Sin mega marchas ¿hay movimiento pro inmigrante?

El 1 de Mayo no hubo manifestaciones gigantes, a pesar de que el tema migratorio es el que más motivó la elección de Trump. Pero los activistas ven esperanza en la diversidad y amplitud de eventos más pequeños por todo el país y en el activismo de diario. Se resalta necesidad de hacer alianzas con grupos no tradicionales, que aún faltan.
Sigue a La Opinión en Facebook
Sin mega marchas ¿hay movimiento pro inmigrante?
Un enorme camión recorría la Calle Broadway con la consigna "Sí se puede!" (Jacqueline García)

Este 1 de mayo, miles de personas marcharon en muchos rincones del país y cientos de empresas, incluyendo varias grandes cadenas de supermercados y una cantidad no determinada de pequeños negocios cerraron para sumarse a un paro nacional del “Día Sin inmigrante”, en rechazo a las políticas anti inmigrantes de Donald Trump.

Pero a diferencia de las “mega marchas” de 2006, en las que la comunidad se volcó a las calles llegando a por lo menos millón y medio de participantes en grandes concentraciones urbanas entre el 25 de marzo y el 1 de mayo de ese año, las protestas de este 2017 fueron notablemente más reducidas, llegando a no más de 30,000 personas en Los Ángeles.

Miles marcharon en Nueva York y Chicago, escenario de otras mega marchas en los años 2006 y 2007, pero cuya envergadura no se ha vuelto a ver desde entonces, a pesar de que el movimiento pro inmigrante está viendo uno de sus momentos más difíciles con la elevación al poder de Donald Trump y de líderes anti inmigrantes como Jeff Sessions en la procuraduría de la nación.

El grupo “Cosecha”, identificado como una “nueva coalición que lucha por la protección, dignidad y respeto para los 11 millones de indocumentados” promovió el resultado del 1 de mayo como uno de los “más exitosos desde 2006”. Al día siguiente de los eventos, indicaron que hubo paros y marchas en más de 40 ciudades y 30 estados, y que este era apenas “el primer paso” en una serie de huelgas y boicots para “cambiar la conversación sobre inmigración en Estados Unidos”.

Pero a falta de “mega marchas”, hubo muchas relativamente pequeñas o medianas marchas y paros se llevaron a cabo en toda la nación, logrando poca atención de los medios nacionales, aunque algunas se destacaron en las portadas a nivel local, como una marcha de 800 personas en Bakersfield, que logró cobertura “sin precedentes” en el periódico local, usualmente conservador, según explicaron líderes locales.

¿Qué dice esto sobre el movimiento pro inmigrante?

Varios líderes comunitarios y expertos en movimientos sociales consultados presentaron diversas conjeturas pero varios coinciden en que el movimiento pro inmigrante está cambiando su enfoque, de hacer grandes marchas hacia actividades sostenidas de defensa, y organización local, en momentos es que los ataques contra la comunidad están llegando a un momento álgido.

Otros indican que es preciso que el movimiento amplíe sus miras para incluir a otros grupos de la comunidad, como las mujeres anglosajonas, los grupos ambientalistas y otros más allá de los tradicionales grupos latinos que, en muchos casos, han sido los principales protagonistas de las marchas en años pasados.

Un factor adicional en la movilización de ese día pudo ser el temor de los inmigrantes ante las embestidas de la “migra” y la imposibilidad de muchos en la comunidad de dejar su puesto de trabajo para sumarse a un paro, pudieron estar entre las razones.

“Es difícil marchar durante un día de semana, yo tengo estudiantes que querían sumarse, pero a pesar de que les di la clase libre, otros profesores no lo hicieron y las hubieran perdido”, explicó el historiador y profesor de estudios chicanos de CSUN, Rudy Acuña. “El 1 de mayo no es un día de asueto en Estados Unidos”.

Acuña especuló, sin embargo, que quizá lo que faltó este año, como en otros años desde 2006 y 2007, fue la participación de la radio hispana. En esos años,  locutores como El Cucuy con su arrastre popular, hicieron un llamado a marchar ante la amenaza de un proyecto de ley que avanzaba en el Congreso federal para criminalizar a los indocumentados.

Este año no ocurrió lo mismo y a pesar del nivel de organización de los grupos en Los Angeles y en otras ciudades del  país, el miedo de muchos inmigrantes pudo también haber jugado una mala pasada y evitado que salieran a participar, dijo Eliseo Medina, ex secretario tesorero de SEIU y activista en favor de los inmigrantes.

“El temor que se ha suscitado con todos los arrestos y deportaciones creo que mermó la participación donde años anteriores miles y miles de indocumentados salían a la calle, dijo MEdina.

La marcha de las mujeres, convocada para el día siguiente de la toma de posesión de Trump en enero y las marchas por el clima en el día de la tierra la semana pasada -en menor proporción- lograron marchas más concurridas en un mismo lugar, particularmente las primeras, pero ambas se llevaron a cabo en fin de semana y sin un llamado a “paro”.

Abundancia de marchas y paros “pequeños” y locales

Pero lo interesante de las marchas del 1 de Mayo es la cantidad de manifestaciones locales organizadas por grupos en diferentes ciudades y no por un liderazgo centralizado, como el que realizó la marcha de las mujeres o incluso el del movimiento Black Lives Matter.

