El sacerdote de Florida que predijo su muerte y pidió que no ejecuten a su asesino

El sacerdote católico René Robert de la diócesis de San Agustín, en Florida, fue asesinado en 2016, pero más de 20 años antes escribió una carta en la cual expresaba su oposición a la pena de muerte, incluso para su propio homicida. La justicia deberá determinar si escucha el pedido de los obispos que presentaron la “Declaración de Vida” del cura.

Perdonar después de la muerte y ante la justicia.

Un sacerdote de Florida, Estados Unidos, que fue asesinado el año pasado, presentó una apelación más allá de la tumba para que a su presunto asesino se le muestre misericordia.

El cura René Robert expresó su oposición a la pena de muerte en una carta que escribió hace 22 años, en la que aparentemente preveía su propia muerte.

La carta del sacerdote católico pedía que a quien le quitase la vida se lo libere de ejecución “por muy abominable que haya sido su crimen o por lo mucho que pueda haber sufrido” .

Obispos pidieron al tribunal que suspenda la pena de muerte en el caso.

El cuerpo del padre Roberto, de 71 años, de la ciudad de San Agustín, en el norte de Florida, fue encontrado plagado de balas en un bosque en el estado de Georgia en abril de 2016.

Steven Murray enfrenta cargos por homicidio. OFICINA DE SHERIFF DEL CONDADO DE AIKEN
Steven Murray enfrenta cargos por homicidio. OFICINA DE SHERIFF DEL CONDADO DE AIKEN

Las autoridades sospechan de Steven Murray como autor del asesinato. El hombre recibió la ayuda del cura durante meses.

Documento firmado ante notario

En 1995, el sacerdote firmó un documento de “Declaración de Vida”, el cual fue atestiguado y notariado por un abogado.

“Solicito que la persona declarada culpable de homicidio por mi muerte no esté sujeta ni puesta en peligro de la pena de muerte bajo ninguna circunstancia”, escribió Robert.

La nota permanecía en su archivo personal, dijeron los obispos católicos que elevaron una protesta contra la decisión del fiscal de pedir la pena capital para el sospechoso de su asesinato.

Robert dedicó su vida a ayudar a las personas más problemáticas de la sociedad, incluidos convictos y personas con enfermedades mentales, afirmaron sus amigos.

“Él era muy consciente de la posible violencia que podía involucrar su ministerio; sin embargo, se preocupó por esas personas”, señaló el arzobispo Wilton Gregory.

Gregory formó parte de un grupo de clérigos que se reunieron este martes fuera de la corte en Augusta, Georgia.

El grupo entregó una petición firmada por más de 7,400 personas de la diócesis del padre Robert pidiendo que sus deseos sean cumplidos.

“Queremos ser la voz que él ya no tiene para hacer de esa ‘Declaración de la Vida’ una parte de la comprensión de este caso en particular”, dijo el obispo Gregory Hartmayer fuera de la corte.

El obispo Felipe Estévez, de la diócesis de San Agustín, indicó que el supuesto asesino claramente merece un castigo.

Pero, “imponer una sentencia de muerte como consecuencia del asesinato sólo perpetúa úa el ciclo de violencia en nuestra comunidad” , añadió.

La fiscal del Distrito Judicial de Augusta, Ashley Wright, citó cuatro factores agravantes en su decisión de buscar la pena de muerte si el acusado es condenado.

Especificó que éstos eran que el asesinato fue escandaloso o desgraciadamente vil, horrible o inhumano.

Murray, un delincuente reincidente, había pedido al sacerdote que lo llevara hasta Jacksonville, Florida, antes de secuestrarlo y asesinarlo, dijeron las autoridades.

El sospechoso fue detenido mientras conducía el auto Toyota Corolla azul del sacerdote en Carolina del Sur un día después de que el padre Robert fuera reportado como desaparecido .

Murray llevó a la policía hasta donde estaba al cuerpo del sacerdote.