Legisladores y activistas urgen aprobación de ley para prevenir crisis del campo

Las redadas de Inmigración podrían acentuar la escasez de mano de obra y provocar el colapso del campo estadounidense

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Legisladores y activistas urgen aprobación de ley para prevenir crisis del campo
La Unión de Campesinos estima que el sector cuenta con 600,000 personas trabajando con papeles y 1 millón de indocumentados.
Foto: Archivo

WASHINGTON.- Las redadas de Inmigración podrían acentuar la escasez de mano de obra y provocar el colapso del campo estadounidense, por lo que legisladores demócratas y activistas urgieron este martes al Congreso aprobar una ley que permita la regularización de los trabajadores agrícolas.

Durante una conferencia telefónica, líderes demócratas del Congreso y activistas defensores de los trabajadores agrícolas, pidieron la aprobación del “Acta para un Programa de Trabajadores Agrícolas de 2017”, que protege a esos trabajadores de la deportación y les ofrece una vía hacia la legalización y eventual ciudadanía.

La senadora demócrata por California y coautora de la medida, Dianne Feinstein, afirmó que es “inaceptable” que los trabajadores agrícolas,  que son vitales para la economía, vivan con miedo a la deportación, por lo que es necesario hacer lo posible  por evitarla.

Se calcula que hay 2,5 millones de trabajadores agrícolas en EEUU, de los cuales más de la mitad son indocumentados, según datos del Departamento de Agricultura.

La redada de agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y el arresto de una decena de trabajadores en una granja de hongos en el Condado Chester en Pensilvania el pasado 26 de abril –la primera en una granja en más de una década– ha propagado el miedo en la comunidad inmigrante.

Arturo Rodríguez, presidente del sindicato “United Farm Workers of America” (UFWA, en inglés), señaló que ICE frecuenta comunidades de campesinos migrantes en California, en áreas como Fresno, Delano, Bakersfield, y el Valle de Salinas, y es un problema mayúsculo porque “está propagando la alarma que ya existe”.

“Hay mucho miedo y necesitamos tomar acción para aliviar ese miedo y dar al sector agrícola una fuerza laboral estable”, dijo, por su parte, Bruce Golstein, presidente del grupo “Farmworker Justice”.

Es que estados con economías agropecuarias, como California, Colorado, Florida, Pensilvania, Texas y Vermont, dependen en buena medida de la mano de obra inmigrante.

Shah Kazemi, presidente y dueño de “Monterey Mushrooms”,  una empresa que opera en California, Florida, Tennessee, Texas, Illinois y Pensilvania, ha tenido que recortar su producción entre un 6% y un 12% en algunas áreas debido a la escasez de mano de obra.

El miedo es real “y hemos tenido que recortar nuestra producción porque no podemos hacer la cosecha”, se quejó Kazemi, quien aseguró que necesita al menos 500 trabajadores en todo el país, y advirtió que la escasez podría encarecer los productos o causar la quiebra de empresas.

El proyecto de ley prevé que quienes puedan demostrar que han trabajado en el sector agrícola por al menos 100 días en 2015 y 2016 puedan solicitar una “tarjeta azul” y, en un plazo de tres a cinco años –dependiendo de las horas trabajadas-, podrían ajustar su estatus migratorio a la “tarjeta verde”, o residencia permanente.

La iniciativa fue presentada el pasado 3 de mayo por los senadores demócratas Michael Bennet, de Colorado, Feinstein y Kamala Harris, de California, Patrick Leahy, de Vermont, y Mazie Hirono, de Hawaii, y el legislador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, dijo hoy que presentará pronto una versión similar en la Cámara de Representantes.

Absolutamente vamos a acercarnos a los republicanos. Podríamos aprobar hoy mismo este proyecto de ley, si (los republicanos) permitiesen un voto”, afirmó Gutiérrez, al destacar los comicios de 2018.

En el Congreso, bajo control republicano, no hay apetito para una reforma migratoria integral como la que aprobó el Senado en 2013, y que quedó sepultada en la Cámara Baja, pero los activistas coincidieron en que la medida es un buen primer paso hacia una solución a largo plazo.

“Mi mayor deseo es que nos sigan apoyando, que no separen a las familias. Solo pedimos que nos apoyen, porque es un trabajo muy pesado y maltratado… y nuestros hijos viven con miedo, con inseguridad”, resumió Lourdes Cárdenas, quien cosecha uvas en el Valle Central de California.

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