Conmutan penas de tres veteranos deportados, abriendo la posibilidad de su regreso a EEUU

Uno de ellos es Héctor Barajas, el incansable fundador de la Casa de Apoyo a Veteranos en Tijuana
Conmutan penas de tres veteranos deportados, abriendo la posibilidad de su regreso a EEUU
Hector Barajas, veterano de las Fuerzas Armadas estadounidenses, deportado hace 13 años, abraza a Nathan Fletcher, veterano y PResidente de una organizacion que ayuda a los veteranos (Foto, proporcionada)

Héctor Barajas recibió la noticia este fin de semana en la casa de apoyo a veteranos deportados que el mismo fundó en Tijuana: el gobernador de California Jerry Brown le conmutó el delito que lo exiló hace 13 años a México tras servir honorablemente en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, y esto ya no debe ser un obstáculo para recuperar su tarjeta de residencia o lograr su ciudadanía.

“Honestamente, me eché a llorar”, dice Barajas telefónicamente a La Opinión. “Aún no estamos en casa, pero creo que ahora será un millón de veces más fácil.

En una acción sin precedentes, el gobernador de California Jerry Brown conmutó las penas a tres veteranos de las fuerzas armadas estadounidenses que fueron deportados tras cometer delitos luego de regresar a la vida civil.

En un comunicado emitido el sábado por la oficina de Brown, se explica que todos los que han recibido la conmutación han cumplido su condena, han sido rehabilitados y demostrado comportamiento ejemplar y “vivido una vida productiva”.

“No se otorgan perdones si no se los han ganado”, señala el comunicado.

En referencia a los tres veteranos, Brown dijo que “estos tres individuos sirvieron honorablemente, con la promesa de obtener ciudadanía por su servicio, pero aun así los deportaron tras terminar sus sentencias por delitos cometidos luego de su descarga militar”.

Hector Barajas, Erasmo Apodaca y Marco Antonio Chavez Medina fueron los tres veteranos que recibieron perdones del gobernador este sábado, de un total de 72 perdones o conmutación concedidas por Brown.

La felicidad de Barajas, quien desde que fundó el “bunker” o casa de apoyo a veteranos en Tijuana, ha trabajado incansablemente para ayudar a otros como él y promover sus casos públicamente, perdió un poco de fuerza al tener que recibir a otro nuevo veterano deportado este mismo sábado.

“Me sentí feliz, pero al mismo tiempo triste, porque ese mismo día recibimos en el bunker a un veterano deportado hace tres días”, dijo Barajas. “Y él ahora se enfrenta a todo este largo camino que yo y tantos otros hemos vivido”.

Jennie Pasquarella, abogada de la Unión de Libertades Civiles del Sur de California (ACLU), dijo este domingo que al eliminar los delitos de su récord, el gobierno de Estados Unidos debería reinstaurar el estatus legal a los tres veteranos y en el caso de Barajas y Apodaca, otorgar la ciudadanía que ambos tienen pendiente.

“Ellos eran residentes legales y cometieron un delito que los hizo deportables”, dijo Pasquarella. “Pero si hubieran sido ciudadanos, esto no hubiera ocurrido. El verdadero problema es que, aunque la ley otorga ciudadanía a los veteranos, los reclutadores y supervisores no se aseguran de que la soliciten y más bien les hacen creer que con servir es suficiente”.

Estados Unidos sigue deportando a veteranos

La Opinión comenzó a cubrir el tema de los veteranos deportados en 2010 y desde entonces se han documentado cientos y cientos de casos similares. Todos estos veteranos son inmigrantes y residentes legales que, tras cometer un delito al terminar su servicio militar, aunque su descarga haya sido honorable.

Pasquarella y ACLU han analizado los casos de más de 100 de estos veteranos deportados y Barajas ha documentado alrededor de 300. En su “bunker” de Tijuana, Barajas recibe a veteranos y trata de ayudarlos a reubicarse, ofrece un sistema de apoyo y les orienta sobre cómo obtener beneficios si estos están disponibles.

“Creemos que los que hemos documentado son apenas la punta del iceberg”, dijo Pasquarella. “Estamos seguros que hay muchos más que no están conectados con estas redes. Esto en gran medida se debe a leyes que se aprobaron en 1996 y que no dejan discreción a los jueces, si se comete un delito que para la ley federal es “felonía”, el servicio honorable no te protege de la deportación si no eres ciudadano”.

Barajas sirvió en Desert Storm y fue paracaidista de la 82 División Aérea del Ejército estadounidense. Como muchos veteranos, le fue difícil readaptarse a la vida civil y después de dejar el servicio tuvo problemas de drogas. Fue convicto por la descarga de un arma de fuego dentro de un vehículo en el que era pasajero.

Tras servir dos años de prisión, Barajas fue entregado a ICE y deportado a México.

Este sábado, tras recibir las buenas noticias en Tijuana de manos de Nathan Fletcher, veterano Marine y presidente de HDDD, una organización que se dedica a ayudar a los veteranos deportados, Barajas grabó este video en vivo por Facebook.

Otro de los veteranos es Erasmo Apodaca, un Infante de Marina que sirvió en Desert Storm, convicto de robo por forzar su entrada a la casa de una ex novia y luego deportado.  La deportación de Apodaca dejó a sus dos hijos sin padre en los Estados Unidos, pero el veterano participo en programas de rehabilitación y sirvió solo parte de su condena en prisión por buen comportamiento.

Marco Antonio Chávez Medina llegó a Estados Unidos cuando tenía un año y sirvió en la Infantería de Marina durante cuatro años. En 1998 fue convicto por crueldad contra un animal y sirvió dos años en prisión, pero salió en 15 meses por buen comportamiento.

En 2002, un juez decidió que su convicción era “felonía agravada” y ordenó su deportación”. La separación devastó y destruyó a su familia, su mujer e hijos, que inicialmente se mudaron a México para estar con él, pero el cambio fue difícil para su esposa, que no hablaba español y eventualmente regresaron a Estados Unidos.

Barajas tiene una hija de 11 años que vive en Los Ángeles, y ha vivido separado de ella toda su vida -con visitas ocasionales de ella a México. Es posible que aún tarde algún tiempo en regresar, debido al proceso legal, pero dijo que de recibir su ciudadanía lo primero que hará será “besar el suelo y luego, ir a ver a mi hija”.