Nuevo congreso, nuevo tiempo

No hay duda que a partir del 20 de Enero de 2017 viviremos en un nuevo país
Nuevo congreso, nuevo tiempo
Donald Trump
Foto: Archivo

Y finalmente llegó el 2017, y en Washington D.C., al menos este año, eso significa que tenemos un nuevo Congreso. Este Congreso, el número 115, que sigue en manos de los republicanos tendrá ahora en la Casa Blanca a un presidente del mismo partido, listo y dispuesto a firmar las leyes que le sean enviadas.

En este primer día de sesiones, Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes logró ser reelecto en ese puesto por la gran mayoría de su partido. Sólo un republicano le negó su apoyo (Rep. Thomas Massie, R-KY). Esta victoria de Ryan es la culminación de una suerte de danza de la fortuna, ya que hace unos pocos meses no eran pocos los miembros de su misma bancada quienes estaban planeando, en reuniones secretas, una revuelta en contra del mismo.

Pero la elección de Trump, como la campaña presidencial misma, ha hecho que lo normal ya no lo sea tanto, y que lo anormal sea la regla. Con un presidente electo en ciernes de asumir la presidencia, y sobre todo un personaje con las características de Trump, que no se priva de hostigar (via Twitter) a propios y ajenos que no comparten su opinión, el presidente electo tiene por ahora un poder de convocatoria y persuasión envidiable. Un claro ejemplo de su poder se vio ayer, cuando los miembros de la bancada republicana se aprestaban a darle una estocada a la Oficina de Ética y recortarle su independencia y poder para investigar faltas a la ética y conducta dudosa de miembros del Congreso.

El presidente electo, haciendo uso una vez más de la red social Twitter, fustigó la acción, cuestionando si realmente era necesaria y una prioridad para el Congreso cuando la misma institución debería enfocarse en otros asuntos más importantes y relevantes para el país.

Cuando Trump se refirió a todo el trabajo más importante que tiene el Congreso por delante, lo dijo no solo porque la movida de un sector de la bancada republicana iba en contra de cualquier noción de independencia, transparencia e integridad institucional (los mismos miembros que deben ser investigados querían sacarle poder a la oficina que eventualmente los podría investigar), sino que también la misma propuesta chocaba frontalmente contra uno de sus lemas de campaña mas repetidos: “vaciar la cienega” (Drain The Swamp!).

Lo que está por venir

Donald Trump sabe que los primeros cien días de gobierno serán esenciales para que todos sus nominados sean confirmados en sus cargo y así poder gobernar con un gabinete a su medida. Sabe también que estas primeras semanas y toda la popularidad con la que cuente la deberá usar para empujar su ambiciosa agenda legislativa en el Congreso.

El desmantelamiento de la reforma de salud (Obamacare) no será gratuito ni libre de controversias como tampoco lo será la adopción de una reforma tributaria cuando el país afronta un déficit de proporciones históricas.

Otro punto importante de su agenda es la inversion en infraestructura. Para hacer esta propuesta realidad, Trump también deberá negociar con los miembros de su mismo partido ya que ese paquete de $10,000 millones es, en los ojos de varios congresistas conservadores, algo inaceptable.

Trump tendrá quizás más éxito en sus esfuerzos por recortar seriamente el presupuesto de la organización Planned Parenthood, ya que los miembros de su bancada hace tiempo que la tienen en la mira, y la misma base republicana está conformada por un bloque de votantes evangélicos de suma importancia, que claman por dicha acción.

Ninguna de estas medidas serán fáciles de desarrollar o llevadas a cabo sin un alto nivel de confrontación con demócratas y con amplios sectores de la sociedad que no votaron por Trump. Los demócratas están preparados para dar batalla y hacer que el presidente electo y los republicanos paguen los costos políticos que la eliminación de la reforma de salud conllevará, al dejar, en el peor de los casos, sin cobertura de salud a un gran número de americanos, o con planes de salud potencialmente más caros y limitados en el mejor de los escenarios.

En 2017 también veremos la nominación de un nuevo juez supremo para cubrir la vacante que se produjo tras el fallecimiento del juez Antonin Escalía. La lista de candidatos incluye una variada gama de individuos con diferentes perfiles y calificaciones, y con un claro común denominador: conocidas posiciones conservadoras, altamente críticas de la izquierda liberal y de las decisiones de la Administración Obama.

No hay duda que a partir del 20 de Enero de 2017 viviremos en un nuevo país, liderado por un partido en las antípodas ideológicas de la actual Administración. Los cambios serán varios y radicales, y es posible que el nivel de confrontación y polarización que vivimos hoy día siga siendo el mismo o aún peor. Todo depende de la habilidad política de Trump y sus aliados para convencer a sectores más amplios de que sus propuestas llevarán al país por el buen camino. Expandir su base de apoyo es un imperativo para poder sostenerse en el tiempo y no terminar siendo un presidente de un solo término. El tiempo, que pone todo en su lugar, tendrá la última palabra.