Milagro de Semana Santa: Padres e hijos se reencuentran tras décadas sin verse

De Zacatecas a Oxnard llegan 29 padres mayores de edad para reunirse con sus hijos
Milagro de Semana Santa: Padres e hijos se reencuentran tras décadas sin verse
Guadalupe Cervantes y su familia se reunieron con su madre quien hizo un viaje largo desde Zacatecas para reunirse con ellos, después de años de no verse.
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

El cansancio acumulado en un viaje por carretera de dos días, desapareció de las caras de los ancianos padres cuando descendieron del autobús y se unieron en un interminable abrazo con sus hijos a los que no veían desde hace años.

Los padres viajaron desde Zacatecas, México hasta Oxnard, California para el reecuentro con sus seres queridos, quienes por falta de papeles no pueden salir del país.

Para estos padres, algunos muy humildes, reunirse con sus hijos era un sueño que jamás imaginaron posible.

El conmovedor encuentro estuvo cargado de sentimientos encontrados: llanto y nostalgia, pero también muchas risas.

Guadalupe Villarreal no paraba de llorar mientras abrazaba a su hija Guadalupe Cervantes.

“Estoy llena de orgullo y mucha emoción en mi corazón por ver a mi hija y conocer a mis nietas”, dijo la madre entre sollozos.

Cervantes viajó cinco horas hasta Oxnard desde  Merced en el Valle Central de California, donde reside con su esposo Carlos Benavidez y sus tres hijos Samantha, Eric y Ruby. No veía a su madre desde hace 12 años.

Guadalupe Cervantes recibe a su madre Guadalupe Villarreal. (Araceli Martínez/La Opinión).
Toda conmovida Guadalupe Cervantes recibe a su madre Guadalupe Villarreal. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Unen familias

El encuentro de padres mexicanos con sus hijos inmigrantes en Estados Unidos fue posible gracias al programa “Corazón de Plata, Uniendo Familias” que patrocina el Gobierno del estado de Zacatecas y las Federaciones de Clubes Zacatecanos de Estados Unidos.

El esfuerzo incluye tramitar permisos temporales especiales para decenas de las personas de la tercera edad, quienes deben comprobar que no se quedarán en el país, para permitirles entrar a Estados Unidos.

Guadalupe Mena Durán tenía 15 años que no veía a su hija Margarita Carrillo. Ambas se abrazaban y reían. “Me siento muy bendecida de volver a ver a mi madre”, confiesa la hija. La progenitora afirma que el reencuentro era la mayor ilusión de su vida, pero también conocer a sus nietos a quienes solo había visto por fotos.

Bertha Valenzuela con su hija Soledad Dorado y nietas Briana y Joanna. (Araceli Martínez/La Opinión).
Bertha Valenzuela con su hija Soledad Dorado y nietas Briana y Joanna. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Décadas sin verse

Bertha Valenzuela  cuenta que cuando el autobús en el que viajaban desde Zacatecas llegó a Oxnard sintió que el corazón se le salía del pecho. ”

Es una gran emoción ver a mi hija después de 20 años“, expresa la madre llorosa mientras aprieta fuertemente a su hija, Soledad Dorado y sus nietas Briana y Joanna de 7 y 6 años.

La madre recuerda que su hija Soledad le dijo que venía a Estados Unidos únicamente  por un año. “Pero ya han pasado 20 años que dejó Zacatecas”, dice con tristeza.

La hija, por su parte, reconoce que tenía “una vida soñando con el momento de encontrarse con su madre y abrazarla”.

“No lo podía creer cuando me enteré que le dieron la visa. Así que no me le voy a despegar ni un momento el tiempo que esté aquí. Quiero aprovecharla y recuperar cada minuto perdido”, dice feliz.

¿A dónde quiere que la lleven a pasear? “A donde mi hija quiera, yo estaré feliz“, responde la madre.

Isabel Romero y Margarita Benitez no cabían de felicidad al encontrarse con su hijo Juan Romero. (Araceli Martínez/La Opinión).
Isabel Romero y Margarita Benitez no cabían de felicidad al encontrarse con su hijo Juan Romero. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Juan Isabel y Margarita Benitez no miraban a su hijo Juan Romero desde hace ocho años. “Qué felicidad más enorme”, dice la mamá con la voz a punto de cortarse por el llanto agolpado.

El hijo admite que se siente nervioso y todavía no cree tener a sus padres a su lado. Es un trabajador de la construcción en la ciudad de Avenal en el condado de Fresno. “Viajé tres horas y media para venir por mis padres. Y mis dos hijos y mi esposa los están esperando”, dice.

El padre, Isabel Romero Ruvalcaba, confiesa que se siente de maravilla al reencontrarse con su hijo. “Es un gusto inmenso ver a mi muchacho otra vez después de tantos años“, reconoce.