En otras palabras, no hay un liderazgo nacional pro inmigrante reconocido universalmente que unifique esfuerzos y las organizaciones nacionales tradicionales no están necesariamente tomando ese rol, pero la situación de los inmigrantes está motivando muchas acciones locales y, posiblemente, actividades privadas de protesta que no fueron tan obvias como una marcha.

Gonzalo Santos, profesor de sociología de Cal State Bakersfield fue uno de los organizadores de una manifestación en Bakersfield, California y dijo que, para lo que ocurre usualmente a nivel local, “fue todo un éxito porque incluimos a una diversidad de grupos y tuvimos varios enfoques, no solo pro inmigrante”.

“Trabajamos durante un mes para organizarnos” ,dijo Gonzalo. “Y nos acercamos a diversos grupos, que llegaron a participar. Y el periódico local the Bakersfield Californian que usualmente es hostil a nuestras actividades nos dio cobertura completa”.

Para el movimiento en Bakersfield, más importante que sumarse a “números” de una marcha nacional, era demostrar fuerza local en momentos que el sheriff del condado de Kern está tratando que el área se declare en contra de “santuario”.

“Hemos estado también en comunicación con los operadores políticos de los agricultores aquí, porque el agronegocio está muy alarmado de quedarse sin trabajadores”, dijo Gonzalo. “Y esto ha rendido sus frutos porque ellos se movilizaron para detener las aspiraciones del sheriff, que quiere apurarse en hacer el trabajo de ICE”.

José Calderón, profesor de estudios chicanos de Pizter college señaló que la buena noticia es que hubo muchas marchas pequeñas o medianas en diversas ciudades del país. Los grupos en su localidad de Pomona están ocupados en defender y organizarse para defender a la comunidad que vive en sus inmediaciones.

“Veo mucho trabajo local para aprobar medidas en favor de las comunidades”, dijo Calderón. “También eventualmente deberemos enfocarnos en elegir más gente a puestos locales. En Riverside hay 10 ciudades que son mayoría los latinos, afroamericanos y asiáticos y los gobiernos son completamente anglosajones. Eso hay que cambiarlo”.

Necesidad : salir de la “burbuja” y movilizar a otras poblaciones

En el ámbito nacional, las organizaciones latinas tradicionales están “ocupadas” con la lucha legal o buscando fondos para hacer actividades de defensa, dos actividades cruciales en este momento, pero no tan visibles como organizar marchas. Es el caso de organizaciones como MALDEF o NCLR, el Concilio Nacional de la Raza.

Por su parte Cristina Jimenez de la organización de soñadores o “dreamers”, United We Dream, dijo que en su caso definitivamente están yendo más allá del activismo pro inmigrante tradicional.

“Tenemos que ampliar e incrementar la participación de otra gente que nos apoya, fuera de los latinos, fuera de los inmigrantes, las encuestras muestran que la mayoria del estadounidense no apoya las deportaciones masivas, pero debemos hacer que estas personas se involucren”, dijo Jiménez.

La activista, quien lidera una organización de jóvenes indocumentados o DACA y cuyos padres aún están sin estatus, dijo que la lucha no puede darse el lujo de quedarse en la misma “burbuja” de sus activistas de siempre.

“Desde la elección de Trump hemos logrado conectar con 62,000 personas alrededor del país que se han comprometido a ser parte de esta red nacional “Here to stay” y que nos ayudaron, por ejemplo, a hacer 200 visitas a congresistas en todo el país”, dijo.

Se trata de personas mayormente anglosajonas, muchos maestros o con amigos y familiares o conocidos en la comunidad inmigrante, que están alarmados por lo que está ocurriendo y el asalto del gobierno de Trump contra inmigrantes y extranjeros en general, agregó la activista.

“Tiene que haber mucha más atención y construir una base mucho más amplia“, dijo Jiménez.

Angela Sambrano, directora ejecutiva de la Red Mexicana y también de la Junta Directiva de Carecen en Los Angeles, dijo que las marchas fueron importantes por su amplitud en todo el país. “Hubo muchas en Texas que, como sabes, acaba de aprobar una ley anti inmigrante”, dijo.

“Las marchas van a ser importantes, los boicots, toda la movilización, pero también el trabajo del día a día, conoce tus derechos, movimiento santuario, este movimiento tiene muchos niveles“, indicó.

Le apenó “no ver mujeres anglosajonas” en las marchas de May Day. “Creo que no obtuvimos la solidaridad que merecemos de otros grupos, cuando nosotros sí las tenemos en los eventos que organizan”.

“Tenemos que hacer un mejor trabajo en hacer esas alianzas”, concedió la activista.

Bill Ong Hing, profesor de leyes y activista defensor de los inmigrantes, dijo que mucho del trabajo que se está haciendo hoy en día es “defensivo” como el de “conoce tus derechos” pero que no ha habido un llamado coherente y sostenido a salir a las calles de parte de los grupos pro inmigrantes.

“Hay más consciencia de la gente y búsqueda de información, pero esto no se ha traducido en más participación callejera”, dijo Hing. “La realidad es que mucha gente en la comunidad está muy asustada y a veces ni siquiera llegan a los eventos que organizamos para decirles sobre sus derechos”.

Hing, sin embargo, dijo que se sintió esperanzado al ver la cantidad de eventos que se llevaron a cabo a pequeña escala.

“No hay una estructura para este movimiento, ni necesariamente hace falta”, indicó. “Pero la verdad me desilusionó un poco no ver más indignación por las calles, a pesar de los arrestos indiscriminados que se están llevando a cabo”.