Tras años de no regresar a casa finalmente pudo viajar, pero su madre ya no la reconoció

Tardó 30 años para conseguir su 'green card' en Estados Unidos

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Tras años de no regresar a casa finalmente pudo viajar, pero su madre ya no la reconoció
La inmigrante mexicana María Gordillo es felizmente ahora residente permanente de EEUU.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

A María E. Gordillo la sonrisa la delata. En enero pasado recibió la tarjeta de residente permanente de los Estados Unidos. Le llevó tres décadas conseguirla, años en los que no solo perdió el sueño sino hasta su casa cuando dejó de abonar la hipoteca por pagar a abogados que la estafaron con la promesa de arreglarle su estatus.

“’Quiero ir a México’, fue lo primero que dije cuando mi hijo me aviso que me había llegado la residencia. No había visto a mi madre en 30 años. Ella estaba muy enferma con muchas complicaciones de diabetes, postrada en un hospital. Mi hijo se ofreció a prestarme dinero para el viaje y mis compañeros del trabajo también cooperaron para que pudiera reunirme con mi madre de 75 años”, dice.

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Las semanas que pasó en México, Gordillo dice que no se le despegó a su madre. “Ella ya no me reconoce pero sí noté que mi presencia la reavivó. Regresé muy feliz”, cuenta.

Esta inmigrante de 60 años vino al área de Los Ángeles con su esposo y sus tres hijos en 1986. “Pensábamos que aquí nos iría mejor”, recuerda.

Los años que lleva viviendo en el país, son los mismos que tiene de trabajar como conserje en los edificios del centro angelino.

Durante todo ese tiempo, vio a varios abogados en busca de una solución a su condición migratoria como indocumentada.

“Intenté con tres abogados. Gasté 20 mil dólares en total. Nunca hicieron nada. Nomás me estafaban. No fui la única. A muchos inmigrantes les hicieron lo mismo. Les sacaban dinero bajo la promesa de arreglarles el estatus. Muchas veces tuve que pedir prestado para pagarles. Al último abogado le di 10 mil dólares. Al final me quedé sin casa y seguí indocumentada”, señala.

María E. Gordillo consigue su residencia permanente a través de la combinación de dos peticiones: la de su hija ciudadana y la forma 245-I, una solicitud laboral. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

El cuarto abogado es el bueno

Fue en uno de los edificios donde hace la limpieza que Gordillo se enteró de que en uno de los pisos había una oficina de expertos legales en migración a cargo del abogado Eric Price que era el cuarto abogado que veía. Entabló plática con algunos empleados y ya entrada en confianza, se animó a consultarles su caso para ver si había alguna posibilidad.

“Yo no quitaba el dedo del renglón. No perdía la esperanza de hallar alguna manera de arreglar mi estatus”, dice.

Ya para entonces se había casado su hija mayor y se había convertido en ciudadana. “El problema es que no teníamos dinero para iniciar el trámite de petición familiar”, señala.

Cuando Gordillo se acercó a la firma de abogados de Eric Price pudo iniciar los trámites para arreglar su estatus.

El proceso se tardó como un año y medio porque me faltaban documentos. Muchas veces llegué llorando a la oficina a lamentarme de que no me llegaba la residencia. Me sentía muy presionada. Hasta que por fin, en enero me llegó. Hice un escándalo por la alegría tan grande que me invadió”, expone.

Gordillo dice que ella quiere mandar un mensaje a los inmigrantes indocumentados: “primero que no se desesperen porque siempre puede surgir un alivio migratorio; y segundo, que busquen buenos abogados, pidan referencias y verifiquen que efectivamente lo sean para que no los estafen como a mi”.

Y recuerda que ella no alcanzó a calificar para la reforma migratoria del ex presidente Reagan en 1986. “Se ofrecieron a venderme una carta falsa diciendo que yo había trabajado en el campo pero por honesta no quise aceptar. Me dio miedo y tuve que esperar 30 años”, dice.

María E. Gordillo con su abogada Frances Arroyo. (foto suministrada).
María E. Gordillo con su abogada Frances Arroyo. (Foto: Suministrada)

Cómo lo logró

La abogada Frances Arroyo del bufete del abogado Price explica que Gordillo logró obtener su residencia permanente no solo por la petición familiar que presentó su hija ciudadana. “Esto no hubiera sido suficiente. Más bien imposible que se la dieran porque hubiera implicado que saliera del país y le impusieran un castigo de diez años por el antecedente de haber entrado sin inspección (indocumentada) al país”, precisa.

Consiguió la residencia porque además tenía una petición laboral presentada antes de abril 30 de 2001, la forma 245-I.

“Así que fue una combinación de esa petición hecha por un patrón junto con la solicitud de su hija ciudadana”, detalla.

Y aclara que la solicitud laboral no lograba avanzar en Migración porque su matrimonio en México fue por la Iglesia y nunca se registró ante un tribunal. “Hubo que hacerse por la vía legal y luego incluirse en la petición patronal. Aunque ella más tarde se divorció eso no importa porque la petición se hizo cuando estaba casada”, explica la abogada Arroyo.

Dice que el caso de Gordillo es un ejemplo que ilustra muy bien que aún sin reforma migratoria, los inmigrantes no deben darse por vencidos porque siempre pueden aparecer opciones legales que les den la posibilidad de la residencia. “Puede darse por un cambio en las leyes de migración. Además cada caso es diferente. Solo una abogado calificado les puedes informar sobre sus alternativas migratorias”, observa la abogada Arroyo.