Rogelio Rodriguez Soto y su esposa Petra Tello García junto a su sobrina Rosalina. (Araceli Martínez/La Opinión).
Rogelio Rodriguez Soto y su esposa Petra Tello García junto a su sobrina Rosalina. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Un poco más de espera

No todos los hijos pudieron recibir a sus padres en Oxnard. Algunos de ellos van a viajar a Texas para reunirse con sus progenitores

Ese es el caso de Rogelio Rodriguez Soto y su esposa Petra Tello García, a quien su sobrina Rosalina Ornelas recogió en Oxnard para llevarlos al aeropuerto a tomar un vuelo rumbo a Texas donde se encontrarán con su hija.

Estamos cansados por tantas horas de viaje pero gustosos. Nunca esperamos este momento ,pero Dios nos ayudó“, dice Petra Tello.

El padre sostiene que lo que más anhela es darle un abrazo a su hija. “Eso es lo primero que haré”, platica.

Alicia González Gómez y Juan Manuel Romero muestran el santo Niño de l Salud que los ha protegido en el viaje de Zacatecas a Oxnard para ver a sus hijos. (Araceli Martínez/La Opinión).
Alicia González Gómez y Juan Manuel Romero muestran el santo Niño de l Salud que los ha protegido en el viaje de Zacatecas a Oxnard para ver a sus hijos. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Gusto y miedo

Alicia González Romero, de 66 años, y su esposo Juan Manuel Romero, de 81 años, están nerviosos porque tienen que tomar dos aviones para llegar a Austin, Texas a reunirse con sus hijos Antonio Romero González y María Cristina Romero González a quienes no miran desde hace 8 y 10 años respectivamente.

“Estamos muy contentos por ver a los hijos y nietos, pero también tenemos mucho miedo. Yo nunca me he subido en un avión, y qué tal si nos deja. Lo bueno que ya mi hijo me dijo que no me preocupe, que nos compra otro boleto si nos perdemos en el aeropuerto”, sostiene.

Pero Alicia viene bien protegida. En cada una de las bolsitas donde carga su equipaje trae su santito: “El Niñito de la Salud.” Nos cuida para que nada nos pase y por él no me pidieron papeles en migración“, dice soltando la risa.

Florentino Cabrera, presidente de la Federación de Clubes de zacatecanos en Oxnard dio la bienvenida a los 29 padres de familia que viajaron desde Zacatecas para reunirse con sus hijos indocumentados. (Araceli Martínez/La Opinión).
Florentino Cabrera, presidente de la Federación de Clubes de zacatecanos en Oxnard, dio la bienvenida a los 29 padres de familia. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Primer grupo en Oxnard

Florentino Cabrera, presidente de la Federación de Clubes Zacatecanos en Oxnard, dice que el grupo de 29 padres es el primero que traen a Oxnard a encontrarse con sus hijos.

“Es posible gracias a un convenio con el gobierno de Zacatecas y el consulado de Estados Unidos en Monterrey. El gobierno de Zacatecas paga el viaje, hospedaje y alimentos de los padres durante los días que van a Monterrey a tramitar sus visas, y les ayuda a conseguir un descuento especial para el camión que los transporta a Estados unidos “, explica.

El programa es un apoyo a las personas de la tercera edad que tienen hijos indocumentados que no pueden viajar a México“, subraya.

La edad mínima de los padres de familia para participar es de 60 años, pero en el grupo viene un papá de 82 años. En el pasado, Cabrera precisa que han llegado padres de más de 90 años.

“La idea es de unir a las familias por su propio bienestar y el de las comunidades”, observa.

Guadalupe Mena llega de Zacatecas para ver a su hija Margarita Carrillo y nietos. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

Para algunos inmigrantes es la última oportunidad que tienen de ver a sus padres con vida, indica.

“El año pasado un hijo tuvo la oportunidad de reunirse con sus padres después de 22 años. Un mes después de que regresaron a México, la madre murió; y este año falleció el padre. Así que ese viaje permitió que padre e hijo se volvieran a ver antes de que ellos murieran”, indica.

Los padres de familia que llegaron este fin de semana a Oxnard procedían de comunidades rurales muy pobres de Zacatecas como Tepetongo, Huanusco, Jalpa, Juchipila y Jerez. “Estos padres son gente humilde, de campo. Es un orgullo y muy conmovedor para nosotros reunir a familias separadas por tantos años“, expresa Cabrera.

Nada cambia con Trump

Cabrera dijo que por fortuna con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, los clubes y federaciones de mexicanos en el país siguen adelante con este programa de reunificación de familias.

“No nos ha afectado en nada. Al contrario, parece que se ha enriquecido porque ya estamos preparando a otro grupo de padres que va a venir muy pronto, y habrá reencuentros en otras ciudades del país”, precisa.

Los 29 padres de familia tienen permiso para permanecer un mes en Estados Unidos al lado de sus hijos.