Familia alega que su hija con discapacidad sufrió de maltratos en la escuela

Alexandra Varela, quien sufre de parálisis cerebral, llegó a casa con una pierna fracturada en 2016; hoy sus padres exigen justicia
Familia alega que su hija con discapacidad sufrió de maltratos en la escuela
Alexandra (d) acompanada de su madre Guillermina Varela (d) y los abogados Punam Patel Grewal (i) y David Greco (d). / Foto: Alejandro Cano

Una pareja de Victorville entabló ayer una demanda en contra de varias agencias escolares del condado de San Bernardino. En ella alegan daños y lesiones además de negligencia en contra de su hija, una joven con cuadriplejia y parálisis cerebral, provocadas por uno de sus maestros durante horas de escuela.

Hugo y Guillermina Varela, padres de Alexandra de 18 años de edad, en representación de la joven entabló la demanda en contra del Distrito Escolar Unificado de Snowline, en Phelan; el Distrito Escolar Unificado Victor Valley, en Victorville; el Superintendente de las Escuelas del Condado de San Bernardino y la oficina de Educación Especial de Desert Mountain Plan Local (DM-SELPA), en Apple Valley.

Los Varela alegan que Alexandra —una joven imposibilitada de comunicarse y sin capacidad de movimiento— fue víctima de abusos físicos y negligencia mientras estaba bajo el cuidado del maestro Paul McCluskey, quien también fue demandado.

Los abusos físicos, que según indican incluyeron moretones y laceraciones, comenzaron durante el ciclo escolar 2015-16. Lo peor fue cuando la joven llegó a casa en mayo pasado con una pierna fracturada.

La demanda alega que McCluskey y las autoridades escolares, en lugar de darle atención medica a Alexandra la enviaron a casa con la pierna hinchada y con dolor agudo a consecuencia de la fractura.

“A pesar de su obligación como informante obligatorio, el maestro McCluskey no reportó lo sucedido y solo puso atención al caso luego que la familia Varela se quejara. La pierna de Alexandra tal vez nunca sane en su totalidad debido a otras condiciones médicas, lo cual hará que sufra dolor por el resto de su vida”, señala la demanda, cuya copia fue obtenida por La Opinión.

En entrevista con La Opinión, su madre argumentó que la demanda civil fue entablada para buscar respuestas a lo sucedido y para evitar que otros estudiantes con discapacidad sufran los abusos que Alexandra vivió.

“Espero que otras familias tomen el valor y reporten el abuso. Las familias deben tener cuidado y poner mucha atención a sus hijos”, comentó Guillermina. “Es una batalla cuesta arriba pero estamos listos para enfrentarla por todo por el amor que le tenemos a Alex”.

Cómo llego Alex

Guillermina contó que Alex fue abandonada en un hospital de Guadalajara, en Jalisco (México) por su madre biológica pero fue adoptada de inmediato.

A los 2 meses de edad y tras un periodo en la incubadora, Alex llegó a EEUU para que tuviera una vida más digna.

“Como yo no podía tener hijos, mi prima me habló cuando supo de que fue abandonada a su suerte. Dije que sí inmediatamente sin conocer la condición de la bebé. [Esa] fue la mejor decisión de mi vida. Alex es nuestra vida, la queremos mucho y haríamos lo que fuera por ella”, agregó su madre.

“A sus tres años de edad dejé de trabajar para dedicarle mi tiempo incondicional.  Ella entiende varias cosas por eso nos dolió mucho cuando llegó a casa con tanto abuso”.

Alex, como le llaman de cariño, tiene 18 años y por su discapacidad sufre de rigidez en el cuerpo. / Foto: Alejandro Cano

Alex nació con parálisis cerebral espástico y esta lesión de la corteza cerebral afecta sus centros motores, lo que la tiene confinada a una silla de ruedas.

Además, sufre de ataques, rigidez de movimientos, retraso en el desarrollo y bajas habilidades para adaptarse, entre otras condiciones médicas.

