Miles de angelinos reciben atención médica primaria

Por séptimo año consecutivo, voluntarios, enfermeras y doctores de Care Harbor L.A. donan su tiempo y servicio a los más necesitados
Miles de angelinos reciben atención médica primaria
Miguel Ventura, recibe atención dental por parte del doctor John Kim y su asistente.
Foto: Jorge Luis Macías / Especial para La Opinión

Por más de una década, el mexicano Miguel Ventura no visitó a ningún dentista.

Por fin pudo hacerlo este fin de semana gracias al servicio gratuito que, por séptimo año consecutivo, programó Care Harbor Los Ángeles
—una organización benéfica de voluntarios, enfermeras y profesionales de la salud.

Ventura, quien es pintor, fue uno entre 3,000 afortunados que obtuvieron la pulsera plástica que le dio el pase para ser atendido por el dentista John Kim y su asistente, Darren Nhan.

“Soy indocumentado y no tengo dinero suficiente [para tratamientos dentales]”, dijo el hombre nacido en el Estado de México y residente de Los Ángeles. “Doy gracias a Dios porque aún hay gente buena que se preocupa por lo pobres”.

Con el espejo bucal en mano, el dentista examinó de manera minuciosa la dentadura de Ventura. Con la ayuda de un instrumento para explorar más a fondo, el doctor Kim determinó qué dientes estaban sanos y cuáles contaban con niveles de placa y sarro. También revisó la dureza de los molares y verificó si había existencia de caries.

Después de media hora de trabajo bucal, el temido taladro dental —al que muchos pacientes le temen— hizo su trabajo: se puso relleno en las cavidades, se alisó el diente y se eliminó la placa bacteriana.

“Me siento como nuevo”, dijo Miguel, de 44 años. “Mi dentadura ya está completamente limpia”.

Para el doctor Kim, esta fue la primera vez que participa en el evento anual de Care Harbor Los Ángeles.

“Como persona, uno se siente bien en atender a los pacientes”, indicó Kim. “Es parte de devolver algo a la comunidad”.

A través de esta organización, más de 600 doctores, enfermeras registradas y estudiantes voluntarios de la salud proporcionaron cuidado dental a más del 60% de pacientes asistentes.

Ellos necesitaron servicios de limpieza dental, empastes, extracciones, tratamientos de conducto simple y reparaciones de prótesis y dentaduras parciales.

“¡Mire mi nueva sonrisa!”, presumió Irene Melgoza, de 50 años, oriunda de Guadalajara.

“¡Yo quedé mejor!”, dijo el esposo, Rogelio Orozco, de 52 años.

Rogelio Orozco junto a su esposa Irene Melgoza, ambos recibieron tratamiento dental. / Foto: Jorge Luis Macías
Rogelio Orozco junto a su esposa Irene Melgoza, ambos recibieron tratamiento dental. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Yo tengo Medi-Cal pero no me cubre la limpieza dental; por eso vinimos, porque si hubiéramos ido a una clínica, lo menos que no hubieran cobrado sería entre 100 y 200 dólares. Nosotros no tenemos ese dinero”, agregó.

Una pequeña beneficiaria de estos servicios gratuitos fue la niña Sandy Pizarro, de 6 años, quien deberá usar lentes por el resto de su vida.

“A ella le detectaron el problema de la vista en la escuela y le estaba causando problemas de aprendizaje”, dijo Marbella Pizarro, madre de la menor.
“Ya usaba lentes pero necesitaba una mayor medida”.

Pizarro, quien es madre soltera de Sandy y Kimberly, de 3 años, vive en Gardena y aprovechó el evento de Care Harbor Los Angeles para inscribirse en Medi-Cal para ella y sus hijas.

Marbella Pizarro (d) madre de Sandy, de 6 años, y Kimberly, de 3, aprovechó el evento de Care Harbor L.A., para incribirse en Medi-Cal. / Foto: Jorge Luis Macías
Marbella Pizarro (d) madre de Sandy, de 6 años, y Kimberly, de 3, aprovechó el evento de Care Harbor L.A., para inscribirse en Medi-Cal. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Un preinfarto la obligó a dejar su trabajo como acomodadora de ropa y hoy ya no cuenta con un seguro médico que la respalde.

