Jóvenes madres superan obstáculos para obtener su educación

Muchas de ellas pasaron, casi de las muñecas a los pañales de sus bebés, pero siguieron adelante
Jóvenes madres superan obstáculos para obtener su educación
Pamela Moreno, 17, con su hijo Mathew de 2 años en Learning Works.
Foto: Jacqueline García / La Opinión

Pamela Moreno aun recuerda cuando se enteró que estaba embarazada a los 14 años. “Estaba emocionada, pero también me daba miedo”, dijo la joven, quien ahora tiene 17 años. “Cuando el bebé estaba en mi panza yo no pensaba en abortar, ni pensé en darlo en adopción”.

Moreno – quien ahora tiene dos niños – piensa que su vida fue arrebatada desde mucho antes que saliera embarazada. “Yo nunca tuve una niñez normal, no podía salir a ver películas, ni salir con mis amigas”, dijo la joven, aseverando que sus padres eran “muy estrictos”.

“En mi mente yo pensaba que era grande, aunque solo tenía 14 años y es porque mi mamá me puso a hacer cosas de adultos. Tenía muchos oficios, cuidaba a mis hermanitas, tenía mucho quehacer”, recordó Moreno.

Nada fácil

Karen Hernández, de 19 años, dijo que cuando quedo embarazada a los 14 años, no tuvo miedo, pero tampoco estaba emocionada.

Karen Hernández carga a su bebé Ariella. (Foto: Suministrada)

“Mi mamá tenía tres trabajos, apenas si la veía y yo no conocía a mi papá”, dijo la joven.

Su novio quien en ese entonces tenia 18 años se emocionó y se la llevó a vivir con su familia. Sin embargo, la idea que ella tenía de una familia feliz, pronto se desvaneció.

Él era muy abusivo, me pegaba y me maltrataba todo el tiempo que vivimos juntos”, recordó Hernández. Un año después salió embarazada por segunda vez y su novio fue encarcelado bajo una condena de 30 años.

“Tuve que regresarme a vivir con mi mama, pero nos peleábamos y no nos llevábamos bien”, recordó Hernández.

Con la ayuda de sus hermanas y una amiga, Hernández consiguió un trabajo en una pizzería y pronto logró conseguir un lugar donde vivir con sus hijos.

Al independizarse, la situación con su madre mejoró un poco. “Aunque no me ayuda con mis niños, me dice siempre que estudie y luche por un mejor future, no como el que ella nos dio a nosotros”, relató.

Cambia su vida por su hija

Samantha Espino, de 20 años, contó que desde los 14 años comenzó a involucrarse en las drogas. Cuando tenía 18 años quedó embarazada, pero poco después el padre de su niña – quien es pandillero – fue encarcelado dejando a Espino como madre soltera.

Cuando nació su niña, Espino decidió darle un cambio a su vida. “Ahora que tengo a mi bebé no quiero que pase por lo que yo pasé”, aseveró.

Samantha Espino con su hija Desiree, de 1 años. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Samantha Espino con su hija Desiree, de 1 años. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Espino estudia en Learning Works de Boyle Heights y trabaja medio tiempo en la oficina adyacente de Homeboy Industries en el área de mantenimiento.

Learning Works—con una sucursal en Pasadena y una en Boyle Heights—es una escuela no tradicional para jóvenes que han salido del sistema regular escolar sin haber obtenido su diploma. La secundaria cuenta con el programa Pregnant Parent Teens (PTT o Jóvenes embarazadas), el cual ayuda a las jóvenes en el cuidado de sus niños mientras ellas estudian para obtener su diploma.

Mikala Rahn, fundadora de Learning Works dijo que es importante proveer el apoyo necesario para que las jóvenes terminen su secundaria.

“Entre las cosas más difíciles que hemos encontrado es que las madres jóvenes no saben qué comida darles a sus bebés”, dijo Rahn. “Aquí también les ofrecemos clases de nutrición”.

Mikala Rahn (izq.) junto a Hernández platican con una de las trabajadoras que cuida a su bebé mientras ella estudia en el salón adyacente. (Foto: Jacqueline García/La Opinión)

Estadísticas demuestran que el número de latinas adolescentes que dan a luz en el estado es el mayor de todas las etnias y un número muy significante ocurre en las áreas de mayor pobreza.

Entre el 2000 y el 2014 los nacimientos de madres adolescentes (de 15 a19 años) aumentó en un 20% en el condado de Los Ángeles. Alrededor de 28.6% eran madres latinas, 22.1% africano americanas 1.9% asiáticas y 3.7% anglosajonas.

En el 2014—las últimas estadísticas públicas—se demostró que en el condado de Los Ángeles ocurrieron 6,950 nacimientos representando el 25.7% de nacimientos de adolescentes en el estado, según informes del departamento de salud pública.

Camino a un futuro mejor

Las jóvenes madres concuerdan que Learning Works ha sido la ayuda que necesitaban para poder salir adelante.

Learning Works tiene consejeras comúnmente conocidas como ‘Chasers’ (seguidoras). Michelle Bravo, de 26 años, es la chaser de Moreno y Hernández y les ofrece la ayuda necesaria puesto que su experiencia de joven fue muy similar. A la edad de 19 años tuvo a su hija y fue gracias a Learning Works que pudo terminar su secundaria.

Michelle Bravo junto a su hija Hailey de 7 años. (Foto: Suministrada)

Cuando estudiaba en el colegio de Pasadena recibió una oferta de trabajo como chaser en la misma institución donde estudió. “Me convierto en su familia y lo que necesitan, les ayudo. Por lo general, conozco a mis niñas durante los paseos en auto y me doy cuenta que muchas de ellas necesitan apoyo emocional”, dijo Bravo.

Hasta el momento, el programa PPT ha graduado a aproximadamente 30 madres adolescentes en los últimos dos años, dijo Bravo.

“Durante las clases del ‘bebé y yo’ las jóvenes hablan de lo que necesitan como entrenamiento para ir al baño, amamantar, leer, actividades con los niños y a los bebés les gusta mucho porque las jóvenes interactúan con ellos”, dijo Bravo.

“Esto les ayuda a ellas como mamás pero también deben tomar sus clases como laboratorio de matemáticas, de ciencias y todo lo necesario para graduarse”, dijo Bravo.

Moreno vive con el padre de su segundo hijo y orgullosa dice que esta venciendo sus obstáculos.

Moreno junto a su novio Joseph y sus dos hijos. (Foto: Suministrada)

“Ambos de mis padres dijeron que no me graduaría de la secundaria…me siento realizada, feliz y me siento orgullosa de mi misma”, dijo Moreno.

Hernández, quien vive con su segundo novio dijo que trabaja y estudia. Ella quiere ser una enfermera registrada (RN) y después de la secundaria asistirá a Citrus College en Glendora. “Me gusta mucho ver lo que pasa con la salud de las personas, soy muy curiosa”, dijo emocionada Hernández.

Las jóvenes aconsejan a las jóvenes embarazadas que busquen ayuda. “Pero cualquier cosa que hagan siempre deben estar para sus niños, continúen yendo a la escuela y si necesitan ayuda del gobierno no teman perder”, dijo Moreno.

“No se den por vencidas y solo acuérdense en lo mucho que han logrado, las cosas buenas y malas también ayudan para aprender la diferencia”, añadió Espino.

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