Aumentarse los glúteos, ¿vale la pena?

Cada vez más mujeres ponen en peligro sus vidas por aumentar el tamaño de sus nalgas
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Aumentarse los glúteos, ¿vale la pena?

Los procedimientos que ayudan a aumentar el tamaño de las nalgas son cada vez más solicitados en las oficinas de los cirujanos plásticos.

Para estos fines, se reconocen dos procedimientos que tienen como fin agrandar la región glútea; estos son la colocación de implantes y las inyecciones que ayudan a transferir grasa de otras áreas del cuerpo a las nalgas.

Aunque ambos son tratamientos que envuelven riesgos y beneficios, las complicaciones causadas por las inyecciones de grasa cada vez acaparan más titulares en los medios noticiosos internacionales.

La semana pasada, una mujer murió y dos entraron en estado grave en Miami luego de someterse al tratamiento de transferencia de grasa a las nalgas a través de inyecciones.

Aunque se trata de un procedimiento avalado por las autoridades médicas, estos casos, al igual que otros que han surgido en varias partes de Estados Unidos, dejan al descubierto un gran riesgo al que muchas mujeres se someten por cambiar su silueta.

El cirujano plástico Carlos Portocarrero señala que se trata de un servicio médico con mucha demanda, pero el gran peligro es que quienes lo solicitan no siempre acuden a un profesional de la salud debidamente entrenado para realizarlo con un menor índice de riesgo.

De hecho, se han reportado casos de personas que ilegalmente también inyectan silicón y hasta cemento en el área para lograr mayor volumen.

gluteos
El músculo más fuerte es el glúteo mayor.

En el caso de la transferencia de grasa, el riesgo surge cuando ésta se inyecta, pues en lo que esa cánula llega a un nivel intramuscular puede perforar alguna vena, y al entrar al torrente sanguíneo causar una embolia pulmonar, lo que puede ocasionar hasta la muerte del paciente.

“El riesgo de las inyecciones de grasa es muy alto y cuando se compara con los beneficios que se obtienen, que son muy pocos, hace que no sea la mejor decisión”, asegura.

La grasa que se deposita en los glúteos proviene de otras partes del cuerpo del mismo paciente, como son los muslos, el abdomen, los flancos y los brazos. Esa grasa se centrifuga para procesarla y luego se inyecta en la zona de los glúteos.

Portocarrero explica que en las últimas recomendaciones para realizar este tipo de tratamiento es utilizar una cánula más pequeña, de unos cuatro milímetros, e inyectar la grasa en un área más superficial. Pero aun tomando estas precauciones se sigue estando en riesgo de perforar una vena, asegura el médico.

Otra opción

No cabe duda que el aumento de nalgas con inyecciones de grasa es un procedimiento muy buscado. El año pasado, solo los cirujanos plásticos de Estados Unidos realizaron 18,489 tratamientos de este tipo, un 26% más que el año anterior según las estadísticas de Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos.

La otra opción, el implante de glúteos, no gozó de la misma popularidad, aunque también se vio un aumento. Se reportaron 2,999 procedimientos en toda la nación americana.

Sin embargo, Portocarrero asegura que si tu meta es lucir más voluptuosa, lo ideal es el implante porque te da resultados más notables que las inyecciones de grasa, que con el paso del tiempo su efecto se disipa.

“Los implantes vienen diez tamaños en formas diferentes. Es silicón semisólido, que no es igual al de seno. Se seleccionan de acuerdo al tamaño de las caderas, la flacidez de la piel y la expectativa del paciente. Es una operación más delicada pero no tengo el riesgo de la embolia pulmonar”, explica.

El experto añade que muchos de sus pacientes de implantes de glúteos han experimentado anteriormente con la transferencia de grasa y no les ha funcionado.

El implante tiene sus dificultades, se puede infectar, llenar de líquido, contraer y molestar un poco en la minoría de los pacientes. Pero aun así son menos riesgos de los que tienen la inyecciones de grasa”, concluye Portocarrero.

Ve a la segura

Un procedimiento o una cirugía estética es un asunto serio que puede comprometer tu salud y hasta tu vida si no se realiza por un cirujano plástico debidamente entrenado y certificado.

La Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos recomienda en su página de internet plasticsurgery.org que cuando busques un profesional de esta rama tomes en consideración los siguientes aspectos. Aunque pueda parecer difícil recopilar toda esta información, no dudes en preguntarle directamente al médico durante tu primera cita:

  • Que esté certificado por el American Board of Plastic Surgery.
  • Que tenga al menos seis años de entrenamiento y experiencia, de ellos que al menos tres sean en el área específica de cirugía plástica.
  • Que realice las operaciones en instituciones médicas acreditadas.
  • Que siga el código de ética de la profesión.
  • Que se mantenga al día con educación continuada.

– Liz Sandra Santiago