“Cuando un niño se encuentra limitado para ver correctamente cualquier letra o numero escrito en un papel o en la pizarra es un problema”, dijo el oftalmólogo de UCLA, Kevin-Marc Ramos.

“Este problema puede afectar también el desarrollo motor y la destreza en psicomotricidad fina”.

En el evento, que se llevó a cabo en el Centro de Exposiciones de The Reef —en el centro angelino— se adaptó una clínica móvil para revisar la la vista.
En ella, Ramos auxilió a la señora Yolanda Méndez, de 64 años de edad y residente de Long Beach, quien dijo padecer de alta presión y diabetes.

“No me he cuidado”, dijo la mujer inmigrante de Colima, México, quien no tiene seguro médico.

 El oftanmólogo Kevin Marc-Ramos (i) celebra que la presión intraocular en los ojos de su paciente Yolanda Méndez, de 64 años de edad, sea normal. / Foto: Jorge Luis Macías
El oftanmólogo Kevin Marc-Ramos (i) celebra que la presión intraocular en los ojos de su paciente Yolanda Méndez, de 64 años de edad, sea normal. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

“En mi familia hay historial de estas dos enfermedades; me empecé a preocupar cuando me puse muy mala y no tenía suficiente oxígeno en el cerebro”.

Para su fortuna, el diagnóstico final de su prueba de perimetría estática automatizada reveló que su presión intraocular estaba normal. Yolanda no padece de glaucoma o desarrollo de una neuropatía óptica progresiva.

En en las seis ediciones previas de la mega clínica de salud se ha atendido a un total de 18,872 pacientes, a quienes se ofreció 94,356 servicios médicos, dentales y de la vista.

Hoy, esos servicios proporcionados a la gente de bajos recursos estarían valuados en más de $10.5 millones, en base a los reembolsos de Medicare.

“Yo no sé qué hubiera hecho para pagar los casi $1,500 que me costaría un chequeo físico, el servicio dental y el chequeo de próstata que recibí gratuitamente”, dijo Arturo Rodríguez, quien vende fruta en la ciudad de Santa Ana.

“Este favor lo agradezco de todo corazón”.

Estudiantes de medicina en Western University donaron su tiempo y conocimientos para brindar atención a las personas de bajos recursos del condado de Los Ángeles. / Foto: Jorge Luis Macías
Estudiantes de medicina en Western University donaron su tiempo para atender a personas de bajos recursos del condado de Los Ángeles. (Foto: Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión)

Esfuerzos legislativos estatales

En dos últimos ciclos legislativos de California, se presentaron iniciativas para extender los beneficios completos de Medi-Cal para los residentes sin importar su estatus migratorio.

Ante ello, la ley SB75 amplió el Medi-Cal para los niños indocumentados y 170,000 menores llegaron a ser elegibles para los beneficios completos de salud a un costo anual de $40 millones, aprobados como parte del presupuesto estatal 2015-2016.

Otros componentes de la legislación permitieron a adultos indocumentados ser elegibles para calificar para los beneficios completos de Medi-Cal, según sus ingresos y dejando que aquellos con ingresos más altos pudieran adquirir un seguro a través del intercambio de seguro de salud del estado (Covered California).

Para ser elegible para Medi-Cal, una familia de cuatro miembros no debe ganar más de 138% del nivel federal de pobreza; es decir, no más de $ 33,500.

“Calculamos que casi la mitad de los 1.4 millones de los inmigrantes indocumentados de California caen en ese rango [de pobreza]”, dijo Shannon McConville, del Instituto de Políticas Publicas de California (PPIC).

McConville, investigadora asociada del PPIC dio a conocer que, si bien inmigrantes indocumentados de bajos ingresos y sin seguro médico viven en todas las regiones California la proporción mayor entre quienes pudieran calificar para Medi-Cal es el más alta en el condado de Los Ángeles (58%); los condados Imperial, Inyo y Mono (64%); Fresno, Rey y Madera (59%); y el condado de Kern (59%).l