Gemelos DACA víctimas de un crimen se vuelven elegibles para la visa U

Si la obtienen se beneficiarían no solo ellos sino sus padres indocumentados
Sigue a La Opinión en Facebook
Gemelos DACA víctimas de un crimen se vuelven elegibles para la visa U
Los gemelos Eduardo y Sergio González beneficiaros de DACA están felices porque salvaron su vida después de ser víctimas de una balacera callejera.
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

Los gemelos Eduardo y Sergio González se despedían de dos amigos con quienes habían ido a cenar tacos en el sur de Los Ángeles cuando aparecieron dos enmascarados y abrieron fuego contra todo el grupo.

“Los vi apuntándonos y soltar los disparos. Quise correr pero no pude. Nomás alcancé a tirarme, ya no pude moverme. Las balas me dieron en el pie, las piernas y mano”, dice Eduardo González mientras muestra las cicatrices.

Su hermano gemelo Sergio, quien trabajaba en la taquería, cuenta que él se arrojó al piso en un intento desesperado de sobrevivencia. “De milagro no me dieron un tiro porque los balazos me pasaron rozando por la cabeza”, dice.

Los atacantes escaparon después de disparar a diestra y siniestra.

Los hermanos gemelos Eduardo y Sergio González de 19 años se salvaron de morir en una balacera y ahora solicitan una visa U que se otorga a víctimas de crimen. (Araceli Martínez/La Opinión).
Los hermanos gemelos Eduardo y Sergio González de 19 años se salvaron de morir en una balacera y ahora solicitan una visa U que se otorga a víctimas de crimen. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

“Yo tenía miedo de que fueran a regresar a darnos el tiro de gracia”, confiesa Eduardo.

De las cuatro víctimas, Eduardo fue el único que ingresó al hospital para ser atendido de cinco heridas. “Los doctores me dijeron que tuve mucha suerte”, recuerda.

El incidente ocurrió el 15 de marzo alrededor de las 9:30 de la noche en la taquería El Compita ubicada al oeste del Bulevar Pico y la Calle Queen Anne en el sur de Los Ángeles.

“Nosotros pensamos que nos confundieron porque ese lugar está rodeado de pandillas. Muchos de los pandilleros se llevan afuera y tienen pleitos entre ellos”, dice Sergio, quien después de la balacera renunció a su trabajo en la taquería.

Eduardo González muestra un pedazo de casquillo de bala que le quitaron después de los balazos que recibió en marzo pasado. (Araceli Martínez/La Opinión).
Eduardo González muestra un pedazo de casquillo de bala que le quitaron después de los balazos que recibió en marzo pasado. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

El reporte policial indica que fueron víctimas de un crimen callejero.

Arribo en EEUU

Los gemelos de 19 años fueron traídos por sus padres, Bruno González y Claudia Guadalupe Dimas, cuando tenían dos años de edad. Nacieron en la Ciudad de México.

En 2012 fueron protegidos de la deportación y recibieron permisos de trabajo a través de la Acción Diferida de los Llegados en la Infancia (DACA).

Eduardo estudia para ser mecánico automotriz y trabaja en una tienda de proyectos del hogar. Sergio asiste a la escuela de barbería y también labora en la misma cadena de ferreterías.

Su padre es cocinero y la madre estilista. La familia tiene dos hijos más menores de edad que nacieron en Estados Unidos.

Los gemelos Eduardo y Sergio González con sus padres Bruno González y Claudia Guadalupe Dimas y su hermano Osvaldo de 12 años. (Araceli Martínez/La Opinión).
Los gemelos Eduardo y Sergio González con sus padres Bruno González y Claudia Guadalupe Dimas y su hermano Osvaldo de 12 años. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

La llave para su residencia

Los gemelos tratan de dejar atrás el incidente que pudo costarles la vida. Su abogado Eric Price, quien los ayudó a tramitar y renovar el DACA, les aconsejó que el suceso puede servirles para obtener la residencia.

“Nos recomendó solicitar la visa U para las víctimas de crimen y nos dijo que podíamos calificar nosotros y nuestros padres que están indocumentados desde el año 2000”, cuenta Eduardo.

Su padre sostiene que nunca hubieran querido que sus hijos fueran víctimas de una balacera. “Pero pasó y creemos que después de algo mal puede venir algo bueno, como es la residencia”, sostiene.

La madre de los gemelos confiesa que en realidad no se sienten más atemorizados de ser deportados con la administración de Trump. “Siempre ha existido esa posibilidad, y si nos toca, nos toca. Pero si podemos arreglar la residencia a través de la visa U sería algo muy beneficioso para toda la familia”, expone.

Los hermanos dicen que su mayor deseo es poder viajar un día a México y reencontrarse con todos los parientes que dejaron allá.

Coinciden que además, la residencia facilitaría el camino para que pudieran abrir sus propios negocios.

A su padre le gustaría establecer un negocio de reparación de calzado y a la madre su propia estética, mientras que el Sergio dice que él sueña con tener su propia barbería.

Los gemelos Eduardo y Sergio González con la abogada Frances Arroyo y Valentin A. Bourquet de la firma del abogado en migración Eric Price. (Foto: Suministrada)

Proceso en trámite

El abogado en migración Eric Price revela que el proceso de la visa U para la familia González está en trámite.

“El primer paso es obtener la certificación del reporte por parte de la policía. Ese proceso puede tomar hasta seis meses en algunos casos”, explica el jurista.

Agrega que una tengan la certificación policial, el tiempo aproximado que se lleva el proceso es de dos años y medio.

Pero ¿qué tan difícil es el caso de los gemelos? Price dice que tienen muchas probabilidades porque fueron víctimas de un delito extremadamente violento.

Los gemelos Eduardo y Sergio González junto a sus padres Bruno González y Claudia Guadalupe Dimas y uno de sus hermanos menores, Osvaldo de 12 años nacido en Los Ángeles. (Araceli Martínez/La Opinión).
Los gemelos Eduardo y Sergio González junto a sus padres Bruno González y Claudia Guadalupe Dimas y uno de sus hermanos menores, Osvaldo. (Foto: Araceli Martínez/La Opinión)

“Por lo tanto confiamos en el buen criterio del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) para aprobar el caso en tiempo y forma. Es un milagro que estos jóvenes estén vivos. Por otro lado, no han tenido problemas en el país y eso debería ayudar a que el caso se agilice. Ambos son personas de bien”, subraya.

Pero destaca que debido a la saturación del sistema y a que el gobierno sólo otorga 10,000 visas U por año, una cantidad que no se ha modificado en 20 años, el trámite se puede tardar.

Si se les concede la visa U, asegura que podrían ser residentes en cinco o seis años. “Para hacerse ciudadanos deben esperar cinco años más después de que la residencia fue aprobada”, considera.