La ciudad más triste del mundo para las deportadas con hijos

Una madre separada de sus dos hijos ciudadanos estadounidenses canaliza su depresión con la creación de un grupo de apoyo en Tijuana
La ciudad más triste del mundo para las deportadas con hijos
Yolanda Varón está en proceso de solicitar una Visa U.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinion

TIJUANA.- Yolanda Varona lloró como nunca después de que al intentar reingresar a Estados Unidos con una visa de turista, los agentes de migración le negaron el acceso al darse cuenta que llevaba años que trabajaba en California sin un permiso.

En un abrir y cerrar de ojos, mi vida cambió. Tenía 18 años de vivir en Estados Unidos. Trabajaba en la ciudad de El Cajón – en el condado de San Diego, en un negocio de comida rápida y tenía dos hijos. Una hija de 16 años y un hijo de 22”, cuenta esta mexicana de mirada triste, mientras recarga sus brazos sobre el lavaplatos de la cocina del Albergue de los Veteranos Deportados en Tijuana donde le prestan un cuarto para vivir y trabaja como secretaria.

12/08/16/ TIJUANA/ Deported Immigrant Yolanda Varon and founder of Madres sonadoras Internacional/ DREAMERs Moms USA/Tijuana A.C. Yolanda Varon has been separated from her children for years when she was deported to Tijuana, Mexico. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Los últimos seis años han sido para Yolanda Varona los más duros de su vida al haber sido deportada y separada de sus hijos (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

“Yo crucé la frontera porque quise hacerle el favor a una viejecita de 82 años que quería venir a ver su familia a México y nadie quería traerla a Tecate [Baja California]. Me vine hasta con las llaves del negocio. Ni siquiera les di un beso a mis hijos”, recuerda.

Todo ocurrió en cuestión de horas el 31 de diciembre de 2010. Varona ya no pudo reingresar a Estados Unidos.

12/08/16/ TIJUANA/ Deported Immigrant Yolanda Varon and founder of Madres sonadoras Internacional/ DREAMERs Moms USA/Tijuana A.C. Yolanda Varon has been separated from her children for years when she was deported to Tijuana, Mexico. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Yolanda Varona mira en su computadora las fotos de sus hijos de quienes está separada desde hace seis años (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Mi vida se deshizo. Fue como si me hubieran matado en vida. No me quisieron dejar entrar porque dijeron que yo era una fraudulenta. Así fue como llegué a vivir a Tijuana”, expone.

“Quedé en un estado de semilocura. Un día, me di cuenta de que mi cabello estaba lleno de nudos, descuidado. Me había abandonado. No me podía ni meter las manos en el cabello. Eso fue el detonante. Dije, no puedo seguir así. Tengo que hacer algo”, sostiene.

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Yolanda Varona encontró alivio a su desesperación y depresión al crear el grupo Madres Soñadoras USA/Tijuana (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Dreamers Moms USA/Tijuana

En un servicio religioso binacional en las Playas de Tijuana, Varona conoció a Héctor Barajas —quien la invitó a visitarlo en el albergue del grupo de Veteranos Deportados.

“Yo le hablé de que quería sacar un grupo de madres para ayudarnos entre nosotras mismas”.

Varona dice que las madres de familia deportadas sufren una depresión terrible. “No nos resignamos a estar separadas de nuestras familias y a no regresar a Estados Unidos. Por eso muchas caen en la drogadicción y la prostitución”, sostiene.

12/08/16/ TIJUANA/ Deported Immigrant Yolanda Varon and founder of Madres sonadoras Internacional/ DREAMERs Moms USA/Tijuana A.C. Yolanda Varon has been separated from her children for years when she was deported to Tijuana, Mexico. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Cerca de 60 madres deportadas han pasado por el grupo de Madres Soñadoras que Yolanda Varona creó en Tijuana (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

En mayo de 2014, cuatro años después de habérsele negado el reingreso a EEUU, Varona formó el grupo Dreamers Moms USA/Tijuana (Madres Soñadoras USA/Tijuana) para dar apoyo a las madres deportadas. 

“Tenemos el respaldo de psicólogos y abogados para evitar precisamente que terminen mal”, explica.

En los dos últimos años, unas 60 mujeres han pasado por el grupo Dreamers Moms USA/Tijuana. “Algunas son madres deportadas separadas de sus hijos estadounidenses y otras están aquí con sus hijos que son nacidos en Estados Unidos”, detalla.

12/08/16/ TIJUANA/ Deported Immigrant Yolanda Varon and founder of Madres sonadoras Internacional/ DREAMERs Moms USA/Tijuana A.C. Yolanda Varon has been separated from her children for years when she was deported to Tijuana, Mexico. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Después de varios meses, Yolanda Varona escribió un cuento infantil en el que narra su odisea tras ser deportada a Tijuana y al que tituló La ciudad más triste del mundo (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

En 2016 con la asesoría de Sophia Sobko, una maestra, migrante rusa radicada en San Francisco, las madres deportadas escribieron sus historias en forma de cuentos infantiles como un regalo de Navidad para sus hijos, de quienes muchas de ellas se encuentran separadas.

Varona título su libro infantil La ciudad más triste del mundo en alusión a Tijuana, la frontera en la que habitan decenas de miles de deportados que buscan regresar a Estados Unidos.

En este enlace, puedes enterarte de este proyecto: https://www.indiegogo.com/projects/bedtime-stories-cuentos-by-deported-parents#/

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Yolanda Varona espera poder reunirse con su familia en 2018 (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

En espera del perdón

Después de seis años de su deportación, Varona se encuentra en proceso de solicitar una Visa U ya que durante el tiempo que vivió en este país fue víctima de violencia doméstica y abuso sexual.

“Los delitos que sufrí ya fueron certificados por la policía. Si me perdonan, estaría regresando a Estados Unidos en 2018”, explica.

Revela que a diferencia de cuando llegó a Tijuana, se siente más fuerte y optimista gracias a Dreamers Moms USA/Tijuana. “Mi sueño sigue siendo el mismo: reunirme con mis hijos Alberto y Anel en California”, subraya.

Alberto es el mayor y es ciudadano estadounidense por naturalización. Mientras que su hija Anel tiene un permiso para estar en el país pero no puede salir. En 2015, tuvo un dramático encuentro con Anel a través de un agujero del muro fronterizo de Tijuana en donde apenas sí pudieron tocar sus dedos.


Esta es la tercera parte de una serie sobre las madres deportadas. Continúa leyendo con las otras entregas: