome del corazón roto”, los resultados son agridulces. Por un lado, está el dolor de la familia que pierde al mismo tiempo a dos personas que aman. Pero también, el alivio de que si ambos estuvieron profundamente enamorados, pasen a “mejor vida” juntos.

Cardiomiopatía takotsubo es el nombre correcto de este mal del corazón, pero “corazón roto” lo explica mejor.

– Stephen Evans