Alex no puede comunicarse ni verbal ni físicamente y requiere de atención especializada la mayor parte del día, contó la familia Varela.  Aun así, la joven tiene como derecho el recibir educación básica bajo el Plan de Acción para las Personas con Discapacidad (IDEA).

El incidente

Según el abogado David Greco, de la firma de abogados Nicholas & Tomasevic, LLP, Alex no presentó daños físicos durante sus años escolares de niña sino a partir del ciclo escolar 2015-16 cuando comenzó a llegar a casa con moretones y laceraciones sin explicación alguna.

“En un periodo de un año escolar, Alex sufrió no menos de siete lesiones”, alegó Greco.

Según el defensor, al notar los daños físicos, la madre de la joven se comunicó con la escuela en busca de respuestas, las cuales llegaron de Thomas Hannett, director del plantel.

La escuela alegó que los daños físicos fueron causados por un ayudante de maestro y otro estudiante con discapacidad, respuesta que no satisfizo a Guillermina.

De ahí y tras notar que los daños continuaron, los padres de Alex exigieron que se le colocara en cuidado de hospital en el hogar, situación a la que Hannett se negó, según indica la demanda.

“En lugar de escuchar las súplicas, los demandados ignoraron la situación y tampoco tomaron medidas para evitar futuros daños”, señaló Greco, quién contó que Alex fue puesta de regreso en el mismo salón de clases.

“Lo que pedimos es que se contrate a empleados debidamente preparados, con la vocación, disciplina y ética para reportar cualquier incidente”.

Los Varela entonces, contactaron a la policía y tras entrevistar al maestro McCluskey las autoridades decidieron no presentar cargos.

Sin embargo, la situación empeoró el 6 de mayo de 2016 cuando una ayudante de maestro escuchó un fuerte grito.  Luego se percató de que el quejido provenía de Alex mientras estaba siendo cuidada por McCluskey.

Según la demanda, McCluskey le dijo a la ayudante que Alex se había golpeado contra el pie de una mesa.  Al remover su zapato, el maestro no notó daño alguno y decidió enviarla a casa sin la revisión de una enfermera.

Durante el recorrido de la escuela a la casa en un autobús escolar, Alex sufrió de ataques y fue atendida por el chofer, quien preocupado reportó lo sucedido a la familia.

Dicho autobús contiene cámaras de seguridad, pero según la demanda, las autoridades escolares se han negado de revelar las imágenes y dudan de que exista un video.

Tras una revisión médica se dictaminó que Alex sufrió de una fractura en el hueso de la pierna derecha, lo que la mantuvo en cama por varios días y en dolor extremo, señala la denuncia. A la fecha, la familia no recibe respuesta ni explicación sobre lo sucedido.

“Existe una cultura de protección interna y de no transparencia en el sistema educativo que es difícil de sobrellevar.  Es muy difícil que a una familia le hagan caso y eso debe cambiar.  Nosotros esperamos que al menos se adopten nuevas medidas para documentar los casos y tener acceso a la información”, comentó la abogada Punam Patel Grewal.

La letrada contó que en el verano pasado la familia Varela entabló una querella administrativa en contra de las agencias escolares y que se llegó a un acuerdo en diciembre.

Grewal señaló que esta demanda civil tiene como objetivo exponer el caso e instar a más familias a reportar cualquier tipo de abuso cometido contra sus hijos.

Por su parte, Guillermina dijo que la familia busca justicia—misma que podría durar meses, incluso años en llegar.

“Nosotros queremos que esto no le ocurra a nadie más… Ellos [los jóvenes] deben estar cuidados y protegidos. Ya no confío en el sistema escolar pero confío en que habrá justicia”.

Ryan Holman, superintendente del distrito escolar Snowline, dijo a La Opinión que no tenía comentario alguno ya que la política interna no le permite pronunciarse en casos en litigio.  Similar postura fue la adoptada el Superintendente de Escuelas de Condado de San Bernardino.  Al cierre de edición, las otras agencias no respondieron a llamadas de este periódico.