Trump no debe aún cantar victoria sobre reducción de cruces fronterizos, dicen expertos

El marcado descenso en arrestos durante febrero y marzo en la frontera sur es una tendencia fuerte, pero a corto plazo. El temor a la retórica y acciones de Trump, combinado a menos actividad de "coyotes", ha reducido los cruces. Pero ¿durará?

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Trump no debe aún cantar victoria sobre reducción de cruces fronterizos, dicen expertos
Los arrestos de hombres indocumentados por parte de funcionarios de ICE deja crecientes números de familias desprotegidas.
Foto: EFE

El gobierno de Donald Trump atribuyó esta semana un descenso en los arrestos y cruces de la frontera sur al “compromiso del Presidente en resguardar la frontera y apoyar a los agentes que hacen el trabajo”, pero expertos indican que es muy pronto para cantar victoria respecto al futuro de los flujos migratorios.

Además, indicaron, el Presidente Obama puede ser tan responsable como el Presidente Trump por el cambio, ya que las cifras incluyen el marcado descenso en la llegada de cubanos y haitianos, tras los cambios en políticas que restringieron la entrada de estos como solicitantes de refugio o asilo y que se dieron en los últimos meses de Obama.

El Presidente Obama asimismo presidió durante los años de mayor disminución en cruces fronterizos en la historia reciente, entre 2008 a 2011, un descenso atribuible a la situación económicas pero también al record de deportaciones de Obama. Sin embargo, su oposición siempre mantuvo que la frontera estaba “fuera de control”.

El descenso más reciente en arrestos (llamadas técnicamente “aprehensiones”) y en la entrada de solicitantes de ayuda humanitaria (los calificados como “inadmisibles”), comenzó a notarse a finales de enero al mismo tiempo que Trump tomó posesión y se consolidó en febrero y marzo.

Las cifras oficiales entregadas por la Agencia de Protección Fronteriza y Aduanas (CBP) señalan que en marzo de este año las autoridades arrestaron o rechazaron la entrada a 16,600 individuos por la frontera sur, un 35% menos que en febrero y un 61% menos que en enero.

Las cifras también representan un marcado descenso respecto a años anteriores para los mismos meses, de hecho, constituyen el nivel más bajo de arrestos en los últimos cinco años para los meses de febrero y marzo, como puede verse en el siguiente gráfico oficial proporcionado por el CBP (Customs and Border Protection)

La entrada de menores no acompañados (UAC) y familias con niños (Family Units) provenientes de Centroamérica que se ha convertido desde hace un par de años en el grueso del flujo fronterizo mientras que el de mexicanos lleva años disminuyendo, también bajó notoriamente.

En el cuadro oficial puede notarse que el descenso fuerte comenzó en enero y siguió bajando en febrero y marzo.

La Casa Blanca no perdió tiempo en atribuir el fenómeno a la “expansión de la patrulla fronteriza, los castigos a las ciudades santuario y a dirigir recursos a la construcción de un muro”, aunque ninguna de estas cosas ha ocurrido realmente todavía.

Los observadores que por años han analizado el tema confirman que el descenso es real y “constituye una tendencia a corto plazo”.

“Tenemos datos de menos de tres meses de cruces fronterizos. Hay que reconocer lo que dicen los datos, pero recordando que es sólo un momento muy corto en la historia y que los patrones migratorios cambian constantemente y por muchas razones”, indicó César Cuauhtémoc García Hernández, profesor auxiliar de Derecho en la Universidad de Denver y editor del blog crimmigration.com.

Faye Hipsman, analista de políticas públicas para el Migration Policy Institute, un centro de investigaciones sobre inmigración en Washington D.C. dijo que no puede atribuirse el descenso a la temporada, ya que en el pasado los arrestos aumentan al principio de la primavera.

Dijo Hipsman que una combinación de factores, entre ellos la conversación política sobre inmigración en Estados  Unidos, particularmente la retórica de Donald Trump, la cobertura sobre las órdenes ejecutivas y las amenazas de aplicación más dura de las leyes han tenido un efecto no sólo en los migrantes, sino en los coyotes que traen a muchos de ellos.

“Es un período de cambio y de incertidumbre por la entrada del nuevo gobierno”, dijo Hipsman. “Los coyotes puede que no estén tan activos, esperando a ver cómo se aplican las nuevas medidas. Sabemos también que el costo de los coyotes, que traen a muchos de los centroamericanos, han aumentado notablemente”.

El gobierno de Estados Unidos reportó que el costo promedio de un “coyote” o traficante de migrantes, aumentó en un 130% en este mismo período, reflejando la percepción e un aumento en la peligrosidad del cruce. El promedio ha subido de 3,500 dólares a 8,000 para cruces en ciertas zonas montañosas.

Pero no es la primera vez que los cruces fronterizos bajan debido a cambios de política.

De hecho, la migración indocumentada por la frontera sur bajó notoriamente durante el gobierno de Obama en tanto este aumentó las deportaciones, particularmente en su primer período y también debido a la recesión en los Estados Unidos.

Esa tendencia se mantuvo para los mexicanos, aunque a partir de 2014, el flujo volvió a aumentar debido a la crisis de violencia pandilleril en el Triángulo Norte de América Central, trayendo cientos de miles de menores de edad y madres con niños pequeños de Honduras y El Salvador principalmente.

En 2015, el gobierno de Obama se jactó de un fuerte descenso en la entrada de estos solicitantes de asilo, tras aplicar fuertes medidas entre ellas el encarcelamiento prolongado de madres con menores de edad. Pero la tendencia duró menos de un año, a pesar de que las medidas no cambiaron.

“En 2015 los arrestos y cruces bajaron durante 6 a 11 meses y luego volvieron a subir”, dijo Hipsman. “Está por verse si luego, al hacerse evidente cual será el patrón de la política migratoria a largo plazo, volverá a subir”.

García Hernández explicó que “los migrantes son gente lógica, como cualquiera, al escuchar la retórica que va de acá por las noticias y por sus familiares, simplemente esperan a ver si viene una mejor oportunidad para hacer el viaje”.

Además hay que recordar, dijo García, que durante los últimos meses de Obama, ante el inminente cambio de política para cubanos y haitianos y la elección de Trump, hubo un “rush” o aumento apurado de gente tratando de cruzar o presentarse para obtener beneficios de asilo antes de que “la puerta se cerrara”.

Pero aunque el cambio para cubanos y haitianos es más permanente, la violencia en América Central no ha cambiado para mejor.

“Veremos si esta tendencia se mantiene o no”, indicó Hipsman.

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