Su esposa y su hijo pueden ser deportados: por eso se hizo ciudadano

Desde que Trump entró a la Casa Blanca, ha aumentado las solicitudes para hacerse residentes permanentes y ciudadanos

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Su esposa y su hijo pueden ser deportados: por eso se hizo ciudadano
El inmigrante guatemalteco Marco Antonio Quintana se ha convertido en ciudadano estadounidense.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

La fuerte presión que Marco Antonio Quintana Reynosa siente ante la posibilidad de que su esposa e hijo mayor puedan ser deportados por el endurecimiento de las políticas migratorias, lo llevó a hacerse ciudadano. Era una decisión que había pospuesto por desidia casi 10 años.

En un grupo de casi 5,000 personas, el inmigrante guatemalteco prestó juramento como ciudadano estadounidense en una ceremonia realizada ayer en el Centro de Convenciones de Los Ángeles.

“Me siento orgulloso”, dijo al salir de la ceremonia con su certificado de naturalización y una banderita estadounidense en mano.

“Ya como ciudadano. Lo primero es arreglar la situación migratoria de mi esposa Gisela y la de mi hijo mayor, Víctor Manuel. Ellos están aquí indocumentados. La verdad con todo lo que está pasando sí estoy muy preocupado”, explicó.

Quintana y su esposa tienen tres hijos. Los dos menores, Jazmín de 3 años y Anthony de 1 año nacieron en Estados Unidos.

Quintana llegó a Los Ángeles hace más de 30 años. Escapó de Guatemala después de que fue atacado por un grupo de guerrilleros cuando hacía una práctica como estudiante de salud pública en una aldea en medio de las montañas.

El nuevo ciudadano Marco Antonio Quintana Reynosa planea solicitar la residencia para su esposa Gisela y su hijo mayor Víctor Manuel. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Entró como indocumentado y solicitó asilo político en 1986. En 2003 le dieron la residencia.

“Cuando viajaba a Guatemala, era un verdadero problema. Al regresar, siempre me pasaban a una segunda revisión en el aeropuerto y duraban una hora en interrogatorios. Los mismos de la aduana me recomendaron hacerme ciudadano”, recordó.

Quintana y su familia se levantaron a las cuatro de la mañana para ir a la ceremonia de juramentación. Este inmigrante que trabaja haciendo de todo —“mantenimiento, construcción, lo que salga”- se compró traje y corbata nuevos para la ocasión.

Añadió que aunque ya es un ciudadano estadounidense, él sigue siendo guatemalteco. “Animo a mis compatriotas que puedan hacerse ciudadanos que lo hagan para que tengan derechos”, dijo.

Marco Antonio Quintana Reynosa fue uno e los casi 10,000 inmigrantes que prestaron juramento como ciudadanos estadounidense. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Ayuda familiar

El abogado en migración Eric Price comentó que Quintana fue a su oficina en busca de ayuda para conseguir la residencia para su esposa. “La recomendación que le dimos fue que se hiciera ciudadano porque así sería más fácil y rápido el proceso.

La petición como residente duraría dos años o más; como ciudadano de seis a ocho meses”, explicó.

El experto hizo ver que a partir de que el presidente Donald Trump ganó las elecciones, más inmigrantes han llegado a su firma de abogados en busca de alternativas para arreglar su estatus indocumentado. “Un buen porcentaje ha encontrado opciones en peticiones familiares, visas U por violencia doméstica o criminal, alivios como la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y el Estatus de Protección Temporal (TPS) con los nuevos cambios a la ley. También a través de la discreción migratoria”, mencionó.

Indicó que además hay más residentes que quieren hacerse ciudadanos “para sentirse más protegidos porque temen que la nueva administración, les pueda quitar la residencia”.

Residentes de 140 países se convirtieron en ciudadanos estadounidenses este martes 18 de abril en Los Ángeles. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

De acuerdo al Servicio de Ciudadanía y Migración (USCIS) entre octubre y diciembre de 2016, en todo el país 239,628 residentes solicitaron la ciudadanía y se les otorgó a 112,640.

A nivel del condado de Los Ángeles, la pidieron 6,432 residentes y la obtuvieron 3,072.

Un año antes, en el mismo periodo a nivel nacional, 187, 635 solicitaron la ciudadanía, y 156, 979 la recibieron. En el condado de Los Ángeles, la solicitaron 4,347 residentes y se hicieron ciudadanos 3,933.

Este martes 18 de abril, más de 8,400 residentes de 140 países se naturalizaron como ciudadanos en Los Ángeles.

Los países con más nuevos ciudadanos fueron: México, Filipinas, China, El Salvador, Korea, Vietnam, Iran, Guatemala, India y Armenia.

En el ciclo fiscal 2015, el distrito de Los Ángeles le dio la bienvenida a 86,000 nuevos ciudadanos; en todo el país fueron 729,995.

Brenda Ramírez no podía ocultar su felicidad por hacerse ciudadana estadounidense. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

“Estoy muy feliz. Gracias a Dios y a mis papás me hice ciudadana”, suspiró aliviada Brenda Ramirez, quien llegó de Guatemala en 1999 y en 2006 se hizo residente.

“Lo que más me anima es que ya podré votar y tener más derechos”, dijo Ramírez, dueña de una boutique de ropa para mujer, a toda prisa porque quería irse a celebrar.

Giovani Santiago recibe a su novia Analiz Sánchez con un fuerte abrazo y un ramo de flores al salr de su ceremonia de juramentación en Los Ángeles. (Araceli Martínez/La Opinión).
Giovani Santiago recibe a su novia Analiz Sánchez con un fuerte abrazo y un ramo de flores al salr de su ceremonia de juramentación en Los Ángeles. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

A Analiz Sánchez de 22 años, una estudiante de enfermería, su novio la esperaba con un enorme ramo de flores a la salida de la ceremonia de juramentación.

“Lo considero un logro porque no todos tienen esta  oportunidad. Hace mucho podía haberme hecho ciudadana, y si un poquito Trump tuvo que ver para que me decidiera por todo lo que dice, pero lo hago más por mí”, precisó la jovencita, quien emigró de Guadalajara, México junto a sus padres cuando era niña.

Los miles de nuevos ciudadanos salían de la ceremonia en un ambiente festivo. Eran recibidos entre aplausos y vivas de los cientos de familiares y amigos que fueron a acompañarlos, pero no pudieron entrar para estar con ellos. Todos reían y se abrazaban.

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