Nunca es tarde para encontrar el amor… ni para obtener la ciudadanía

Se conocieron a principios de 2015 en unas clases de naturalización. Ella se hizo ciudadana el año pasado y él apenas ayer.

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Nunca es tarde para encontrar el amor… ni para obtener la ciudadanía
Ramiro Romero Preciado y Alicia Benavides encuentran el amor en un taller sobre ciudadanía en la placita Olvera.
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

Ramiro Romero Preciado y Alicia Benavides nunca imaginaron que en la tercera edad lograrían conseguir dos de sus sueños más anhelados: obtener la ciudadanía estadounidense y el amor.

Benavides se hizo ciudadana en febrero del año pasado y Romero Preciado este martes 18 de abril en el Centro de Convenciones de Los Ángeles.

“Me siento muy contento. Nunca es tarde”, dijo Romero Preciado. “Se le hizo su sueño”, completó Benavides, quien alcanzó a votar en las elecciones presidenciales de noviembre.

Ella tiene 69 años. Él 81 años.

Ella trabajó toda su vida en Los Ángeles como niñera. Él como conserje en hospitales.

Romero Preciado es originario de Tecatitlán, en el estado mexicano de Jalisco. Benavides es una orgullosa inmigrante de la comuna La Florida de Santiago de Chile.

Se conocieron en 2015 en unas clases de ciudadanía que se ofrecen en la iglesia de la tradicional Plaza Olvera del centro de Los Ángeles. “Las da el Colegio Comunitario de Los Ángeles. Tienen una maestra muy buena – Patricia Orellano – que nos ayudó mucho”, dijo Benavides.

Ramiro Romero Preciado y Alicia Benavides están próximos a casarse luego de conocerse en un taller de ciudadanía. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

“Ahí llegó Ramiro. Nos empezamos a gustar, nos enamoramos. Nos fuimos a vivir juntos este año”, dijo Benavides muy emocionada.

“Él me echó el ojo. Yo no quería mexicanos por machistas, pero él me gustó porque es muy cariñoso, me trata muy bien. Estoy viviendo cosas que ni de joven. Les digo que es posible alcanzar la felicidad ya de grande”, platicó la enamorada chilena.

“A mi me gustó Alicia porque es diferente a todas las mujeres”, dijo sin pestañear el inmigrante mexicano, ahora ciudadano estadounidense.

En las clases de ciudadanía que duraron un año, la propia instructora le pidió a Benavides ayudarle a practicar al mexicano para el examen de naturalización porque ella no sabía mucho español. “Hasta me ayudó a llenar todas las formas para la ciudadanía”, platicó Preciado.

Y contó que hace muchos años pudo haberse hecho ciudadano. “Soy residente desde 2001. Vine a Los Ángeles en 1970. Pero no sabía cómo hacerlo y la falta de apoyo hicieron que pospusiera mi sueño”, recuerda.

No fue, dijo, sino hasta cuando le empezaron a decir que conseguir la ciudadanía iba a hacer más difícil si ganaba Donald Trump la presidencia, que le entró el apuro y comenzó ir a las clases de ciudadanía.

“Como quien dice me llegó el agua al cuello. Presenté la solicitud de ciudadanía en julio de 2016, hice la entrevista en español el 3 de abril y hoy 18 de abril presté juramento como ciudadano de Estados Unidos”, sostuvo.

Tanto el mexicano como la chilena son jubilados y viudos. Ella tiene dos hijas y él, ocho. “Nomás terminamos de pagar los anillos, y nos casamos”, dijo feliz Ana Benavides.

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