ICE detiene a padre de familia que estuvo nueve meses en santuario

Arturo Hernández García estuvo refugiado en el santuario de una iglesia entre 2014 y 2015, hasta que el gobierno de Obama le aseguró que su deportación no era una prioridad. Pero este miércoles ICE lo fue a buscar. Algunos en su comunidad ven su arresto como un ataque al "movimiento santuario".
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ICE detiene a padre de familia que estuvo nueve meses en santuario
Arturo Hernandez García con su esposa Ana y sus dos hijas, fotografiado cuando salió del santuario en Denver en julio de 2015. (Foto: American Friends Service Committee)

El 21 de Julio de 2015, Arturo Hernández García, padre de dos niñas y residente de Denver, abandonó el recinto de la Primera Iglesia Unitaria de Denver, donde se refugió durante nueve meses para evitar su deportación. El Departamento de Seguridad Nacional, bajo gobierno de Barack Obama, le aseguró que su caso no era prioridad de deportación mediante una carta oficial.

Pero este miércoles, agentes de Inmigración y Aduanas se presentaron en su lugar de trabajo y lo arrestaron, para después comunicarle que aquella carta “ya no servía de nada”.

Hernández García, padre de dos hijas, esposo de Ana Sauzameda y dueño de un pequeño negocio, cayó en 2010 en las redes de Comunidades Seguras, luego de ser acusado de un delito y encontrado inocente, su nombre ya estaba en las bases de datos de DHS y le cursaron orden de deportación, contra la cual peleó durante cuatro largos años.

Al hacerse final la orden en 2014, el padre de familia tomó una decisión radical y se refugió en el santuario de la iglesia, que lo mantuvo seguro durante nueve meses, hasta que el gobierno de entonces le prometió que su caso no era prioritario para ellos.

Su esposa Ana explicó este jueves que sus hijas y ella están devastadas por su arresto, después de tanto sacrificio para mantener unida a la familia.

“Estábamos muy tranquilos y felices, cuando él salió del santuario con aquella carta, continuamos trabajando, las niñas estudiando. Hasta que ayer por la mañana fuimos al trabajo y al llegar yo al mío, recibo una llamada telefónica en la que me anuncian las malas noticias”, explicó la mujer.

Arturo Hernandez García con su esposa Ana y sus dos hijas, fotografiado cuando salió del santuario en Denver en julio de 2015. (Foto: American Friends Service Committee)

La esposa del inmigrante explica que al llegar a la oficina de ICE, Arturo invocó la carta recibida en 2015 y que le hizo abandonar el santuario. “Le dijeron que esa carta era del anterior gobierno y que ya no era válida, que todo había cambiado”.

Lo único que ha cambiado es el Presidente y sus políticas. Todo lo demás sigue igual en la vida de esta familia.

Jeannette Vizguerra, una inmigrante en santuario que recientemente fue nombrada entre las 100 personas más influentes del país según la revista TIME, está en la misma iglesia que acogió a Hernández. Vizguerra dijo que el arresto del hombre es “un ataque directo contra el movimiento santuario y las organizaciones de fe”.

“Conozco a Arturo ya hace cuatro años y es un padre dedicado, buen esposo, para nada un criminal”, dijo Vizguerra. “Lo que más me duele es ver a su pequeña hija Andrea, que es mi amiga en FB, como estaba hasta altas horas de la noche buscando información sobre su papá. Eso me duele”.

Aquí el audio de las declaraciones de Jeannette Vizguerra, mujer en santuario y de Ana Saumazeda, esposa del hombre arrestado en Denver este miércoles.

Agregó que su arresto “es un mensaje o ataque directo al movimiento santuario”

“Quizá nos quieren intimidar, pero lo más difícil es el daño a familias”, dijo la inmigrante.

El Reverendo Mike Morran, pastor de la iglesia que ha acogido a Arturo y luego a Jeannette, dijo que el gobierno de Trump no está siendo honesto al decir que su enfoque es “en criminales”. Agregó que está recibiendo mensajes, llamadas e emails de personas que le dicen que Arturo “es un criminal”. 

“ICE sabe muy bien que Arturo no es una amenaza para nadie y que el único delito del que podría ser acusado es un delito menor por quedarse sin visa”, dijo Morran. “Los castigos deben ser comparables al delito cometido y esta separación, el sufrimiento de esta familia, es una obscenidad”.

ICE está enfocándose en deportar a personas con delitos y también con órdenes de deportación pendiente. En el caso de Arturo, la orden de deportación no está vinculada a ningún delito, pero el alto perfil de su caso le hace posiblemente vulnerable y conocido en la comunidad de Denver.

Grupos de fe y vecinos están realizando vigilias y pidiendo a ICE la liberación del padre de familia.