Joven latino: el sustento de una familia que sale del desamparo

Los padres de Alberto Sánchez, quien es ciudadano de EEUU, son indocumentados y padecen diversos males; la organización Housing Works logra conseguirles un hogar

04/07/17 /LOS ANGELES/ Former homeless family Gerardo Sanchez, Silvia Salazar with son Alberto Sanchez in their new apartment in South Los Angeles thanks to Housing Works. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)
04/07/17 /LOS ANGELES/ Former homeless family Gerardo Sanchez, Silvia Salazar with son Alberto Sanchez in their new apartment in South Los Angeles thanks to Housing Works. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Los Sánchez eran una de esas familias trabajadoras que viven al día. Alquilaban una casa en Compton, al sur de Los Ángeles. El padre trabajaba como guardia de seguridad, la madre era ama de casa y el único hijo estudiaba en la secundaria.

Pero la vida les cambió de la noche a la mañana. Lo perdieron todo. Vivieron tres años en casa de amigos y familiares, luego en su auto y finalmente en una cochera.

“Los encontré en condiciones deplorables. Dormían en un catre, en una esquina en medio de los autos estacionados del garaje”, relata Rudy Salinas de la organización no lucrativa Housing Works que ayuda a los desamparados.

La familia de Gerardo Sánchez y Silvia Salazar con su hijo Alberto Sánchez en su departamento en el sur de Los Ángeles. / Foto: Aurelia Ventura.

Silvia Salazar y su esposo Gerardo son inmigrantes indocumentados. Su hijo Alberto Sánchez Salazar, de 22 años, nació aquí en Inglewood.

Los Sánchez emigraron de Jalisco, México, hace 28 años.

Se llenan de padecimientos

El infortunio se presentó en sus vidas cuando ambos esposos cayeron enfermos. Primero fue la madre a quien le dio diabetes, colesterol, perdió la vista y comenzó a depender de la diálisis, tres veces a la semana.

Al poco tiempo, al padre de familia le pegó artritis y le sobrevinieron graves problemas de respiración.

“Llegó un momento en qué mi papá ya no pudo trabajar. No se podía mover y tenía que andar con un tanque de oxígeno permanentemente”, dice Alberto, el hijo.

Cuando ya no pudieron pagar la renta, empezaron a vivir de casa en casa. “Unos días dormíamos con unos tíos, otros días con otros familiares, a veces con amigos”, dice.

Tercera parte de una serie especial: Desamparo entre latinos

Alberto Sánchez, el único hijo en la familia ha sido un pilar para sus padres enfermos. / Foto: Aurelia Ventura.

Los días más difíciles fueron aquellos cuando durmieron en el auto. Pasaron mucho frío. “Me decía a mi mismo. Cómo caímos en esto. Qué pude hacer diferente”, comenta el padre.

Y recuerda que se la pasaba dando vueltas en el asiento del carro. Los dolores de espalda por la artritis no lo dejaban ni un momento.

En esas noches aciagas, la madre solía decirles: “vamos a salir adelante“.

Pasaban la noche en el auto y durante el día eran socorridos por alguna amistad que los dejaba permanecer en su casa.

Yo aprovechaba para irme a la secundaria y tenía un trabajo de medio tiempo pero no era suficiente para pagar una renta”, comenta el hijo.

“Para mi nunca fue una opción abandonar a mis padres y dejarlos a su suerte. Éramos una familia y estábamos más unidos que nunca a pesar de no tener un techo”, enfatiza.

Silvia Salazar la madre de la familia no puede ver y tres veces a la semana es sometida a diálisis. / Foto: Aurelia Ventura.

No salían del hospital

Las múltiples enfermedades que padecían que se agravaban con la vida en la calle, hacía que los padres visitaran con frecuencia a sus doctores.

“En una de esas visitas. Le preguntaron a mi madre por qué estaba tan triste. Ella les contó nuestra historia. Y les dijeron que en su condición, ellos no podían seguir en la calle”, recuerda el hijo.

Unos meses después recibieron una llamada al teléfono celular del muchacho, era Rudy Salinas de Housing Works porque esta organización trabaja en conexión directa con los hospitales públicos. “Pensábamos que era un chiste cuando nos dijo que nos iba a ayudar”, cuenta.

Al poco tiempo, Housing Works les consiguió una vivienda de alquiler en el sur de Los Ángeles.

La familia Sánchez-Salazar no podía creer cuando la organización Housing Works les consiguió un departamento donde vivir en el sur de Los Ángeles. / Foto: Aurelia  Ventura.

Cuando entramos no sabíamos si reír o llorar. Ni en sueños nos imaginamos tener un lugar donde vivir de nuevo. Cuando estás en la calle no eres nada”, señala el padre. 

Rudy Salinas dice que el Departamento de Salud del condado de Los Ángeles paga la renta de la familia Sánchez y a través de los bancos de comida reciben alimento. “Al condado le salía más caro sus constantes visitas al hospital Martin Luther King que pagarles el alquiler”, explica.

Una parte del alquiler la paga el hijo Alberto quien estudia ingeniería en computación y contabilidad al tiempo que trabaja.

“Alberto es el responsable de que esta familia esté bien. Es increíble que un  joven de 22 año se encargue de ayudar a sus padres y estar al pendiente de ellos las 24 horas. No es común”, dice Salinas.

La familia Sánchez estuvo tres años sin un hogar. / Foto: Aurelia Ventura.

Y el hijo es un muchacho ejemplar, llega de la escuela y el trabajo, cocinando y atendiendo a sus padres discapacitados. “Aún ya establecidos en el nuevo hogar, mi mamá sufrió de depresión y no quería levantarse”, platica el joven.

Y aunque han mejorado, los años que vivieron en la calle les pasaron la factura. La salud de ambos padres es delicada, aunque podría ser peor si no tuvieran un lugar donde residir.

Salinas, un inmigrante argentino quien hace más de 15 años que trabaja en Housing Works dice que participar en el proceso de ayudar a los desamparados a conseguir un hogar es muy satisfactorio.

Gerardo Sánchez va a la universidad y también trabaja para ayudar con el pago de la renta. / Foto: Aurelia Ventura.

“El simple hecho de que ya puedan contar con un baño, una cocina, un techo, les proporciona cierto nivel de felicidad a la familia y eso es muy grato”, confía

Señala que no son muchas las familias desamparadas con estatus migratorio mixto como los Sánchez en el condado de Los Ángeles.

El trabajo de Housing Works no termina al asignarles un hogar, “Siempre estamos al pendiente de ellos para evitar que vuelvan a caer a la calle”, dice Judy Ballesteros de Housing Works.

Salinas agrega que siempre están en busca de otras opciones para ayudar a las familias desamparadas. “Estamos ahora viendo que el Departamento de Salud del Condado de Los Ángeles pueda proveer a algunos de ellos, el servicio de cuidado en el hogar o enfermeras. Eso ayudaría mucho en casos como la familia Sánchez que dependen totalmente del hijo”, sostiene Salinas.